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Fela Kuti: mi amigo yanqui

Javier Mantecón 18 julio, 2019

El nuevo documental acerca del periplo de Fela Kuti en Estados Unidos, «My Friend Fela» desgrana el impacto que tuvo el movimiento de los Derechos Civiles en el genio nigeriano.

Fela Anikulapo Kuti es una figura única. Su música, tocada por la varita de los genios, es todavía, tras más de 20 años de su muerte, un misterio que embriaga a quien se acerca a ella con el corazón y la mente (y la cadera) abiertas. Nadie duda de la brillantez de su música; Fela Kuti es considerado uno de los grandes de la música africana, incluso por la nueva generación de músicos afroamericanos de éxito que le reivindican constantemente. Beyoncé, Will Smith, Alicia Keys, Jay Z o The Roots solo son algunos de los artistas que han declarado ser seguidores de la figura del nigeriano. Su hipnótica música y su discurso político no han envejecido un ápice, y su imagen se revaloriza cada día. Tanto es así que, en 2009, se estrenó en Broadway un musical acerca de su vida que aún continúa girando por EEUU (producido por Will Smith y Jay Z) y además se han producido recientemente dos documentales: el primero “Finding Fela” basado en el musical anteriormente citado y recientemente “My Friend Fela”, estrenado en España en el pasado Festival de Cine Africano de Tarifa.

Ambos nos acercan a Fela Kuti de dos maneras muy distintas: “Finding Fela” hace un repaso de su vida y su carrera aprovechando la promoción del musical, contando con las voces de sus hijos y músicos, complementando así el documental “Music is the Weapon” (1982) que reunía imágenes, entrevistas y actuaciones del nigeriano en su propia ciudad, Lagos. “My friend Fela” sin embargo opta por otra premisa. En dicho documental su director Joel Zito Araújo toma las vivencias personales de su amigo y biógrafo Carlos Moore como punto de partida para aproximarse a la persona, más allá del músico. El relato de la relación de Carlos Moore con Fela Kuti, a partir del viaje de este último a EEUU en 1969 en dónde se conocieron, nos ofrece una excusa perfecta para adentrarnos no sólo en la introducción de Kuti en el activismo político si no en un contexto social, el del Black Power.

Gracias al reciente movimiento Black Lives Matters creado en EEUU en 2013, vivimos en los últimos años un resurgir de manifestaciones culturales y artísticas basadas en la lucha de clases, en este caso, la afroamericana. La fuente directa de la que bebe este renacer es el Black Power por lo que es hasta cierto punto normal observar una cierta nostalgia y sensación de esperanzas frustradas hacia este movimiento social. Esta añoranza tiñe buena parte del film “My friend Fela”, que se concentra en los años norteamericanos de Fela Kuti. Las conversaciones entre Carlos Moore, Sandra Izsadore (figura clave que introduce a Fela en el Partido de las Panteras Negras”) o Lebert Bethune son reveladoras en el aspecto del contenido de la música de Fela, de sus letras y de su activismo. Y aunque tengamos algunas intervenciones de su cómplice en el crimen, el gran Tony Allen o su hijo Seun Kuti, la parte referente a la carrera musical del genio nigeriano queda algo desdibujada.

La contextualización de las protestas de los Derechos Civiles en EEUU es encomiable, pero en este “My Friend Fela” parece como que el músico creador del afrobeat sea una muleta y una consecuencia de éste. Nadie duda del shock que supuso para el nigeriano el contacto con estos movimientos y su reconexión con el pasado activista de su madre Funmilayo Ransome-Kuti, figura clave del feminista africano, pero lo da la sensación de que antes de llegar a Los Ángeles, Fela era un donnadie, sin personalidad. Sabemos que no es así, ya que previamente a aterrizar en EEUU, Fela ya había acuñado el término afrobeat y construido sus bases musicales en contraposición a la figura imperialista de James Brown durante en su estadía en Ghana, que se encontraba en plena efervescencia del afrofunk.

La dinámica del documental continúa en esa línea argumental. Tras el periplo norteamericano de Fela podemos acompañar a Sandra Izsadore en su breve viaje tras la vuelta a Nigeria y la fundación de la Kalakuta Republic, la recurrente polémica de su harén de 27 mujeres, su introducción en el esoterismo llevada al extremo tras entrar en su vida el profesor Hindu y su paranoia final tras pasar demasiadas temporadas en prisión. Cierto es que este film no es una biografía al uso, pero quizá para los conocedores de su jugosa biografía hay poco nuevo que rascar. La intervención de Ray Lema acerca del impacto musical que supuso el afrobeat en Europa sea quizá lo más interesante de esta segunda parte del documental, que en ciertas ocasiones incluso traza un esbozo de locura en los últimos años de vida de uno de los mejores artistas de África del último siglo.

“My Friend Fela” pasa de puntillas por la vida del músico para centrarse en los aspectos más significativos de su polémica vida, pero tampoco obtenemos una visión demasiado profunda de un mito que la merece. Sus convicciones y contradicciones son compartidas por muchos. Quiso ser panafricanista y moderno, activista y tradicionalista, granuja y respetado, espiritual y político. Fela quiso ser y fue muchas cosas. Un exceso con patas. Un individuo poliédrico cuya carrera musical será poco a poco estudiada como se merece, la de un gigante que bebía de la música directamente de la fuente. Sin filtros y sin vaso, directo al gaznate y al alma.

En resumidas cuentas “My Friend Fela” es un interesante documental que se acerca a un periodo específico de la vida del genio. El impacto global que supuso el movimiento de los Derechos Civiles en EEUU también lo tuvo en la vida de Fela, que trajo consigo de vuelta a Nigeria una energía incendiaria que aún mantiene muchas llamas de disidencia y rebelión vivas, ya no únicamente en su país de origen, sino en otros muchos países africanos. Muchos tildan a Fela como el “Bob Marley” africano; ya le hubiera gustado al jamaicano tener sólo una pizca del discurso y conocimiento tanto musical como político que poseía el rey del afrobeat. “My Friend Fela” hará las delicias de todos sus fans ávidos de imágenes, datos y opiniones del mito, aunque incluso más a los estadounidenses, que sentirán a su país como una pieza básica del tornado Kuti. Sus amigos norteamericanos, dan una visión de Fela un tanto exótica en ocasiones, pero sus conversaciones nos mantienen pegados a las pantallas intentando obtener alguna pista más que nos ayude a comprender un pequeño ángulo del inabarcable misterio del Black President.

Y es que, tal y cómo apuntábamos inicialmente, la figura de Fela Kuti es demasiado golosa. Su incendiaria postura política, su carisma, sus contradicciones y sus locuras han creado un personaje prácticamente pop de encantos irresistibles. Tanto es así que parece que el personaje está devorando al artista y este “My friend Fela” es buena prueba de ello. El documental deja claro desde el primer minuto que la música quedará en un segundo plano, y eso, para el que escribe estas líneas, es una pena. Aunque la filmografía acerca de Fela comienza a ser respetable, su inabarcable producción aún no ha sido analizada como tal de una manera profunda. Lo que hizo a Fela ser Fela no fue su gran bocaza, ni su postura respecto a la tradición africana y el rol de la mujer, ni siquiera su postura política, fue su música inmortal que a todos nos ha puesto del revés en algún momento de nuestra vida.

https://www.facebook.com/myfriendfela/

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