afribuku.com

Adiós a Rachid Taha

Javier Mantecón 13 septiembre, 2018

Los gigantes se nos van yendo poco a poco aunque demasiado rápido. En este 2018 hemos pedido a músicos legendarios de la talla de Kasse Mady Diabaté, Hugh Masekela, Khaira Arby o Geoffrey Oryema y ahora nos dice adiós otra de esas figuras irrepetibles: Rachid Taha. Nacido en 1958 en Orán, Argelia, Rachid Taha se estableció durante su juventud en Francia en donde desarrolló una carrera musical a caballo entre la tradición de su país de nacimiento y la música que escuchaba en el de adopción.

Taha adoraba el chaâbi argelino idolatrando a la leyenda del género Dahmane El-Harrachi pero también disfrutaba del rock y la electrónica de los años 80. De esta mezcolanza de influencias Rachid Taha consiguió crear un discurso propio: primero con el seminal grupo Carte de Séjour (que podríamos traducir como “Permiso de residencia”, dejando clara la dirección política que tomarán sus letras) con el que obtuvo un gran éxito grabando tres discos y sobre todo con el himno “Douce France”, dedicado a la integración de su generación formada por franceses hijos de inmigrantes.

Una vez disuelto el grupo Rachid Taha probó suerte por su cuenta, abrazando la música de su país de origen y siendo rápidamente etiquetado en la nueva generación de músicos de raï, estilo argelino de protesta política que en los años 90´s vivía una resurrección gracias a Cheb Khaled, Cheb Hasni o Cheb Mami.

Tras tres excelentes álbumes (del que destaca “Carte Blanche”), Rachid Taha publica en 1998 “Dîwan”, un trabajo que le sitúa en el ojo del huracán de la popularidad. La revisión de clásicos del chaâbi a través del rock y la electrónica seducen a toda una generación que desconoce las piezas originales pero que no para de bailar con “Ya Rayah”.

Después del enorme éxito que “Dîwan” le proporciona, Rachid Taha redondeando la jugada edita junto a los otros dos gigantes del raï argelino del momento, Cheb Khaled y Faudel, un disco en directo “1,2,3 Soleils” que acalla a quién acusaba a Taha de “afrancesado” y haber perdido el contacto con sus raíces argelinas. Taha repite éxito y durante 1998 y 1999 el raï se baila en todo el mundo. Su discurso político antifascista se hace oír en todo el planeta y Argelia le abraza como un hijo pródigo retornado.

Intentando dar continuidad a la moda global del raï, Rachid Taha, edita “Made in Medina” que obtiene una tibia respuesta por parte del público y de la crítica. La siempre fuerte personalidad de Taha se torna incomprensible para los medios que le acusan de no asimilar bien ni el éxito ni el fracaso. Como respuesta Taha lanza en 2004 “Tékitoi” que contenía una versión que esta vez sí, le abriría al público estadounidense, tan reacio a las propuestas norteafricanas. Rock el Casbah”, original del grupo punk legendario The Clash, asalta de nuevo las listas de medio mundo (España, aparte, claro), consagrando a Rachid Taha como una leyenda en vida.

Posteriormente lanzará dos álbumes tibios aunque correctos “Dîwan 2” y “Bonjour” y en 2013 su excelente, y desgraciadamente, último trabajo en estudio “Zoom”. Éste recupera a un Rachid Taha más enérgico y rabioso, actualizando su discurso político en medio de la polémica migratoria europea con colaboraciones tan lustrosas como Brian Eno y Mick Jones (The Clash). Rachid Taha parecía más en forma que nunca… en estudio. La hemiplejía que arrastraba durante años sumado a sus conocidos y aireados problemas con el alcohol, nos mostraban a un Rachid Taha decadente aunque entregado sobre el escenario. Sus proclamas pro integración y anti xenófobas mantenían toda su vigencia, además, Rachid Taha estaba acompañado de una banda de ensueño capitaneada por el hipnótico oud de Hakim Hamadouche. El 12 de septiembre de 2018 nos llegaba la triste noticia de su repentino fallecimiento por una crisis cardíaca.

Rachid Taha deja tras de sí un legado a revisionar continuamente. Su gusto exquisito a la hora de unir diferentes influencias nos permiten trazar ya no únicamente la historia de la música raï sino la del mundo entero durante las últimas décadas. Además, nos ha dejado un disco póstumo ya acabado que pronto, suponemos, será rentabilizado. Un trabajo que quizás ayude a reivindicar un autor que vivió al margen y creó en la frontera, que nos hizo bailar, reflexionar y gritar de rabia. Un coloso con un amplísimo conocimiento musical de los que cada vez nos quedan menos.

Like this Article? Share it!

About The Author

Leave A Response