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La melodía política de Elemotho (Premio RFI Nuevos Talentos Africanos 2012)

Javier Mantecón 21 junio, 2013

Las oportunidades que tiene un artista africano para vivir o más bien sobrevivir de su arte son muy escasas. El reconocimiento es muy difícil de alcanzar, ya que los canales de difusión de contenidos artísticos son muy limitados y aunque la música es quizás la disciplina más popular, cuenta con grandes problemas de distribución, pirata o no pirata. Intentando aportar su grano de arena, la prestigiosa cadena de radio francesa Radio France Internationale (RFI) cada año organiza un concurso de nuevos talentos musicales africanos llamado “PRIX découvertes”. Grandes artistas consolidados en la actualidad como Tiken Jah Fakoly o Rokia Traoré lo recibieron en su momento y 2012 fue el año de Elemotho.

Hablar de Elemotho es hablar de uno de los artistas más reconocidos de Namibia. Su propuesta musical le ha valido una carrera ascendente y ya consolidada como músico en su país y, a partir de ahora, esperemos que fuera de él. Su música cabalga entre la música afropop africana y melodías tradicionales de Namibia. Partiendo de una base de guitarra acústica Elemotho forma un sonido suave y dulce en el cual la flauta travesera tiene un papel muy destacado. Sus textos se centran en contenidos de carácter político al mismo tiempo que incitan a la reflexión personal sobre temas universales como el amor o la convivencia. A los hispanófonos nos chocará que Elemotho utilice en ciertas ocasiones el español para expresarse (“¡No seas oveja, usa la cabeza!” espeta en “Mabu bu” del álbum Human). Su discurso de carácter global utiliza diferentes lenguas en su música, el inglés, el setswana o el suajili.

Nos encontramos con Elemotho Gaalelekwee Richardo Mosimane, líder de la formación completada por Ermelinda Thataone (voz) Polina Loubnina (flauta) Jackson Mbwayakalola (guitarra) y a Salex Haraseb (batería). Su música prácticamente desconocida para el público hispanófono, nos sirve como contexto para entablar una muy agradable conversación mientras paladeamos y compartimos un delicioso mango. Elemotho ofrecerá 33 conciertos en 2013 presentando su nuevo álbum Ka Nako (The time is now) como parte de la recompensa por haber recibido el prestigioso premio PRIX Découverts. Durante cuatro meses, la banda ha girado por toda África y parte de Europa para promocionar su música y la de su país, Namibia. Esta semana Elemotho finalizará su extensa gira en casa, en Windhoek, poniendo punto y final a lo que nos describen como una de las mejores experiencias de su vida. Nuestra conversación nos lleva a hablar de temas como la política, Fela Kuti o, ya fuera de micrófono, la buena calidad de la carne nigerina o sobre la crisis española actual.

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Lo primero que queremos hacer desde afribuku es darte la enhorabuena. La primera pregunta que te lanzamos es obligada. ¿Cómo te sientes recibiendo el premio RFI a nuevos talentos musicales africanos?

¡Gracias! ¡Estoy más que contento! Es una gran oportunidad, un empuje en la buena dirección. A nivel de promoción y financieramente supone un verdadero salto adelante. Es una gran recompensa por todo el trabajo hecho hasta ahora. Tenemos 33 fechas en toda la gira, visitando 25 países en dos continentes diferentes. Está siendo agotador pero no puedo estar más contento. El público está respondiendo de una manera increíble. Es una manera perfecta de presentarnos al mundo. Por otro lado, la red de centros culturales franceses nos asegura la buena marcha de toda la gira. ¡No es nada fácil producir una gira de estas características en África!

La gira organizada por RFI te está llevando por toda África. ¿Qué diferencias ves en la reacción entre el público en cada zona? ¿Ves mucha diferencia entre el África del que tú provienes y por ejemplo de África Occidental?

Estamos teniendo una buena respuesta en este sentido. Estamos haciendo un set acústico y creo que ha sido una buena elección para hacer esta gira. Es cierto que la diferencia es enorme entre la música que hacemos en África Austral y el resto de África, en términos de estructura musical e incluso de presentación sobre el escenario. La música de África Occidental se nutre mucho de su aspecto más tradicional y eso me encanta. Soy un gran admirador de músicos que consiguieron dar una vuelta de tuerca a la música de su país sin renunciar a sus raíces. Youssou N´dour o Fela Kuti son grandes ejemplos de ello.

Entonces si la música de África Austral está más cerca de los patrones menos tradicionales ¿Por qué crees que la música de África Occidental tiene más presencia en todo el mundo?

El apoyo de Francia en este caso es muy importante. Es un país con una gran sensibilidad artística y eso podemos notarlo en el sustento que disfrutan los artistas de países francófonos. El premio RFI es una prueba de ello. Por otro lado, la tradición musical milenaria de esta región y su función en la sociedad pervive además de haberse desarrollado enormemente. Ojalá en otras regiones de África esto fuera así. Malí, Senegal, Nigeria o Costa de Marfil tienen una producción impresionante. He de decir por otro lado que el público de Mauritania, de Ghana y Senegal ha respondido muy bien a nuestra propuesta. Supongo que es porque les ofrecemos un espectáculo diferente.

¿Cómo ves la evolución entre tus tres álbumes editados hasta el momento? Entre The System is a Joke y Human podemos notar una gran diferencia en términos de producción y a nivel conceptual entre los dos.

Efectivamente The System is a Joke está formado por canciones compuestas a lo largo de varios años, mientras que Human está compuesto partiendo de un concepto de viaje.  El significado de Human se fue fraguando en mis años de gira con mi primer disco. Fue un disco que quería hacer en ese momento exacto de mi vida, es como una fotografía de esos años. Al mismo tiempo tener una gran banda detrás de mí y las experiencias personales vividas durante estas giras marcaron mucho el devenir del disco. A nivel de producción los coros tomaron más protagonismo así como la participación de mi banda que sin duda ha configurado el sonido de Elemotho. Ke Nako, el nuevo disco, parte sin embargo de una idea diferente, es una grabación más centrada en el cambio en la producción dentro del estudio.

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© Javier Mantecón / afribuku

Las letras de tus canciones poseen una carga política muy marcada. ¿Cómo se complementa un discurso tan político a través de una música tan relajante y melódica?               

¡Gracias por caer en ello! Es una parte de mi personalidad musical. La dinámica de presentar esa crítica de una manera suave. Hay muchos artistas que abogan por un discurso más agresivo a la hora de presentar su mensaje de reivindicación política pero ese no es mi estilo. No soy ni el primer ni el último músico que habla de política en sus letras y simplemente quiero mostrar mi discurso como lo creo necesario. Realmente trato de abordar el tema con mucho respeto y a mi manera. No soy Fela Kuti, aunque le admire. Él fue una respuesta de shock para una situación realmente dramática en Nigeria. Sus ideas políticas y su propuesta musical eran el reflejo del contexto que vivía en ese momento. Mi contexto es muy distinto, hablo de problemáticas más generales que pueden ser vividas en cualquier parte del mundo. Mi discurso es más global.

¿Crees que tu mensaje llega a la gente?

Espero que sí, pero sobre todo quiero incitar a la reflexión. Dedico mucho tiempo de mi vida a pensar, y creo que es una actividad que no se realiza lo suficiente. Demasiados estímulos a nuestro alrededor, sobre todo en lo que a la vida moderna y urbanita se refieren. Intento lanzar un mensaje que haga pensar un poco a quien quiera escucharlo. No puedo representar una idea de “África” a nivel político para el resto del mundo porque esta idea no existe, yo expongo mis ideas basadas en mi realidad personal y cada uno que saque sus propias conclusiones.

Has cursado estudios superiores en psicología y filosofía africana. ¿Piensas que ha influenciado tu carrera artística?

Desde luego, mi manera de ver el mundo está influenciada por lo que aprendí en mis estudios. Y por tanto mi recorrido como músico. Supongo que este hecho me ha empujado a intentar estimular a otras personas, influenciando el contenido de mis letras. Es justamente a lo que me refería antes: intentar hacer reflexionar a la gente.

Por último, nos gustaría que nos dieras ciertas pinceladas sobre la escena musical de Namibia. No es fácil encontrar propuestas namibias en el resto del mundo.

La escena en mi país es muy pequeña. Tenemos la mala fortuna de tener un gigante en términos de producción musical en nuestra frontera. Sudáfrica copa la gran mayoría de la escena de Namibia que se ve bastante acomplejada por la gran industria sudafricana. Namibia es un país joven y muy pequeño en términos demográficos (NdR- alrededor de 2.000.000). La industria, los recursos y el mercado de Sudáfrica nos comen por todos lados. Es difícil desarrollar una escena musical que pueda competir con esta situación.

Música dulce para tiempos convulsos.

Exacto.

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