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Desde Sines con amor (I): Porto Covo, despertad, bailad… ¡y uníos!

Invitado 26 julio, 2018

Autora Invitada : Sarah Ardite *

El Festival de Músicas do Mundo de Sines cumple veinte años ofreciendo “música con espíritu de aventura, como reza el lema de esta cita musical, ineludible en la Penísula y que se ha llevado por segundo año consecutivo el premio al mejor programa cultural en los Iberian Festival Awards. Con 59 conciertos programados desde el 19 al 28 de julio en el Alentejo portugués, Afribuku asiste por cuarta vez al FMM Sines, un festival del que nos declaramos absolutamente enamorados por la calidad y variedad de propuestas, tanto de agrupaciones como de actividades, sin poder pasar por alto el idílico marco en el que acontecen. Tenemos además el placer de contar como enviada a Sarah Ardite, una melómena donde las haya, que nos deja unas impresiones muy variadas y personales de los primeros cuatro días desde la localidad de Porto Covo, a orillas del Atlántico más amable. Aquí la crónica y la playlist :

El pistoletazo de salida lo dio la formación Rancho Folclórico Gloria do Ribatejo, para situarnos en el espacio y en el tiempo. Le siguió Aldina Duarte, quien cantó varios temas de su último disco “Quando se ama loucamente”, un alegato al romanticismo puro escrito todo por ella y del cual hablamos con esta fadista–poeta poco ortodoxa: “Es una historia de amor”, nos cuenta. “En este trabajo, defiendo la pasión como una forma de amor importante para conocernos mejor, reivindico la pasión como fuerza propulsora y creadora que está desvalorizada y recriminada debido en parte a esa corrección política dominante, a esa concepción moral judeo-cristiana de no arriesgar en el amor, de mirar mal a lo extremado, donde lo controlado y lo previsible nos condiciona, nos limitaDefiendo, ante todo, el valor de la palabra y la poesía, y el fado es eso: un arte oral con más de 150 años de historia. Creo que el arte y la música representan la naturaleza humana más esencial, por eso los músicos resistimos en un tiempo sin grandes reflexiones. Ante la mediocridad, reclamo el conocimiento profundo de las humanidades en todas sus formas”. Inteligente, apasionada y arriesgada, Aldina Duarte emocionó con varios fados corta-venas, como manda la tradición.

La formación Barbez de Brooklyn vino a presentar su último álbum “For those whoe came after”, un homenaje a los voluntarios americanos de la Brigada Abraham Lincoln, que arriesgaron sus vidas para ayudarnos a combatir el fascismo en España. Es un tributo a la resistencia de la Guerra Civil, un trabajo sólido de una banda ecléctica e interesante que nos dejó con ganas de saber más. Continuamos con músicas de Cabo Verde, siempre presentes en este festival, y así ha de ser ya que son un bien necesario. En este caso, la banda portuguesa Fogo Fogo se encargó de propagar bacterias positivas con su funaná jugoso, y el público lo agradeció bailando. Ese ritmo, un día prohibido y marginalizado por los poderes c oloniales de Portugal, tomó la plaza, y temas como M´Ben Di Fora trajeron la alegría a la noche de verano.

Fogo Fogo. Fotografía : Mario Pires.

Desde Egipto nos visitaron Maryam Saleh, Maurice Louca & Tamer Abu Ghazaleh, con su trabajo “Lekhfa”, que en árabe significa “invisibilizar”. Tamer Abu (atención a la forma de tocar el laúd de este palestino, es rompedora), nos contó más sobre este experimento sonoro: El álbum es la vida en los arrabales de El Cairo y los miles de historias que allí se entrecruzan cada día. Eso es lo que conforma las múltiples capas y texturas de nuestra música. Queremos transmitir aquello que hace que las personas se sientan invisibles, la humanidad de la lucha diaria, la belleza de la dureza, la falta de esperanza y de ilusión y la violencia económica y política a la que nos tienen sometidos, sobre todo después de la primavera árabe. Las letras son poesías de Mido Zoheir (el cuarto miembro del grupo) que quien, con un lenguaje de la calle, logra crear la profundidad necesaria. La fuerza, el lirismo y el dramatismo de la lengua árabe trascienden, más allá de su comprensión”. El concierto de este trío genial fue un encuentro entre lo antiguo y lo futurístico en sus extremos, un cruce de elementos shaabi, electrónicos y trance. Las influencias clásicas de Oum  KhouthoumFairuz, Pyotr Ilyich Tchaikovsky y Kamilya Jubran también estaban allí, son la esencia. ¿Cuánto le debemos a la poesía, a la música y la cultura popular árabe?, pensé yo después de este viaje.

Como Mamas. Fotografía : Mario Pires.

Hemos venido aquí a deciros dos cosas: la primera es que Jesucristo es el camino. Y la segunda, ¡es que un día vais todos a morir! “. Así tomaron el escenario las tres mujerazas que son The Como Mamas. Nos regalaron una hora de puro góspel de Mississipi, de ese que pone los pelos de punta. Tres voces poderosas predicando el Evangelio en la plaza de la iglesia de Porto Covo, todo un espectáculo digno de ver, escuchar y sentir. Luego Karina Buhr irrumpió en el escenario ataviada con cadenas de punk fina. Trajo sonidos del nordeste brasileño, maracatu, percusión y rock. Es una cantante y percusionista sorprendente, desafiante e irreverente que canta cosas como Yo no tengo miedo a morir No me quieras tantono soy una princesa. Su mensaje: ¡mujeres, no os dejéis humillar y luchad!

Le tocó el turno a Monsieur Doumani, un trío de Nicosia que contagió rápidamente a la audiencia con el entusiasmo de las sonoridades de Chipre. En su música coexisten la filosofía rebética de Markos Vamvakaris, el jazz de John Coltrane, los Ramones, Johan Sebastian Bach, los Skatelites, The Doors y, por supuesto, la raíz y la tradición de la cantante madre-tierra Sotiria Bellou. Tocaron temas del disco “Angathin” (espina de cactus en greco-chipriota), que va de besar y beber y sobre el cual hablamos con Antonis Antoniou, el vocalista e intérprete de tzouras de esta banda: Hacemos música para divertirnos. Y también para para pedir un deseo: queremos un cambio profundo de sistema que traiga la paz y la solidaridad entre los pueblos. Denunciamos con ironía y sarcasmo la corrupción política de los pésimos gobiernos que nos humillan, la codicia de los poderosos y las crisis financieras provocadas, previsibles y sin responsables. Con optimismo y esperanza criticamos la destrucción de zonas protegidas de Chipre que están siendo destruidas por el discurso del desarrollo. Somos ecologistas y somos pacifistas. Justamente un día como hoy, el 20 de Julio de 1974 el gobierno belicoso de Turquía decidió invadir Chipre, y sembrar la semilla de la guerra. Queremos la paz. Las religiones no enseñan a amar, nos oprimen, como el sistema educativo y la familia: nos educan en la ambición, en el egoísmo y en la competencia. La canción Little Car trata justamente de eso. Pensamos que el amor verdadero es la única forma de sobrevivir a los problemas creados por los políticos”. Amen (sin acento).

Baba Zula. Fotografía : Mario Pires.

Antonis Antoniou es precisamente un gran entusiasta de los que vinieron después a tocar a Porto Covo: Leven Akman y Murat Ertel, unos músicos estrambóticos y divertidos, miembros de la banda Baba Zula, a los que les gusta provocar. Trajeron rock psicodélico de Estambul, y empezaron su concierto señalando al público y pidiéndonos con gestos enérgicos: Vosotros: ¡Despertad! ¡Bailad! ¡Uníos! Atención a los solos de saz, una especie de bouzouki turco al que le sacan chispas, literalmente. Luego apareció el C4 Trio, formación que toca el cuatro, instrumento nacional del folclor venezolano que en un encuentro con el ska sonaron como cientos. Cuando le llegó el turno a Meszecsinka (“pequeña luna” en búlgaro), nadie imaginaba que Annamaria Olah, la cantante de registros vocales imposibles y compositora de la banda, se transformaría de esa manera en el escenario. Pasó de ser hada de las montañas de Hungría a huracán hipnótico siberiano con toques metálicos de rock sinfónico y progresivo. Es una experta en folklor maghiar, como lo fue el genial Béla Bartók. Nos brindaron varios temas de su álbum “Awake in a dream”Es un viaje onírico por mis experiencias en los bosques encantados de mis paisajes favoritosnos cuenta esta mujer-ninfa. El músico armenio Karen Arutyunyan hizo sonar el doudouk, de forma bastante alucinante la verdad, en las baladas y los crescendos.

También sonaron Brigada Bravo & Díaz, el dúo gallego formado por el guitarrista Antonio Bravo (muy fino) y el profesor Germán Díaz, que tocó instrumentos mecánicos como la zanfona, la caja de música programable y la rolmónica cromática. Ofrecieron un concierto intimista sobre Muiscas en guerra, su último trabajo ambientado con imágenes de Federico García Lorca, que es un recuerdo del ideal libertario de la República española. Y desde Polonia llegaron Kroke ofreciendo buen klezmer, folk y jazz de raíces judaicas. Impresionantes las improvisaciones de viola de Tomasz Kukurba.

Sobre Vieux Farka Touré diré que, personalmente, me parece un guitarrista prodigioso. Es un músico fuera de serie, en cualquiera de sus registros. No sé si llegará alguna vez a ser un Franco Luambo Makiadi, un Salif Keita, una Miriam Makeba o un Ali Farka Touré. Ahora corren otros tiempos. Pero pertenece a esa clase de músicos africanos. Y es un trabajador incansable. Que los africanos tienen un don natural para la música es una evidencia y un hecho incuestionable. La de los negros es la contribución más importante a la creación artístico musical universal; por encima de Beethowen, sí. Si además tienen acceso a instrumentos, entonces se pueden realizar como intérpretes extraordinarios, como es este caso.

Vieux Farka Touré. Fotografía : Mario Pires.

Hablamos con Vieux Farka Touré sobre su música y sobre la vida: Samba es el nombre del trabajo que escucharemos esta noche. Samba c’est moi” explica. “Samba es el nombre del segundo hijo varón en nuestra tribu. En este disco hablo de la importancia de la amistad profunda y verdadera. Del peligro del tanto tienes tanto vales, tan presente en el continente africano. Y de no tener miedo a decir la verdad, siempre. Este disco es sobre todo reivindicativo. Es una llamada de emergencia a la paz. Déjeme que le diga una cosa: la población civil de Mali no tenemos nada que ver con esas luchas por el poder que lo arrasan todo por allá por donde pasan. Eso son guerras políticas. Matan a civiles, no podemos viajar con normalidad en nuestro propio país, no nos dejan vivir tranquilos. Mali es muy grande, hay lugar para todos, para tuaregs, bámbaras, peuls, árabes…todos! ¡Lo que necesitamos es paz! La religión es una cuestión personal que cuando se convierte en otra cosa, entonces es sobre todo un negocio, y una forma de control. Estamos cansados de la cultura de la violencia. Es un mensaje que aplica al mundo entero actual, no solo a Mali donde yo vivo o a África”. Toumani Diabaté dijo una vez que la música es el petróleo de MaliSobre lo que Vieux comenta:La música ha hecho por la población de Mali mucho más que cualquiera de nuestros pésimos gobiernos”.El directo de esta banda fue una fiesta de polirritmia africana sin parangón, con sólo tres músicos en el escenario nos hicieron vibrar y saltar y cantar. Vieux, su bajista y su percusionista daban botes de alegría, el guitarrista es un grande haciendo participar al público, tocando la guitarra que es ya una extensión de su cuerpo, y cantando, que también lo hace muy bien. “Por cierto, adoro todo de Portugal: las personas son hospitalarias, amables y respetuosas. Cocinan con amor, tradición y paciencia. Vuelvo siempre, no lo dude”. Eso, que vuelva.

A continuación le tocó el turno a Robert Finley, un carpintero que ya no puede trabajar con la madera por falta de visión, convertido en un gentleman del Blues de Arkansas. Nos deleitó con una voz profundamente sentida. Y para cerrar llegaron desde Bogotá los Meridian Brothers con sonidos del folclor latino-americano hechos con medios electrónicos, percusión, samples, intervenciones teatrales y psicodelia tropical a lo bien… sólo cuento que allá en la querida Colombia los llaman el DJ del amor… justo lo que necesitábamos para seguir moviendo el esqueleto. “Hay un pajarraco, un cuervo negro y grande que nos acecha, y que impide el desarrollo y la libertad de América Latina”, cantaron. ¿Adivinan quién puede ser?

Estos cuatro primeros días de festival en Porto Covo me han hecho recordar un párrafo de El peligro de la historia única de Chimamanda Ngozi Adiche, que dice lo siguiente: Las historias importan. Muchas historias importan. Las historias se han utilizado para desposeer y calumniar, pero también pueden usarse para facultar y humanizar. Pueden quebrar la dignidad de un pueblo, pero también pueden restaurarla. Cuando rechazamos el relato único, cuando comprendemos que nunca existe una única historia sobre ningún lugar, entonces recuperamos una especie de paraíso

Creo que, entre otras cosas, eso es lo que hacen las músicas de este festival: nos muestran esa especie de paraíso que es este planeta precioso en el que estamos de paso, y que no nos pertenece… y, sobre todo, nos recuerdan la necesidad de celebrar que estamos vivos. Mañana nos trasladamos a Sines, a seguir descubriendo más músicas de este mundo diverso. No se vayan todavía: aún hay más.

 

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* Sarah Ardite es selectora musical y eventual redactora de reflexiones sonoridades que le inspiran. Explora identidades, investiga culturas y estudia movimientos sociales a través de la música. Realiza y presenta el programa Músicas Sospechosas para Contrabanda FM. Imparte el ciclo Àfrica és el ritme del món en el Centre Cultural Albareda de Barcelona, colaboradora ocasional de Pan African Space Station, Groovalización y Afribuku, entre otros medios. sarahdjconga@gmail.com / https://www.mixcloud.com/sarahdjconga/

* Fotografía de portada de Mario Pires. Para ver más sobre su trabajo, clic aquí.

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