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Alpha Di, director del Festival Internacional de Moda Africana

Javier Mantecón 21 octubre, 2013

Desde hace menos de cinco años podemos comprobar que en las pasarelas de moda de medio mundo, África está entrando con fuerza. Estampados tribales, cortes de carácter tradicional sudafricano, peinados africanos por doquier, entre muchos otros elementos, están configurando una pequeña ola de moda africana contemporánea en los modistas mundiales. Si tenemos que señalar la causa de esta “invasión”, es el Festival Internacional de Moda Africana (FIMA), y si hay que buscar un culpable este es sin duda Alpha Di, director del mismo.

FIMA es sin ninguna duda el evento cultural más importante de Níger a nivel internacional y el que más impacto ha tenido en las industrias culturales textiles de todo el continente. FIMA es a Níger lo que FESPACO a Burkina Faso o Dak´art a Senegal, o lo que es lo mismo, una manifestación artística que atrae a profesionales y aficionados de todo el mundo a sus actividades.

De carácter bianual, FIMA ha celebrado 9 ediciones, por lo que podemos hacernos una idea de la longevidad y firmeza del evento en un país tan inestable a nivel político como es Níger. FIMA vuelve en 2013, siempre de mano de su director Alpha Di, modista que cuenta con un prestigio internacional en el mundo de la moda al alcance de muy pocos. Su estilo, copiado y fotocopiado hasta la saciedad, es la base de la moda moderna africana que sin renunciar a su pasado quiere mirar al futuro. Esta combinación ha propiciado que podamos ver diseños africanos en tiendas exclusivas como las abiertas por Alpha Di en Paris, Nueva York o Tokio, pero también en cadenas de fast-fashion como H&M o Zara. Con motivo de la celebración de la 9ª edición de FIMA bajo el lema “La cultura al servicio de la paz” nos encontramos con Alpha Di en Niamey quien accede a compartir sus inquietudes, objetivos y proyectos futuros con afribuku.

Nos acercamos a usted como una de las grandes referencias de la cultura africana contemporánea. ¿ve necesaria la promoción de la cultura de África y especialmente de la moda a nivel internacional?

Antes de nada quiero destacar el gran interés que los españoles tienen por la cultura africana. Desde el año 1990 he vendido mi colección en Madrid, Barcelona y Palma Mallorca. España siempre ha sido un país vanguardista en la moda, en la creación. La imagen africana es mejor comprendida en España que en Francia, está menos contaminada. Aunque sea poco el volumen de información que entra, está menos viciado por ideas preconcebidas y es más selectivo. Aprovecho para dar las gracias a la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) por su apoyo a la cultura africana durante todos estos años y a la moda nigerina a través de FIMA en particular. Es el momento de África, y necesitamos apostar por ella, al igual que se hizo en América o Asia. No hay ninguna razón por la cual el continente africano no deba estar presente en la escena artística internacional. Nuestro potencial creativo es enorme.

Estoy de acuerdo. FIMA, el baluarte de la moda africana, ha celebrado ya 9 ediciones, ¿cómo ha vivido el proceso de creación y evolución del festival durante estos años su director?

Cuando comencé el primer festival, buscaba la equidad entre la moda internacional: presentar el diseño africano al mundo entero. Elegí el desierto como lugar para celebrar FIMA porque es un emplazamiento mágico en sí y para promover el turismo en Níger.  Quería presentar el desierto nigerino, con toda su belleza, al mundo entero, pero lo cierto es que la rebelión del norte hizo mucho daño a esta zona, espantando al turista y por tanto todo el sector de desarrollo económico que generaba. Y ahí tengo que romper una lanza por el riesgo que supuso seguir celebrando el festival en Agadez (centro de la rebelión tuareg de 2007, ndr.). Conseguimos que la cultura, siempre considerada el último factor de desarrollo, detuviera la rebelión armada. FIMA se celebró con un gran éxito ese año, bajo el consentimiento de los rebeldes. Logramos traer la paz a Agadez durante la organización del festival, cosa que ninguna autoridad o programa anterior había logrado. Como ves la cultura es un gran aliado de la paz y del desarrollo. Debemos poner en nuestras agendas a la cultura africana como una prioridad para mostrar el continente como lo que es: un hervidero de ideas en planos tan diferentes como la joyería, la música o las artes plásticas. Por todas estas razones creé FIMA, para presentar al mundo la moda africana y toda su creatividad. Nosotros también diseñamos vestidos y bolsos, los manufacturamos y los vendemos.

¿Es cierto que tiene en mente la creación de una escuela de moda a nivel internacional en Niamey, capital de Níger?

Así es. El proyecto ya está en marcha. Nuestro credo es darles la oportunidad a nuevos artistas a desarrollar su creatividad a través de la formación específica y especializada. Queremos que los modistas aprendan a diseñar a nivel profesional y a gestionar sus obras y su producción directamente sin tener que malvender sus diseños. Así podremos hacer girar la rueda del desarrollo, creando empleo en los contextos originales de los modistas y exportando sus productos ya terminados. África es pobre, es verdad, pero su cultura es rica, y podemos explotarla a través de un modelo sostenible que apoye a los artistas locales. El desarrollo no es sólo posible, es seguro. Nadie ha enseñado a los africanos a crear. La creación está en nuestra tradición, en nuestros genes, en nuestros ancestros. Simplemente hay que hacerla competitiva y profesional a través del trabajo de la gestión de la creación.

© afribuku

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El FIMA no es sólo una pasarela de moda, es una plataforma de apoyo a la juventud. Es por esto que en cada edición organizamos diferentes concursos de diseñadores y estilistas a nivel panafricano para dar salida a esa creatividad que de otra manera le sería difícil presentarse al mundo. Esta internacionalización, basada en la profesionalidad y en las ideas locales, es la que empuja a FIMA a crecer y continuar celebrándose cada dos años. Incluso con los problemas de seguridad del norte de Malí y Níger, queremos seguir apostando por este modelo, porque genera un contexto de desarrollo pacífico presentando a Níger por su cultura tradicional y contemporánea. La cultura bien gestionada genera publicidad y dinero y ese dinero empleo para los creativos y las industrias culturales y por tanto desarrollo para el país.

Usted se formó en Europa junto a grandes nombres con Yves Saint Laurent o Paco Rabanne. Como diseñador, ¿cómo ha influido este hecho en su propio arte?

Aún recuerdo una conversación con Paco Rabanne, que me decía “Alpha Di, tienes que trabajar con y para África”. En aquella época me ayudaron mucho sus consejos.  Me formé junto a él y a otros grandes para poder vestir a ministros y políticos europeos. Hace dos meses que abrí una galería Alpha Di, a Nueva York y pronto abriré en París. La marca está funcionando muy bien a nivel internacional y ¿sabes dónde está funcionando mejor? En España. También en Portugal, Brasil… países de calor. La moda y los colores africanos son veraniegos. ¿Te has dado cuenta del boom de los estampados africanos estos últimos veranos? Con la marca Alpha Di quiero poner de manifiesto la riqueza cultural africana, apoyar FIMA y a los nuevos creadores. Hay diseñadores africanos que se presentaron al concurso de FIMA y a través de la plataforma de promoción que supone el festival, ahora están presentes en las grandes firmas y tiendas de París, Tokio o Nueva York,  abriendo la moda africana a todo el mundo desde una posición profesional y competitiva como hice yo en su momento.

¿Cómo ve usted el encuentro entre los diseños tradicionales y la costura contemporánea que encontramos en toda África? ¿Se siente en parte responsable de este tipo de estilo?

La clave es la tela, el diseño del estampado africano. Utilizar ese diseño tradicional para realizar moda moderna es la base de mi marca. Llevo treinta años trabajando en esta línea. He sido el primer modista en hacerlo y que mi estilo se haya extendido a todos los rincones de África es un cumplido extraordinario a mi arte. No busco tomar la tradición africana para guardarla para mí, quiero modernizarla, venderla y compartirla con el resto del mundo a mi manera.

¿Ve una evolución de su estilo?

La cultura occidental está experimentando un romance con la moda africana. África está de moda. Y tenemos que tomar esta oportunidad para hacernos hueco en todo el mundo. Que los occidentales tomen elementos de la moda africana para vestirse, pero hay que adaptarse a sus gustos también. No podemos pretender que un español porte una camisa africana con millones de colores, lo hará si está adaptada a sus gustos y ahí radica la evolución de mi estilo: la adaptación de la moda africana a los gustos de los diferentes públicos.

Como figura de referencia de apoyo a la cultura africana, y después de todos estos años de trabajo  ¿ve una mejora en la escena cultural en sí misma?

Nuestro gran problema como continente es la falta de financiación. Zara, paradigma de la moda española y de la nueva moda internacional, pudo crecer porque tuvo apoyo financiero tanto de bancos como de instituciones. Los creadores africanos estamos atados de pies y manos por la falta de medios. Necesitamos financiación que apueste por nuestro talento e invierta en un negocio con futuro, no mecenas que den dinero por caridad. El desarrollo de las industrias culturales está ligado a su financiamiento y es por esta vía que podremos mejorar la escena.

La gran mayoría de la moda africana se genera y se diseña en los talleres populares de los barrios. ¿Cree que el talento en la moda africana está únicamente relacionado a la alta costura?

Claro que no. Hay verdaderos genios de la moda instalados en pequeños talleres. Para que la cultura sea un motor de desarrollo tiene que ser popular, no un elemento clasista. Son estos pequeños talleres los que sostienen la moda africana a nivel local, sin ellos no existe la moda en África.  Son ellos los que crean empleo y forman a los jóvenes en la moda y es a ellos a los que hay que apoyar incondicionalmente. Con un poco de ayuda se pueden hacer maravillas a nivel popular.

© afribuku

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Hay grandes artistas en cada esquina que con un mínimo de sustento podrían generar grandes obras. Necesitamos apostar por ellos. Ese es el problema de África. Es por esto que quiero crear una escuela de moda que forme a modistas tanto a nivel internacional como de barrio. Tenemos la suerte de tener una cultura africana aún prácticamente virgen. Hay que mimarla para explotarla profesionalmente sin corromperla.

Desde esta óptica ¿cómo ve el futuro de FIMA? ¿ha pensado en salir de Níger?

Es nuestra próxima apuesta. FIMA es en estos momentos un evento bienal que se celebra en Níger. El proyecto que queremos poner en práctica es que continúe siendo un festival bienal en Níger pero que cada año intercalado se celebre un salón de prêt-a-porter en otro país africano. Así pues FIMA se celebraría por ejemplo en Togo, después en Níger, luego en Kenya, vuelta a Níger, etc. Así nos acercaríamos más a los nuevos talentos de África ya que para muchos de ellos no es fácil costearse un viaje a Níger. Quiero que FIMA sea panafricano con vocación internacionalista. Así cuando un diseñador japonés o israelita presente su colección, pueda contemplar los trabajos de los estilistas africanos. Y siempre desde Níger, el país más pobre del mundo.

Como creador ¿qué cree que le falta por hacer?

Quiero implicarme en la creación africana y sobretodo el textil. La tela africana y sus diseños, tan solicitada, se fabrica en Holanda. Quiero crear la marca de diseño Alpha Di en los estampados para crear una industria local textil que salga de África para los africanos. Que la tela que se corte y se cosa en cualquier rincón de África sea de la marca Alpha Di. Ese es mi próximo sueño.

Desde afribuku pues, sólo nos queda desearle la mejor suerte del mundo en sus futuros proyectos.

Gracias, ¡la necesitaré!

https://www.facebook.com/Fimaafrica

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