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One Woman Show: el humor femenino de Amoutati

Angela Rodríguez Perea 4 febrero, 2016

Al parecer, el universo del humor sigue perteneciendo al género masculino. El Humor como profesión, pero también el humor cotidiano, el del graciosillo de la clase, el tío divertido del grupo de amigos, el del personaje de la cafetería de barrio. La comedia, a pesar de su carácter aparentemente ligero o trivial, sigue siendo uno de los mundos más conservadores. Además de ser poco numerosas, es difícil encontrar a mujeres humoristas que no caigan en el repetido estereotipo de la chica con estilo que suelta un par de tacos políticamente correctos pero que, en general, no traspasa esa grosa línea roja tras la cual queda el abismo de lo vulgar y lo ridículo.

La humorista Tatiana Rojo, alias “Amoutati”, es una de las pocas excepciones que llegan como viento fresco. Después de varias apariciones como actriz secundaria en televisión y cine, se lanzó a la conquista del show de la comedia autocoronada con el título de “la Dama de Hierro”. De hierro, no por su lucha en el último bastión de los hombres, sino como un homenaje a su propia madre, esa mujer fuerte que abandonaría su vida en Francia para volver con sus cuatro hijas a su Costa de Marfil natal; una mujer luchadora, autosuficiente y con una visión de la vida llena de humor.

A la gente que pasa la vida llorando por su situación“, dice Amoutati durante el show, “yo les digo: ¡Id a llorar al desierto! ¡Allí están faltos de agua!“. Es un buen resumen del “way of life” marfileño, ese país donde es posible hacer chistes sobre la propia guerra civil o inventar la “danza de Guantánamo” y que encima te la bailen. Es de ahí de donde extrae Tatiana Rojo su materia prima, de esa cultura popular que ha hecho reír durante décadas a millones de habitantes de África Occidental, a través de la música, las series de televisión y, más recientemente, del Comedy Club.

Pero la temática que aborda Amoutati, instalada en Francia desde hace algunos años, no está dirigida a un público exclusivamente africano. El punto fuerte de su espectáculo es precisamente el ingenio con el que trata las diferencias entre europeos y africanos, y es que la comediante conoce bien lo que es sentir un choque cultural, por haberlo vivido dos veces. La primera, con tan sólo seis años, cuando tras su divorcio su madre decide volver a Costa de Marfil. Al llegar al colegio en la ciudad costera de San Pedro, Tatiana se ve enfrentada al hecho de tener un acento diferente, uno francés, y que los compañeros de colegio la señalen. Y entonces llega su primer esfuerzo de adaptación y de reinvención de sí misma, imitando el acento “bété” para ser aceptada y con el que hoy anima sus shows en el teatro o sus crónicas en clave de humor en el conocido programa Plus Afrique de Canal+.

A mi marido François, que es del este de Francia, le gusta mucho caminar“. Así comienza uno de los personajes de Amoutati la narración de la peripecia que es formar una pareja multicultural. “Reconozco que la primera vez que nos encontramos me hizo una pregunta que no comprendí. Me dijo: ¿Cuáles son tus hobbys?“, una pregunta que nos puede parecer obvia en un primer encuentro, pero que deja ver poco a poco la diferencia de estilos de vida. Mientras acompaña a François en su gran hobby, el alpinismo, las vecinas del pueblo marfileño se ríen de ella: “Eh, mírala, ahí va la caminante“. Pues es ése el significado de la palabra alpinismo, que la personaje no conocía hasta ese momento, pero que ahora explica al público: “Vas andando, y andando, y andando durante horas. Pero ¿¿para qué??

Tatiana ya había participado en la película Dios mío, ¿pero qué te hemos hecho?” (2014)que trata este tipo de asuntos pero de manera mucho más descafeinada y menos aguda. Aparte de numerosas intervenciones en largometrajes y series para el gran público, la franco-marfileña ha demostrado un talento interpretativo que le ha valido el premio a la mejor actriz en el Festival de Cine de Montréal por su papel como Aya Cissoko, la galardonada boxeadora de origen maliense, en el telefilme de la cadena Arte “Danbé*, la tête haute“.  Una de las últimas apariciones en que muestra sus dotes de actriz es en “C’est à Dieu qu’il faut le dire” (Es a Dios a quien hay que decírselo), un cortometraje de Elsa Diringer en el que interpreta a una madre soltera que debe encarar la dificultad de criar a sus dos hijos sola a la vez que tiene que trabajar.

Amoutati sigue deleitando al público en la salas parisinas, presentándose también en otras ciudades de Francia continental y ultramarina así como en Bélgica, y a pesar de haber podido actuar en ciudades del continente como Dakar o Abiyán, afirma que su sueño es hacer un día una gira por África. Mientras tanto, no para de trabajar y evolucionar y ya tiene el proyecto de realizar un documental sobre la lucha femenina en África.

Los que entiendan francés podrán disfrutar de estos extractos. No sean tímidos: rían.

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* En bambara, “Danbé” significa “dignidad”.

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