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Hombres y Mujeres en Pie, 20 años después del Genocidio

Angela Rodríguez Perea 8 abril, 2014

Abril de 1994 vio producirse sobre suelo africano dos acontecimientos contradictorios que han dejado marcada la Historia contemporánea para siempre: las primeras elecciones democráticas en Sudáfrica, que vareaban el sistema del apartheid gracias a los votos de la población, y el Genocidio tutsi de Ruanda, consecuencia en parte de un Estado que imponía a sus ciudadanos, a través del carnet de identidad, un apartheid entre habitantes del mismo territorio, con una misma lengua e igual color de piel.

Durante aquella época descubrí que el racismo no se da sólo entre blancos y negros“, explica desde Kigali el artista Bruce Clarke, en su intervención en directo en la conferencia en Ginebra del Colectivo “Les Hommes Débout”  (Los Hombres en pie). Se refiere a aquel tiempo, antes, durante y después del Genocidio, en que el artista de origen sudafricano mantenía contacto estrecho en París con militantes ruandeses. El propio Clarke estaba comprometido en la lucha antiapartheid, al igual que sus padres,  pero en este periodo, explica, su militantismo amplió conceptos y fronteras.

Veinte años después del terrible capítulo -con qué adjetivo denominar una barbarie así…- , que hizo que unos 800 000 civiles fueran exterminados por otros civiles en apenas 100 días, Clarke lidera el proyecto artístico “Los Hombres en pie” para “luchar contra la amnesia”, como explica la declaración de intenciones del proyecto. El Colectivo es integrado por una serie de asociaciones, voluntarios y artistas, y  cuenta con el apoyo financiero de instituciones oficiales y donaciones a título particular.

En el programa, unas creaciones sencillas y a la vez potentes: una serie de figuras de hombres y mujeres en pie hechos de un collage de acuarelas y recortes de prensa; grandes, poderosos, y todos alrededor del leitmotiv del proyecto que puede ser concentrado en la palabra “Dignidad”.

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El periodista e historiador David Gakunzi lo describe bien en uno de los muchos escritos consagrados al tema: “La ideología del genocidio trabaja deshumanizando el grupo que está en el punto de mira, en rebatir su humanidad. Lo insulta, la degrada, lo envilece, lo apalea con palabras, lo designa para borrarlo. La víctima es un inyenzi, una cucaracha.  La justificación moral está ahí“. Contra esta deshumanización, las siluetas del proyecto presentan a las víctimas en pie, no sacudidas por la masacre.

Durante estos días las siluetas se exhiben o proyectan en diversos puntos del planeta en Benín, Suiza, Canadá, Francia, Luxemburgo y Bélgica. En plazas, iglesias y edificios públicos, huyendo de los lugares cerrados como los museos y las galerías para buscar la inmediatez al público. Y también en Ruanda, en esos “lugares de memoria” que, como Clarke recuerda en su intervención, han sido transformados en “lugares de olvido”. Iglesias y escuelas que fueron limpiadas tras las masacres para volver a ser utilizadas, dejando de ser “lugares de crimen”. El objetivo es, pues, apelar a la memoria, frente al olvido y al negacionismo. Clarke explica que concibe el arte como un instrumento “para sensibilizar y no para cambiar la Historia“. Con el mismo tono realista afirma: “Yo no trabajo sobre un tema si no me he informado antes convenientemente“, pues huye de ese “humanismo que está fuera de lugar“, fácil, barato y con poco fondo.

El pintor se expresa con una modestia y un objetivismo poco usuales, en la misma línea que sus figuras, sencillas, sin grandes pretensiones, de colores que huyen de la estridencia pero con una enorme fuerza visual. “Hay que decir, con conocimiento de causa, que el arte no es universal“, al igual que “el público no tiene la misma formación” en cada país o región. Coherente hasta la última palabra, Clarke no tiene reparos en narrar las reacciones encontradas del público ruandés ante las obras. “Me han preguntado: ‘Pero, ¿qué representa? ¿Es el fantasma de un tutsi? ¿O un tutsi vivo? ¿O es un hutu?…”

Es una de las razones por las que el proceso de creación artística de estas mujeres y hombres en pie ha sido planteado como un trabajo colectivo. Por un lado, el Colectivo ha lanzado sobre las redes sociales una campaña de sensibilización, apadrinada por la actriz Sonia Rolland, el cantante Gaël Faye y el ex-futbolista Lilian Thuram,  invitando a la gente a participar con una foto de ellos mismos en pie, sosteniendo un cartel con la frase “estoy en pie” en cada idioma. Detrás de esta campaña está la idea de la participación y la implicación, pues le Genocidio tutsi es un crimen contra la humanidad, y no simplemente un “asunto ruandés” u otro episodio más de violencia en África.

 Clarke ha contado también con la colaboración de otros artistas a través de talleres. El primero fue en noviembre de 2012, junto con siete artistas benineses, en la fundación Zinsou de Benín, que dio luz a la figura de una mujer de siete metros en pie. Gracias a esta obra majestuosa el proyecto fue encuadrado por la UNESCO en la “Ruta de los Esclavos“. Es una verdadera tragedia para la cultura en África del Oeste que sólo algunos meses después, en enero de 2013,  el Ministerio de Cultura de Benín decidiera unilateralmente arrasar el muro sobre el que se erigía la obra, con el argumento de que se encontraba pisando un terreno perteneciente al designado como Ruta de los Esclavos. Las autoridades decían proteger el memorial dedicado a los esclavos y su sufrimiento y relegaban al olvido este episodio tan reciente de nuestra Historia.

Kibwuka” es la palabra en kinyarwanda que significa  “recordar”.  Hoy, esta semana mismo, mientras la mitad del mundo recuerda a ratos el Genocidio y la otra mitad sigue conmocionada por la muerte de una sola persona, el músico Kurt Cobain, , veinte años atrás también, deberíamos quizás tomar la actitud de estos hombres y mujeres en pie: no sólo girarnos para recordar sino mirar como ellos hacia el frente, al presente y al futuro, interrogarnos acerca de las tragedias que en este mismo momento ocurren alrededor de nuestro planeta, cuando pueblos como los rohingyas o grupos como los musulmanes en República Centroafricana están siendo perseguidos y masacrados, como si la Historia no pudiera dejar de repetirse.

Para ver el programa completo de “Los Hombres en Pie“, pinchen aquí.

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