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Chanclas recogidas en las costas de Kenia convertidas en arte

Invitado 2 septiembre, 2015

Autora: Natalia da Luz*

A través del Océano Índico, llegan millares de chanclas de plástico que producen un verdadero desastre ambiental que no sólo afecta a la costa de Kenia sino a toda la vida marina de la región.  En un esfuerzo de creatividad de la comunidad, toneladas de plástico son transformados en representaciones artesanales de elefantes, jirafas, rinocerontes que crean conciencia y una entrada económica para la comunidad.

Este proyecto es vital porque es capaz de reducir los niveles de pobreza, divulgar el mensaje de conservación marina, mantener el medio ambiente limpio y mejorar la vida de muchas personas”, afirma en exclusiva para Por dentro da África, Joe Mwakiremba, representante de Ocean Sole.

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Foto Ocean Sole.

El proyecto emplea a cerca de 50 artesanos que hoy pueden contar con un salario cuyo origen son esas chanclas, uno de los mayores factores que contamina las playas del Océano Índico. Ocean Sole de esta manera se presenta como una gran solución para un problema crítico y define claramente su misión: reciclar más de 400 mil chanclas por año y crear artesanía para vender en todo el mundo.

Como en muchos países en desarrollo, en Kenia las chanclas son calzados muy accesibles para la gente y también son usadas por decenas de turistas que visitan las playas del este de África. Al mismo tiempo, otros residuos de plástico también acaban en las costas llevadas por las corrientes de agua desde lugares como China o Indonesia.

El programa lleva cultura y una entrada económica que ayuda a los funcionarios a educar a sus hijos, supliendo las necesidades básicas de sus familias. Cada producto es único, protege los océanos y enseña al mundo sobre las amenazas de la basura marina”, añade el keniano.

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Foto Ben Curtis.

El informe “Revitalización de la cultura del Océano: Un caso para la acción 2015” de WWF, analiza el papel del mar como una potencia económica y resalta las amenazas actuales. El valor de los océanos está estimado por lo menos en 24 trillones de dólares. Si consideramos el ranking de las 10 mayores economías del mundo, el océano estaría en 7º lugar, con un valor anual de bienes y servicios del orden de 2,5 trillones de dólares.

Aprovechar la riqueza del mar y reciclar la basura es la misión del proyecto, que ya ha transformado una pila de caucho en 15.000 llaveros de tortuga, encargados por WWF y una jirafa de 18 metros que fue enviada a Roma para ser exhibida durante un evento de moda.

La organización fue creada por la bióloga Julie Church en 1997, cuando trabajaba en un proyecto de preservación de tortugas marinas en la remota isla de Kiwayu, cerca de la frontera entre Kenia y Somalia. A lo largo de los años, el proyecto creció hasta transformarse en Ocean Sole en 2005. Hoy, la empresa destina el 5% de sus beneficios a la Fundación Oceal Sole y el 25% a la creación de esculturas gigantes.

Cuando las personas comenzaron a saber sobre el objetivo de nuestro proyecto empezaron a valorar nuestros esfuerzos. Las ventas se dispararon y de esta forma conseguimos estimular la conciencia de conservación”, dice Mwakiremba, recordando que esos productos se comercializan localmente pero también se pueden encontrar en zoológicos y acuarios de 20 países como Estados Unidos y Japón.

Así, delante de una montaña de chanclas, los trabajadores seleccionan aquellas que deberán usar para sus creaciones. Los artesanos enseguida limpian las sandalias y las separan por colores para comenzar a crear, demostrando que es posible contribuir a mantener un océano saludable.

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Foto Ben Curtis.

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Foto Ben Curtis.

 

Artículo publicado originalmente en Por dentro da África: www.pordentrodaafrica.com

Web Ocean Sole: http://ocean-sole.com/

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* Natalia da Luz es periodista y fundadora de la página Por dentro da África.






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