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Y el jazz de Etiopía se mundializó

Javier Mantecón 16 junio, 2016

El Ethiojazz ha sido una de las grandes revelaciones de la música internacional de las últimas décadas. La serie Ethiopiques, creada por Francis Falceto con el que pudimos conversar en afribuku, abrió un camino de exploración de formas musicales hasta entonces desconocidas en la gran parte del planeta. La exhumación de la riquísima producción musical etíope creada durante los exuberantes años 60 y 70, trajo consigo un reconocimiento mundial de artistas como Mulatu Astatke, Mahmoud Ahmed o el recientemente fallecido Getatchew Mekurya. Así como pasó con el afrobeat, el ethiojazz ha vivido desde entonces una segunda juventud, en la que las grandes figuras de su época dorada actúan en los escenarios de medio mundo al mismo tiempo que nuevas bandas les toman como influencia para desarrollar su propio lenguaje.

Así nos encontramos en 2012 con el debut discográfico de Debo Band, una banda formada por músicos etíopes y estadounidenses que partiendo del trabajo realizado por la serie Ethiopiques y los grandes músicos que ésta descubría al mundo y de grupos con tanta solera como los holandeses The Ex, buscan la continuidad evolutiva de un estilo con tantas posibilidades rítmicas, armónicas y melódicas como el ethiojazz.

Debo Band, tienen su base en Boston, pero al igual que sus compatriotas Antibalas quienes actualizan el afrobeat, no se dejan encorsetar por la música de la que emana su propuesta. El ethiojazz es su punto partida, pero Debo Band son mucho más.

Su disco de presentación publicado en la prestigiosa discográfica independiente Sub Pop, supuso un soplo de aire fresco para la música etíope que vio ampliados sus horizontes desde el extranjero respetando siempre los orígenes de los que bebían. Aquí se puede escuchar el álbum al completo en streaming.

Pasados varios años y giras, en 2016 el grupo publica su segundo disco “Ere Gobez” en otra casa discográfica, FPE, en el que todas las ideas presentadas en su debut homónimo se ven pulidas, mejoradas y aumentadas. El bombástico sonido que desprende el nuevo álbum nos envuelve desde la primera pista hasta la última introduciéndonos a base de golpes de efecto meneando nuestras neuronas y cinturas al mismo tiempo.

Debo Band performs in Austin, Texas, during South by Southwest.

El nuevo trabajo discográfico de Debo Band parte un conocimiento profundo de la tradición de su país, por ejemplo los cortes “Oromo” y “Ele” que fueron escritos con ritmos procedentes de las culturas Oromo y Gurage respectivamente. Al mismo tiempo no dudan en integrar influencias de bandas y músicas cercanas como con una revisión de la mítica formación somalí, la Dur-Dur Band en “Kehulum Abliche” o las más lejanas a través de una versión del himno japonés “Hiyamikachi Bushi” escrito en Okinawa en los años 50 para animar a la población nipona tras la derrota de la II Guerra Mundial.

Formalmente Debo Band y en particular “Ere Gobez” se nutre de una armonía laberíntica a través de una instrumentalización compleja pero eficiente. Los vientos metales cobran un protagonismo básico en el desarrollo de “Ere Gobez”, creando fraseos pegadizos y estribillos melódicos alucinados. Las cuerdas (violín, guitarra y bajo) por su lado crean los ritmos hipnóticos que podemos esperar de un disco de jazz etíope aunque maceradas en el funk y aupadas al mismo tiempo por una sección rítmica de infarto. Ethiojazz frenético y de alto voltaje.

La absorción de diferentes influencias de Debo Band se ha alimentado gracias a sus innumerables colaboraciones con artistas de la talla de Amadou & Mariam, Arcade Fire o los ya mencionados portadores de la llama del afrobeat contemporáneo no africano, Antibalas. Asimismo, en su música podemos encontrar claras reminiscencias de soul, funk e incluso sonidos de orquestas del Este de Europa; no son casualidad sus colaboraciones con The Family Stone (ya sin Sly) y Gogol Bordello, cuyo bajista Thomas Gobena, también de origen etíope, produjo el álbum debut de Debo Band.

Esta amalgama de sonidos, que nunca abandona el sonido clásico del ethiojazz, actualiza el sonido tan especial que emanó de Etiopía en los años 60 y 70 bajo la también influencia de la música armenia. De Debo Band sólo podemos esperar un futuro prometedor y que continúen haciendo lo que cualquier manifestación artística espera que hagan con ella: que alguien la tome y haga algo interesante y difetente con ella. El avance sin perder las raíces y mirando al futuro. ¿Qué más podemos pedir?

http://www.deboband.com/

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