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Preparados para marrabentar

Sandra Quiroz 1 febrero, 2013

“Teka, teka…!”, una de las expresiones que más se escuchan cuando se baila marrabenta. Y en Mozambique, hablar de música marrabenta es  hablar de la identidad de un país y de una historia. Todos los años por estas fechas, los mozambiqueños empiezan el año a marrabentar y cada principio de febrero se celebra el festival más representativo del país: el Festival de la Marrabenta. Un ritmo pegadizo que hace extremadamente difícil el no dejarse llevar.  Desde afribuku, sin duda nos unimos a este sentimiento, de empezar el año a marrabentar.

Para esta edición, del 1 al 3 de febrero, el famoso compositor e intérprete congoleño Sam Mangwana y otros músicos mozambiqueños como  Dilon Djindji, Radio Marrabenta, Xidimingwana, Orquesta Djambo o Cheny Wa Gune, actuarán en la 6ª edición de este festival que se celebra en la ciudad de Maputo y en las localidades de Marracuene y Matalene. Como todos los años, un tren con música en directo partirá desde Maputo y llevará gratis a músicos y público hacia la villa de Marracuene. Una hora y media de viaje en el “Tren de la marrabenta”, donde la gente se unirá más tarde a la celebración del Gwaza Muthini que coincide con el evento.

El legendario Dilon Djindji durante su actuación en el Festival de la Marrabenta.

El legendario Dilon Djindji durante su actuación en el Festival de la Marrabenta. Foto afribuku.

El Gwaza Muthini es una ceremonia que conmemora la famosa batalla de Marracuene el 2 de febrero de 1895. En esta batalla, los guerreros del Imperio de Gaza, bajo el mando de Ngumgunhane, se resistieron contra el ejército colonial portugués. Los hombres de Ngumgunhane perdieron la batalla y este fue el principio del fin del Imperio de Gaza. Desde entonces, los mozambiqueños celebran la valentía de sus guerreros. En el pasado, se cazaba un hipopótamo y se repartía la carne entre la población. Hoy en día, el hipopótamo se ha reemplazado por la carne de cabra que se disfruta acompañada de una especie de aguardiente casero local llamado “canhu”, mientras se baila al son de la marrabenta.

Por primera vez en la edición de este festival, actuará Sam Mangwana de la República Democrática del Congo, la antigua Zaire, donde nació. De padre zimbabuense y madre angoleña, se crió escuchando música cubana, francesa, española, italiana y norteamericana. Está considerado como uno de los principales cantantes e impulsores de la rumba congoleña y su producción artística tiene como base sonidos de Angola, Mozambique, Cabo Verde y Congo. En la década de los 80 y 90, Sam popularizó temas de marrabenta como “Vamos para o campo (Marracuene)”, “Tio António” o “Moçambique Oyé” que ya se consideran clásicos del repertorio de este artista.

Sam Mangwana. Foto de Next Music.

Sam Mangwana. Foto de Next Music.

La historia  y evolución de la marrabenta  ha pasado por altos y bajos. Surgida en el sur de Mozambique a finales de los años 30, no fue hasta los años 60 cuando se hizo más popular. La aplicación de políticas multirraciales y multiculturales en las colonias portuguesas en África, facilitaron su expansión tanto en Mozambique como en la metrópolis. También la llegada de los primeros gramófonos desde Sudáfrica y la aparición de emisiones radiofónicas de música local  contribuyeron a su difusión.

En Mozambique,  la defensa de la identidad cultural durante el periodo colonial causó el nacimiento de diversas asociaciones como la Asociación Africana (AA) y el Centro Asociativo de Negros de la Provincia de Mozambique (CANPM) que jugaron un papel fundamental en la promoción de la cultura mozambiqueña, a pesar de que el régimen portugués exigía que se cantara y bailara música portuguesa durante la mayor parte del periodo colonial. De este modo, la marrabenta se convirtió en una  música de lucha cuyos temas se inspiran en las vivencias de la vida cotidiana, el amor, la crítica social o los acontecimientos importantes que vivía Mozambique.

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Marrabenta en la Asociación Africana (AA). Foto del archivo personal de Elarne y Fredo Cariano.

Este ritmo se empezó a tocar con  guitarras caseras de cuatro cuerdas hechas con latas vacías y trozos de madera. La mezcla de los ritmos mágikay y zukuta que provenían del sur del país y la asimiliación de ritmos occidentales como la música negra estadounidense y sudafricana que llegaban a la antigua Lourenço Marques (actual Maputo), enriquecieron este nuevo género. Hasta 1930 no tenía nombre pero finalmente adoptó el de marrabenta.

Algunos autores afirman que el término deriva del verbo portugués “rebentar” que significa  reventar, en este caso “reventar las cuerdas” de la fuerza con que se toca la guitarra; otros autores sostienen que viene de la idea de “bailar hasta reventar” por la energía con la que se baila, como considera el músico mozambiqueño de marrabenta Dilon Djindji. Pero para una gran mayoría la marrabenta representa  la expresión cultural de un pueblo que en palabras del etnomusicólogo Luka Mucavel es producto de la sociedad, las vivencias y convivencia entre varios grupos étnicos mozambiqueños con influencia de fuera.

Ya han pasado cinco años desde que se realizara la primera edición del Festival de la Marrabenta, gracias a la iniciativa de Litho Sithoe. Y cinco años después, el festival continúa celebrándose por la determinación y constancia de su organizador. El 3 de febrero el festival terminará con un concierto abierto en el Centro Cultural de la localidad de Matalane. Este día se celebra el “Día de los Héroes Mozambiqueños”, festividad nacional que conmemora  las vidas de los soldados caídos que lucharon valientemente por la independencia del país en 1975. El broche final para terminar un fin de semana respirando, viviendo y sintiendo la marrabenta.

Nadie sabe como será el futuro de la marrabenta, ni cómo será la  evolución de un estilo que parece que en los tiempos actuales está tomando otros derroteros hacia sonidos más comerciales. Pero lo que sí que está claro es que en esta 6ª edición, el espectáculo está garantizado.

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