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El héroe insolente

Invitado 22 octubre, 2015

Autor Invitado: José Eduardo Agualusa*

Henrique Luaty da Silva Beirão, 33 años, es el héroe improbable de un movimiento de democratización que crece cada día, quitándole el sueño al Presidente José Eduardo dos Santos. Tumbado en la cama de un hospital-cárcel, en Luanda, en huelga de hambre, Luaty Beirão está cambiando la historia de Angola.

Luaty Beirão, 33 años, irrumpió en el universo político angoleño como un poderoso vendaval, en una noche cálida de febrero de 2011.

En todo el mundo, en particular en el continente africano, se vivía la euforia de la Primavera Árabe. El 17 de diciembre 2010 un joven tunecino, Mohamed Bouazizi, se suicidó prendiendo fuego a su propio cuerpo en protesta contra la injusticia social. La muerte de Bouazizi deflagró una serie de protestas, llevando al Presidente Ben Ali a huir a Arabia Saudí tan solo diez días más tarde. El movimiento democrático se propagó después por Argelia y Egipto. Durante algunos meses, los demócratas de los países africanos sujetos a regímenes autoritarios vivieron la ilusión de que la Primavera Árabe florecía en todo el continente.

Aquella noche, el 27 de febrero de 2011, cerca de tres mil jóvenes se juntaron en las instalaciones del Cine Atlântico, en Luanda, para asistir al concierto de Bob da Rage, un joven músico de la ciudad instalado en Lisboa. El evento contaba además con la presencia de MCK y de Ikonoklasta, uno de los nombre de guerra de Luaty Beirão, entonces todavía poco conocido fuera del universo del hip hop angoleño. Era el primer concierto en Angola de Bob da Rage. El joven músico se acuerda muy bien de esa noche: “Le dije a Luaty que entre el público se encontraba uno de los hijos del Presidente, Danilo, que siempre fue mi fan”.

Traed solo ollas, traed solo cosas que no sean agresivas

Entonces, sin prevenir a Bob, al que cogieron completamente por sorpresa, así como a los organizadores del evento, Luaty subió al escenario y mostró por qué había el nombre de Ikonoklasta. “¡Soy un kamikaze!” gritó, antes de darse la vuelta en dirección a Eduane Danilo dos Santos: “Señor Danilo vaya a decírselo a su papá. No lo queremos más aquí. 32 años es mucho. ¡Es mucho! (…) ¡Señor Dino Matross, señor Virgílio de Fontes Pereira, idos todos al carajo! Paulo Flores nos dio aquella pista, explotador de oprimidos – ¡Fuera!”.

2015-10-16-Luaty-Beirao

Traed solo ollas, traed solo cosas que no sean agresivas”, escribió Luaty antes de la primera manifestación pro-democracia en Angola. Convocó entonces al público a participar en una manifestación a favor de la democracia: “Traed solo ollas, traed solo cosas que no sean agresivas. Muchas gracias”.

La manifestación se había convocado semanas antes, de forma anónima, a través de las redes sociales, para el día 7 de marzo en la Plaza de la Independencia. Luaty abandonó el escenario, con el público enloquecido, y Bob da Rage lo sustituyó, actuando durante hora y media. Cuando por fin salió fue para discutir con Luaty: “Estaba furioso. Hoy, con todo lo que ha pasado después, comprendo lo que hizo Luaty y pienso que hizo lo correcto. Pero en aquel momento me pareció una falta de respeto hacia mí, hacia los organizadores y hasta hacia el hijo del Presidente”.

Los dirigentes angoleños recibieron la noticia sobre la áspera intervención de Ikonoklasta en el Cine Atlântico con un enorme susto. Algunos de los rostros más conocidos del MPLA (Movimiento Popular de Liberación de Angola) desfilaron, aterrorizados, por los estudios de la Televisión Pública de Angola (TPA) los días siguientes, haciendo hincapié en las enormes diferencias entre los países del norte de África y Angola. En la intimidad no escondían el espanto por ver a alguien como Luaty, hijo de un viejo militante del partido, João Beirão, primer director de FESA, Fundación Eduardo dos Santos, asumiendo posiciones críticas con el régimen.

Días después, Luaty grabó y subió a las redes sociales un vídeo en el que se disculpaba ante Eduane Daino, al mismo tiempo que respondía a todos los que le acusaban de ser “hijo del régimen”: “Yo me llamo Luaty Beirão, soy hijo de João Beirão, el primer director de la FESA, Fundación Eduardo dos Santos, soy por lo tanto, como me acusan, hijo del régimen, pero no creo que tenga que verme obligado a seguir la línea de pensamiento de mi padre (…). Tengo un cerebro propio”.

No obstante, no dudó en especificar que las disculpas no eran extensibles a los dirigentes políticos a los que había insultado. Lamentaba incluso no haber citado más nombres: “Cuando tenemos una elite gobernante que da discursos con amenazas, sinceramente… La reacción fue mesurada, dentro de lo que podemos hacer. Yo reaccioné, si hubo un abuso del derecho a la libertad de expresión, aquí estoy, entiendo que en un país con leyes a la gente que las viola le afecten las consecuencias legales. No siento el deber de pedir disculpas a esas personalidades”.

De cómo el gobierno angoleño traficó cocaína en Portugal 

Nunca se ha sabido ciertamente quién convocó la primera manifestación independiente contra el régimen de José Eduardo dos Santos. Probablemente estudiantes angoleños en Europa. Lo que se sabe es que ese día aparecieron en la Plaza de la Independencia tan solo 12 jóvenes, detenidos enseguida por la policía. Uno de esos jóvenes era Luaty Beirão. Durante los meses siguientes, Luaty organizó una serie de manifestaciones pacíficas, algunas de ellas violentamente reprimidas por la policía o por milicias armadas, ligadas a altos dirigentes angoleños. El día 10 de marzo de 2012, en el barrio de Cazenga, en Luanda, cerca de cuarenta manifestantes fueron rodeados y atacados por una docena de hombres que empuñaban palos, cuchillos y pistolas. Luaty acabó en el hospital con una herida abierta en la cabeza. El economista Filomeno Vieira Lopes, secretario general del Bloco Democrático, un pequeño partido político sin representación parlamentaria pero con relativa influencia en los medios intelectuales, buscó refugio en una residencia privada. Las milicias forzaron la entrada de la residencia, agrediéndolo con barras de hierro. Las imágenes de Luaty y de Filomeno Vieira Lopes, con los rostros ensangrentados y con la ropa rasgada, provocaron una gran conmoción y revuelta en Luanda, incluso en círculos próximos al poder.

Este episodio, que no merece ningún interés ni para la prensa portuguesa ni para los partidos de la oposición, ilustra a modo de ejemplo el grado de sumisión del poder político y económico de Portugal en relación al régimen angoleño.

En la mañana del 11 de junio de 2012, Luaty Beirão se dirigió al aeropuerto de Luanda. Se disponía a viajar a Lisboa con el objetivo de participar en una gira del grupo Batida, del que había sido miembro, junto a Pedro Coquenão. Poco antes de entrar en el avión, un funcionario del aeropuerto lo reconoció, confesó la admiración que sentía por él, como músico y activista cívico, y le dijo que había visto a dos policías rebuscando en su equipaje. Al llegar a Lisboa, muy nervioso, Luaty fue conducido a una sala donde lo interrogaron. En el único equipaje que llevaba en la bodega, una rueda de bicicleta, encontraron un kilo de cocaína. La policía portuguesa había recibido una denuncia desde Luanda. El juez de instrucción criminal dejó a Luaty en libertad, después de dar por cerrado que el músico había sido víctima de una emboscada.

No se conoce ninguna reacción del gobierno portugués ante esta situación. Veamos: el gobierno angoleño intentó incriminar a un ciudadano que también es portugués, introduciendo ilegalmente cocaína en Portugal. ¿Qué hizo Portugal? Nada. Portugal permaneció en silencio. Este episodio, que no merece ningún interés ni para la prensa portuguesa ni para los partidos de la oposición, ilustra a modo de ejemplo el grado de sumisión del poder político y económico de Portugal en relación al régimen angoleño.

luaty

La gota que colmó el vaso

La detención en Luanda el pasado día 20 de junio de 15 jóvenes activistas, acusados de intento de golpe de Estado, no me sorprendó; solamente el contenido de la acusación. Pocos días antes había conversado con Luaty, por Facebook, a propósito de una manifestación que él estaba organizando. Era algo muy simple,“una bocinada”. Luaty y su pequeño grupo de “jóvenes revolucionarios”, el revus, como se les dio a conocer, pretendían convencer al mayor número posible de ciudadanos que bocinasen, a una hora y día determinados, a favor de la democracia y de los derechos humanos. Me pidió una declaración para apoyar la iniciativa y yo le envié un vídeo, en el que añadí que no creía mucho en la eficacia de la protesta: “Hay que comenzar intentándolo con pequeñas bocinadas por aquí, manifestaciones espontáneas por allá” – respondió. Y añadió: “Tenemos que estar dispuestos a asumir las consecuencias de nuestra insolencia y esperar que cada una de estas pequeñas iniciativas pueda servir como gota de agua, hasta que colme el vaso. Hemos reflexionado sobre el day after, porque la fruta ya ha madurado y tenemos que estar preparados para cuando caiga. No nos pueden coger desprevenidos”.

El propio Presidente de la República, José Eduardo dos Santos, defendió, en un discurso pronunciado delante del Comité Central de su partido, el 2 de julio, la acusación de intento de golpe de Estado, comparando lo sucedido con los dramáticos acontecimientos del 27 de mayo de 1977, en el curso de los cuales el régimen de Agostinho Neto desencadenó una ola represiva, de extrema violencia, que costó la vida a miles de angoleños.

La acusación de golpe de Estado se basa esencialmente en dos hechos: cuando los detuvieron, los jóvenes estaban hablando sobre la adaptación a la lengua portuguesa de un ensayo muy conocido de Gene Sharp, “From Dictatorship to Democracy, A Conceptual Framework for Liberation”, que propone una serie de estrategias de combate contra regímenes autoritarios por medios pacíficos. Sharp es un teórico pacifista conocido, ha sido nominado al Premio Nobel de la Paz en cuatro ocasiones. El libro, publicado en 2004, inspiró también a algunos de los jóvenes egipcios implicados en las protestas que derrumbaron a Hosni Mubarak. El segundo acto apuntado por el Ministerio Público angoleño para apoyar la tesis de intento de golpe de Estado es aún más asombrosa: los jóvenes estaban en posesión de un documento, ni siquiera producido por ellos mismos, en el cual se citan personalidades integrantes de un futuro Gobierno de Unidad Nacional.

Pedro Coquenão, 39 años, conoció a Luaty en 2002. En esa época, Coquenão realizaba un programa en Radio Marginal, Radio Fazuma. Un día recibió un mensaje de un oyente, Luaty Beirão. No prestó mucha atención al nombre hasta que se encontró, meses después, con un tema, “Os Mosquitos Inofensivos”, que recordaba a Fela Kuti, que le maravilló. Al ver los créditos entendió que el autor del tema era Luaty y le escribió. Así se inició una colaboración que se prolongó algunos años y tuvo como resultado, entre otros, el documental “É Dreda Ser Angolano”, basado en el disco “Ngonguenhação” del grupo Ngonguenha. Asimismo, aquel primer intercambio de mensajes dio inicio a una bella amistad: “No es muy difícil que él nos guste, estando de acuerdo o en desacuerdo con lo que piensa. Escuchamos mucho lo que dice cada uno. Me impresiona, al visitarlo en la cárcel, abrazarle y sentirle los huesos. Eso me cuesta mucho”.

Un panafricanista moderno

Antes de la intervención cívica, antes de la música, Luaty Beirão concluyó una primera licenciatura en ingeniería electrotécnica en la Universidad de Plymouth, en el Reino Unido, y una segunda, en Economía y Administración, en la Universidad de Montpellier, en Francia. Después de estudiar decidió que había llegado el momento de conocer el continente africano. Le pareció que la mejor manera de hacerlo era viajando, por tierra, desde Marruecos hasta Angola. Se metió en carretera con 115 euros en el bolsillo, cuatro camisetas, tres pantalones cortos y una bolsa con dos kilos de frutos secos (Luaty es vegetariano). Contaba con la solidaridad de la gente sencilla que fuese encontrándose por el camino y no se desilusionó. Cuando llegó a Luanda, seis meses más tarde, todavía le sobraba un kilo de frutos secos.

En julio de 2012, Luaty dio una entrevista al periodista Rafael Marques, publicada en la página web Maka Angola, durante la cual habló sobre este viaje: “Mi intención era recorrer por tierra el máximo número posible de países africanos, beber de la experiencia, enriquecerme espiritualmente. Y no soy creyente, pero creo en el ser humano, creo que aún existe la bondad suficiente para inspirarnos, para que nos sirva de combustible, para que seamos también mejores personas. Y eso para mí eso es la manifestación de lo divino. Porque no tengo religión, no creo en Dios, soy ateo, pero creo en los seres humanos. Así que fue esa búsqueda de la bondad del ser humano, la forma de compartir, el encuentro, que yo sabía que me iba a marcar de una manera que hasta el día de hoy no acabo de entender, plenamente”.

Serena Mansini, hermana de Luaty por parte de madre, recuerda el mayor sueño de su hermano: “Él siempre me dijo que le gustaría salir de Luanda, irse a vivir al interior de Angola. Quiere construir una escuela en medio del campo, darle clase a los niños, y al mismo tiempo cultivar la tierra, dedicarse la agricultura ecológica. Durante aquel viaje por África se paró un tiempo en Ghana, para hacer un pequeño curso de agricultura ecológica”.

Serena, 23 años, vive en Lisboa desde la adolescencia, fue la responsable de una reciente vigilia, la noche del 9 de octubre, en el Largo de São Domingos, cuyo objetivo era llamar la atención de la opinión pública portuguesa sobre la situación de su hermano y de los restantes presos políticos angoleños: “Mi hermano me enseñó muchas cosas. Aprendí con él que una única persona puede hacer la diferencia. Cuando uno se levanta, otros le puede seguir”.

Liberdade Luaty

Foto: Miguel Manso en el periódico portugués Público

La alianza entre los “hijos del régimen” y los hijos de los pobres

El encarcelamiento de los 15 jóvenes demócratas desencadenó un movimiento de solidaridad, estructurado desde las redes sociales. Algunos de los elementos más activos de ese grupo son rostros muy conocidos de la vida cultural angoleña, como el actor Orlando Sérgio, el primer negro en representar Otelo en Portugal, el artista Kiluanji kia Henda, el escritor Ondjaki, el fotógrafo Rui Sérgio Afonso, los músicos Pedro Coquenão y Aline Frazão, la arquitecta y comisaria Paula Nascimento y el cineasta Mário Bastos. En los primeros vídeos producidos por el grupo participaron personalidades angoleñas como los músicos Kalaf Epalanga y Paulo Flores, el artista plástico Nastio Mosquito, y figuras públicas de otras nacionalidades, como el escritor mozambiqueño Mia Couto, el cantante y compositor brasileño Chico César, o la española Pilar del Río, presidenta de la Fundación Saramago. El grupo organizó varios espectáculos en Luanda y Lisboa, no solo con el objetivo de llamar la atención sobre la situación de los presos políticos sino también recaudar fondos que permitiesen apoyar a las familias de los detenidos.

Tras el inicio de la huelga de hambre de Luaty, y de más de tres compañeros suyos (los cuales, mientras tanto, suspendieron esa forma de protesta), el movimiento se expandió más aún, saliendo desde las redes sociales hasta las calles, con un conjunto de vigilias, la última, la noche del pasado domingo, que fue interrumpida por las llegada de fuerzas policiales completamente armadas.

Cada hora que pasa, a medida que se deteriora el estado de salud de Luaty, se deteriora también la imagen de José Eduardo dos Santos

Un aspecto interesante del “movimiento revu” está relacionado con el hecho de haber conseguido juntar a jóvenes de clase media y media alta, pertenecientes a familias de los círculos de poder y jóvenes de origen humilde como Manuel Nito Alves, preso por primera vez con apenas 17 años, por distribuir camisetas con frases contra el Presidente José Eduardo dos Santos.

Este es ya el movimiento cívico más importante que ha surgido en Angola desde la independencia, el mayor desafío al que se enfrenta el régimen desde la guerra civil. Un poco a semejanza de Luaty, “hijo del régimen”, también muchos de los jóvenes activistas que están por detrás del amplio movimiento de solidaridad que crece en Angola son originarios de familias pertenecientes a los círculos de poder político y militar. En las redes sociales son cada vez más frecuentes las alertas y comentarios contrarios a la actuación de los dirigentes angoleños, por parte de conocidos militantes y simpatizantes del MPLA.

Ismael Mateus, uno de los periodistas angoleños más respetados, publicó el pasado martes, en su página de Facebook, un texto que expresa muy bien la perplejidad y la insatisfacción de un gran número de angoleños, próximos al partido del poder, pero que no se identifican con forma en la cual los dirigentes angoleños están afrontando la presente crisis: “Está muy claro para todos que nuestro Gobierno, nuestros dirigentes no están sabiendo lidiar con la situación”. Están siguiendo el camino de la manipulación, de la mentira y de la manía persecutoria. En vez de hacer frente a esta crisis de modo adulto y responsable, el Gobierno se está portándose como un padre autoritario en conflicto con sus hijos, que decide encerrarlos en casa, para probar quién manda. Mezquindades, meras mezquindades, que pueden poner en peligro la estabilidad nacional. Nos quieren como rehenes del miedo, el miedo a hablar, el miedo a pensar, y también hasta el miedo a orar. Nuestros dirigentes se muestran como más ingenuos de lo que imaginábamos, al creer que la fuerza del pueblo se consigue parar con armas en la mano. Un error político, craso para quien tiene nuestra experiencia, y un grave problema de memoria histórica, que les impide ver nuestra propia lección, todo el poder militar colonial no consiguió impedir el grito por la libertad”. En los próximos días, en las próximas horas, no se decidirá apenas el destino de Luaty Beirão. Se decidirá también el destino de José Eduardo dos Santos. El Presidente angoleño aún está a tiempo de liberar a todos los presos políticos y retomar el proceso de democratización. Cada hora que pasa, a medida que se deteriora el estado de salud de Luaty, se deteriora también la imagen de José Eduardo dos Santos.

Espero que Luaty pueda regresar a casa, en breve, para abrazar a su esposa, la fotógrafa Mónica Almeida, y a su hija, la pequeña Luena, con apenas dos años de edad. No podrá, tan pronto, imagino, cumplir su sueño de construir una escuela en algún lugar de Huíla, de donde es originaria parte de su familia (también tiene raíces en Aveiro), y dedicarse a la enseñanza y a la agricultura ecológica. Pero será -¡ya lo es! – un héroe victorioso. Lo que existe hoy en Angola ha pasado de ser una simple ola de solidaridad con un grupo de jóvenes encarcelados injustamente, para transformarse en un verdadero movimiento a favor de la democracia. Ocurra lo que ocurra, algo ha cambiado para siempre. La Historia de Angola no será la misma y Luaty Beirão forma parte de ella.

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Publicado originalmente en Expresso SEMANÁRIO#2242 – El 17 de Octubre de 2015

 Traducción del texto al español: Alejandro de los Santos Pérez (afribuku).

José Eduardo Agualusa es escritor angoleño (Huambo, 1960). Escritor de novelas y obras de teatro: “Geração W“, “Chovem amores na Rua do Matador“, con Mia Couto, y el monólogo “Aquela Mulher”. Obras: A Conjura (1989), D. Nicolau Água-Rosada e outras estórias verdadeiras e inverosímeis (cuentos, 1990), O coração dos Bosques (poesía, 1991), A feira dos assombrados (novela, 1992), Estação das Chuvas (novela, 1996), Nação Crioula (novela, 1997), Fronteiras Perdidas, contos para viajar (cuentos, 1999), Um Estranho em Goa (novela, 2000), Estranhões e Bizarrocos (literatura infantil, 2000), A Substância do Amor e Outras Crónicas (crónicas, 2000), O Homem que Parecia um Domingo (cuentos, 2002), Catálogo de Sombras (cuentos, 2003), O Ano em que Zumbi Tomou o Rio (novela, 2003), O Vendedor de Passados (novela, 2004), Manual Prático de Levitação (cuentos, 2005), A girafa que comia estrelas (relato, 2005), Passageiros em Trânsito (relato, 2006), O filho do vento (relato, 2006), As Mulheres do Meu Pai (novela, 2007), Barroco Tropical (novela, 2009). Escribió crónicas en la revista Pública, actualmente mantiene una columna en la revista LER y en el periódico angoleño A Capital. Realiza en RTP África “A hora das Cigarras“, un programa de música y textos africanos. En 2006 lanzó, junto a Conceição Lopes y Fatima Otero, la editorial brasileña Língua Geral, dedicada exclusivamente a autores de lengua portuguesa.

 

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