afribuku.com

“El color de los dientes”, por Amara Nicole Okolo

Invitado 14 agosto, 2016

* Serie “Lecturas de Verano”. Relato finalista del primer concurso fotográfico de AFREADA 

Fingí no verlo cuando me miró. Los conocía. Todos nosotros habíamos oído hablar de ellos en este Lagos, esa gente que camina por la calle como nosotros, con originales cámaras de foto colgando del cuello. Muchos eran hombres, algunas eran mujeres. Jóvenes, pero de más edad que yo. La mayoría tiene pinta de ricos, pero no es algo que se vea a primera vista porque no se visten como son. Tienen un estilo informal; pantalones jeans, camisas ligeras de algodón o de franela.  Algunas de las mujeres que ya he visto llevaban unos pantalones shorts que hubieran hecho a mi tía gritar y chiflar y hacer preguntas retóricas de por qué la juventud es tan insensata hoy en día, mientras que otras llevaban vestidos bonitos que tenían tantas flores como un jardín. También tenían cortes de pelo raros, como dreadlocks o pelo sin alisar. Exactamente como yo. Pero te das cuenta de que son ricos por cómo brilla su piel al sol. A nosotros, el sol nos oscurece cuando vamos dando vueltas con nuestra mercancía, pero esta gente, el sol baila con ellos. Eso lo sabemos todos. Lo sabemos desde que captaron a una de nosotros con sus lentes una tarde oscura, con una bandeja de pan a la cabeza. Dos días más tarde, se hizo famosa por la foto y ahora ha dejado de ser una de nosotros. Es modelo, vive en sitios ricos, como esta gente. El sol ya no la oscurece, ahora juega con su piel. Solo los ricos pueden jugar con el sol.

Le di a la mujer que estaba junto a mí su bolsa de naranjas y deslicé el dinero que me había dado en mi riñonera. Seguí fingiendo que no lo veía mientras, erguida, ponía la bandeja de nuevo sobre la cabeza. Pero de reojo lo veía alzar la cámara que le colgaba del cuello. Esperé. Uno de nosotros decía que había un truco para esto. Actúa como si no te dieras cuenta de su presencia, de sus miradas. Te hace natural, como a Jumoke. Pero el entusiasmo y la ansiedad me revolvían las tripas. Quería que me vieran, saber que alguien me prestaba atención. Un hombre desde lejos me llamó para que me acercase y le vendiera algunas naranjas. Lo ignoré. Quería ser diferente. Quería que el sol bailase sobre mi piel. Quería brillar, no quemarme. La tenía apuntada hacia mí, lo sentía. Y, como quería ser vista, lo miré cuando sonó el disparador. No había flash, pero yo ya veía estrellas en mis ojos. Seguí mirando cuando enfocó la lente circular que parecía una pistola apuntada a mí y lo vi sonreír mientras hacía clic con el dedo encima repetidamente. Pero, por alguna razón que desconozco, no le devolví la sonrisa.

Foto: UA.X

Foto: UA.X

::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

* Amara Nicole Okolo es una escritora residente en Nigeria. Sus libros “Black Sparkle Romance”(2014) y ” Son of Man” (2016) han sido publicados por Ankara Press y Parresia Publishers, respectivamente. En Twitter, ella es @AmaraNOkolo .

* Este es uno de los relatos finalistas del primer concurso fotográfico organizado por la revista AFREADA. El desafío consistía en contar, en un máximo de 500 palabras, la historia de la chica de esta imagen del artista y fotógrafo UA. Conozcan el trabajo de UA pinchando aquí.

* Traducción: Ángela Rodríguez Perea.

Like this Article? Share it!

About The Author

Leave A Response