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“Dinero de bolsillo”, por Mimi Adebayo

Invitado 29 agosto, 2016

* Serie “Lecturas de Verano”. Relato finalista del primer concurso fotográfico de AFREADA

Tu dinero de bolsillo solía ser suficiente. Papá te daba mil nairas al principio de cada semana; Mamá te daba quinientos nairas. Eras rico, para tus catorce años. Solías ahorrar los mil nairas y gastar los quinientos en tu vicio con el chocolate. Era suficiente. Cuando cumpliste catorce, mamá dejó de llevarte y recogerte de la escuela en el Corolla azul que había heredado de papá. Te soltaban dinero en la mano y decían que eras ya bastante viejo para hacerte camino. Intentar cruzar la ajetreada autopista daba miedo al principio, pero pronto empezaste a disfrutar los paseos por la acera con tus amigos. A veces te quedabas merodeando en la escuela, para jugar al fútbol; fue allí donde te hiciste la tercera cicatriz, esa que formaba un puño apretado en tu tobillo.

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La primera vez que viste a Agnes fue cuando ibas caminando hacia la parada de autobús con tus amigos; ella llevaba una pulsera de tobillo y estaba colocando sus naranjas en forma de pirámide en una bandeja. Chico simpático, cómprame una naranja. Rechazaste la oferta, un poco molesto porque sabías que tus amigos se meterían contigo por ella. Te hago una buena venta; ella puso una mano en tu brazo, lo que te hizo mirarla a la cara. Su sonrisa era bonita, de una forma que te sorprendió. Los vendedores ambulantes no llamaban la atención. Compraste las naranjas, por cien nairas, y las compartiste con tus amigos. La próxima vez, te hago una venta mejor, dijo mientras la ayudabas a poner la bandeja en la cabeza.

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La cuarta vez que le compraste naranjas, intercambasteis los nombres:  Agnes y Denmark. Ese día, ella te dio una naranja de regalo y te dijo que le gustabas. Esa noche, pensaste en ella mientras estabas tumbado en tu habitación solo, pues nunca una chica te había dicho eso antes. El día siguiente, no esperaste a que ella te encontrase. La buscaste. Voy a enseñarte algo, te dijo, y te llevó fuera de allí.

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Te enseñó mucho de ese algo. Tenía un sitio especial detrás de tu escuela; fue allí donde te enseñó que besar era como chupar una naranja, que no entras con los dientes, sino con los labios primero. Fue allí donde te enseñó lo que significa ser un hombre y, cuando te pedía dinero antes de dejarte practicar los besos, tú vaciabas tus bolsillos. El amor te pilló cuando te dejó tocar sus pechos la semana siguiente, después de haberle dado tu dinero de bolsillo semanal. Te gustaba la manera como tocaba su tobillera mientras hablaba. Ya no pensabas en ella como la vendedora de naranjas cuando le pediste que fuera tu novia. Te dijo que necesitaría más dinero, porque ser novia significaba que iba a enseñarte muchas otras cosas. Le dijiste que le darías tanto como ella pidiese. Ahí es cuando tu dinero de bolsillo dejó de ser suficiente.

Foto: UA.X

Foto: UA.X

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*Mimi Adebayo es una profesora que escribe. Es titulada en Derecho, pero prefiere el interior de una clase al de una sala de juzgado. Es una de las alumnas del Taller Farafina 2016 promovido por Chimamanda Adichie.

* Este es uno de los relatos finalistas del primer concurso fotográfico organizado por la revista AFREADA. El desafío consistía en contar, en un máximo de 500 palabras, la historia de la chica de esta imagen del artista y fotógrafo UA. Conozcan el trabajo de UA pinchando aquí.

* Traducción: Ángela Rodríguez Perea.

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