afribuku.com

Modernidad ancestral: los márgenes de Bouchra Ouizguen

Angela Rodríguez Perea 1 abril, 2016

Marrakech se le estaba quedando pequeño. Después de varios años en una compañía donde la batuta la llevaban hombres y en un contexto urbano que se le presentaba limitado y viciado, Bouchra Ouizguen decide dar la vuelta a su vida profesional, movida por una idea: recuperar lo auténtico de la danza contemporánea que se puede encontrar en el día a día de las tradiciones populares. Se desplaza desde la capital a rincones recónditos de la geografía marroquí, desconocidos de turistas extranjeros y hasta nacionales, y entre cabarets y campos de cultivo encuentra a sus nuevas compañeras de viaje: Kabboura Ait Hmad, Fatema El Hanna, Halima Sahmoud, Fatna Ibn El Khatyb. El resto es historia.

Formada por la misma Ouizguen y por estas antiguas chikhats o bailarinas tradicionales, la Compagnie O de Marrakech ha pisado ya algunos de los escenarios más importantes en este mundo. Su espectáculo es inclasificable en cuanto a disciplina se refiere, toca tanto la danza como la performance o el trabajo de la voz. Y aunque esto les ha valido las críticas de parte del sector, el objetivo no es encasillarse en una etiqueta. Las componentes no tienen ninguna formación previa en danza contemporánea, el modus operandi es el trabajo en residencia, a través del que Ouizguen las va guiando y desvelándole las posibilidades expresivas, y juntas van construyendo lo que más tarde será representado.

Hoy, los años compartidos en este trabajo de creación se reflejan en el escenario, en una confianza entre los cuerpos que llega a provocar la sensación de que asistimos a una escena íntima.  La clave es la libertad, una libertad reforzada por el contexto físico. Estas chiktas retiradas estaban acostumbradas a trabajar en el pasado en lugares con poco espacio para moverse, donde su presencia era secundaria y hasta observada sin consideración alguna. Donde antes había sillas, sofás y mesas, ahora hay una especie de caja negra por la que pueden moverse sin obstáculos. En lugar del humo, la música y el sonido de platos y vasos, ahora hay silencio, admiración, curiosidad y un público, en definitiva, que les regala toda su atención a la vez que las respeta.

En el espectáculo Madame Plaza, las intérpretes utilizan esta libertad para derribar la imagen que la sociedad tiene de la chikta como una figura de bajo estatus, de moralidad reprochable, pero que a la vez es requerida en eventos sociales prioritarios, como los casamientos o los bautizos. En la función se juega con esta incoherencia que se sitúa en los márgenes entre lo aceptado socialmente y lo reprobable. Vestidas con simples atuendos de andar por casa, representan a una chikta desprovista de todo adorno banal, en su misma esencia y sin complejos, mostrando cuerpos voluptuosos esculpidos por la edad. Se ríen del papel que les asigna esa sociedad y toman al mismo tiempo el papel de otros, del observador o del hombre, por ejemplo.

Madame Plaza

Madame Plaza

Bouchra no sale de Marrakech únicamente para encontrar a las futuras artistas, también recorre pueblos y aldeas perdidos en busca de ese material ancestral que es el eje de la contemporaneidad del arte: voces y danzas, gestos que son utilizados en el escenario para dar expresión a las intérpretes. No se trata de un intento remozado de fusión actual; es, bien al contrario, un proceso creativo desnudado de pretensiones. Su enfoque respecto de estas tradiciones no es el de fundirlas con lo moderno; en palabras de la propia coreógrafa, basta con no intentar ver la “fractura” entre los dos mundos, el del folclore milenario y el de la actualidad.

El espectáculo Ha! trata sobre la locura y su sanación a través de rituales y cantos tradicionales, conectados en última instancia a las prácticas sufís o de los derviches turcos. El título, Ha!, hace referencia al suspiro, que se utiliza como medio a lo largo de toda la performance. Son un suspiro y un título parientes de la carcajada, el grito o la inspiración que están presentes en esos ritos de sanación. La base de este espectáculo son las investigaciones que Ouizguen lleva a cabo en la región alrededor de su Ouarzazate natal. Son ceremonias de curación de una locura “suave”, como dice ella misma, una locura del alma que puede apoderarse de cada uno de nosotros a lo largo de nuestra vida.

Bouchra Ouizguen es una artista con una larga trayectoria, reconocida internacionalmente.  Iniciada en danza oriental, se formó en Francia en el universo contemporáneo. En 2002 formó la compañía ANANIA de Marrakech junto con Taoufiq Izeddiou y Saïd Ait El Moumen. Juntos crearon el festival On Marche, cuya última edición ha tenido lugar en marzo. Es también coorganizadora del festival Rencontres Chorégraphiques de Marrakech.

Like this Article? Share it!

About The Author

1 Comment

    Leave A Response