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Junaid Jemal Sendi: el bailarín etíope que se hizo a sí mismo

Javier Mantecón 1 marzo, 2018

Hagamos una prueba. Piensen en un director de cine reconocido mundialmente, ahora un músico. ¿Los tienen?Ahora hagan el mismo ejercicio con un coreógrafo o un bailarín (sea del género que sea). Exactamente. La danza contemporánea nunca ha sido una disciplina artística que seduzca al gran público. Sus códigos son complicados de descrifrar si no los hemos aprehendido anteriormente. Pero curiosamente, la danza contemporánea continúa adhiriendo paulatinamente seguidores y artistas cada año, quizás arrastrada por el fenómeno coreográfico del videoclip pop. Esta situación está ocurriendo paralelamente en todo el planeta, y claro, en Etiopía también. La escena del baile etíope es exigua, pero gracias al trabajo de artistas como Junaid Jemal Sendi, esta situación está cambiando. Su trabajo sobre la escena y tras ella, como coreógrafo, bailarín e ideólogo de proyectos, está significando una pequeña explosión creativa en su país, en donde los jóvenes ya tienen un ejemplo al que seguir los pasos. Entrevistamos a Junaid Jemal Sendi tras su paso por España con motivo de una gira formativa por diferentes ciudades:

Empezó su Carrera en Etiopía en la compañías the Dance United y  Gemini Trust, ¿podría explicarnos como un jóven etíope comieza a interesarse por la danza contemporánea y como inicia su carrera?

Gemini Trust era una ONG local que apoyaba familias sin recursos que hubieran tenido hijos gemelos. Dance United, una ONG británica, les contactó cuando quiso llevar a cabo un proyecto social con niños en el país. Envió a coreógrafos británicos a formar en danza a 120 niños que trabajábamos o vivíamos en la calle durante tres meses y actuar en el teatro nacional. Ese proyecto claramente cambió mi camino. Ni mi familia ni yo sabíamos nada de danza y por supuesto mis padres no lo consideraban una salida profesional. En cambio yo insistía en ir a las clases porque disfrutaba muchísimo bailando. Al acabar el proyecto pasaron unos meses y Dance United decidió llevar a cabo una formación intensiva de cinco años con 18 de nosotros y formamos el grupo Adugna.

Cuando estas compañías se fusionaron, the Adugna Community Dance Theatre comenzó sus andaduras. ¿Cómo resultó esta experiencia desde el punto de vista artístico?

Al principio éramos aún muy jóvenes y estábamos formándonos, no me considero que fuera un bailarín por aquella época, ni tan siquiera que supiera lo que significaba serlo. Recuerdo aquella etapa como una etapa maravillosa en la que descubrí cómo expresarme a través del cuerpo. Con el grupo de Adugna viajamos por todo África a distintos festivales, pero al cabo de un tiempo algunos de los miembros decidieron quedarse en el extranjero y buscar otras opciones laborales.

Después de sus años formativos en Etiopía trabajó con la compañia Karas, con Germaine Acogny y viajó por todo el mundo. ¿Cómo se ve a sí mismo como bailarín en la escena de danza contemporánea internacional?

Durante mis años de formación, tuve la oportunidad de entrar en contacto con muchos coréografos de distintos países, y una de ellos fue Germain Acogny. En una de sus visitas a Addis Ababa, me vio bailar y me invitó a Senegal a formarme con ella. En el caso de KARAS, al ganar el premio ROLEX, Saburu Teshiwara se convirtió en mi mentor y estuve durante un año trabajando con él y actuando de gira con su compañía por todo el mundo. También he trabajado con Kubilain Khan Company en Francia. Sobre todo, con quien sigo manteniendo relación son con los coreógrafos británicos Adam Benjamin (fundador de DV8) con el que me he formado en el trabajo de danza integrativa, Rusell Maliphant o Hofesch Schecter, quienes han coreografiado trabajos para mí y mi compañero Addisu Demissie (co-fundador de DESTINO Dance Company).

Comenzó una nueva compañía, Destino, en 2014. ¿Podría explicarnos brevemente lo que significa la escena de danza contemporánea en Etiopía y sus particularidades respecto a otras escenas de los países de la región?

Aunque la danza es algo que va a estrechamente unido a nuestro identidad y vida cotidiana, la danza contemporánea es todavía algo relativamente nuevo en el continente. En Etiopía somos nosotros, DESTINO, los que estamos poniéndola en la agenda cultural del país, apoyados por Centros Culturales como la Alianza Francesa o el British Council que siempre nos facilitan espacios o pequeñas ayudas. Estamos apoyando al Ministerio de Cultura y Turismo etíope en este sentido ya que carece de personal cualificado experto en danza y empezando a establecer vías de comunicación y colaboraciones con la Universidad de Addis Ababa. La mayor parte de los bailarines en Etiopía son de danza tradicional pero nos coordinamos con ellos y estamos intentando sacar adelante una asociación profesional que tenga una sola voz ante las instituciones.

En el resto del continente, hay países en los que poco a poco también están cobrando fuerza compañías que fusionan como nosotros la danza tradicional con la contemporánea y estamos en diálogo con ellas, es el caso de Batalo East  (Uganda) o Nantea Dance Company (Tanzania) que han participado recientemente en el festival internacional que hemos organizado en Addis Ababa. Por otro lado, estamos en contacto con L’Ecole de Sables y recientemente uno de nuestros alumnos ha acabado la formación con German Acogny.

La compañía Destino tiene como objetivo principal utilizar la danza contemporánea como una herramiento de cambio social ¿Podría explicarnos cómo?

La danza es una herramienta muy poderosa para el cambio social. Etiopía, al igual que otros países en desarrollo en África, está en pleno proceso de desarrollo, no sólo económico, pero también social, político y cultural. Como artistas tenemos la responsabilidad de contribuir al desarrollo de nuestro país apoyando a los jóvenes de la comunidad, llevando acciones que promuevan la igualdad y la integración de personas estigmatizadas ya sea por la pobreza, la discapacidad física, la delincuencia juvenil, las drogas, el VIH, etc. Los programas artístico-sociales que llevamos a cabo mejoran su autoestima y capacidad de liderazgo y les infunden la ilusión de que pueden cambiar su futuro. Además, la danza es un lenguaje universal, un idioma que puede ser entendido por cualquier persona de cualquier país o estatus social, no son las palabras sino el cuerpo el que habla.

La Unión Europea les concedió un proyecto concentrado en la conservación de la danza tradicional de Etiopía. ¿Cómo se ha ido desarrollando este proyecto?

Recientemente la Unión Europea nos ha financiado un proyecto, llamado ADEY, que ha durado 18 meses y estamos terminando ahora. El proyecto ha tenido lugar en SNNPR, Gambella, Oromia, Amhara, Tigray, Somali y Benishangul Gumuz. Durante tres meses viajamos a esas regiones, para filmar, entrevistar y documentar las historias que hay detrás de los ritos y danzas de cada región. Además hemos ofrecido talleres gratuitos a los bailarines tradicionales de cada región en coreografía y danza contemporánea para capacitarles para crear nuevas piezas más contemporáneas. El pasado octubre todos los grupos regionales vinieron a Addis Ababa a actuar en el festival, junto con otras compañías internacionales de renombre como KUKAI Dantza (País Vasco), Les Slovaks (Eslovaquia) o Madmoiselle Cinema (Japón). Hemos publicado un libro y una película que recogen las danzas tradicionales del país (con 84 etnias distintas) y que suponen el primer material audiovisual y escrito en esta temática en el país.

Este proyecto evolucionó en la organización del primer festival de danza internacional de Etiopía, ADEY. ¿Cómo resultó esta experiencia?

Poner a todos los bailarines de todas las regiones juntos en una escenario tuvo una gran repercusión especialmente en estos momentos en el que el país se encuentra dividido y convulso políticamente. La semana pasada dimitió el primer ministro y en estos momentos se ha establecido un estado de emergencia para los próximos tres meses. El festival lanzó un mensaje de unidad y cohesión a la opinión pública. Recuerdo que personas del público se emocionaron.

También el festival nos sirvió para mostrar el trabajo de integración social que llevamos haciendo durante años, ya que actuaron en el mismo nuestros bailarines con discapacidad física y con ceguera.

En estos momentos está involucrado en una gira de formaciones en España. ¿Cuáles son los objetivos de esta gira? ¿Qué espera como resultado de esta experiencia en particular?

El objetivo de este tour a Alemania, España y Suiza es reforzar los lazos existentes con colaboradores, gestores culturales y artistas y crear nuevos para ir estableciendo marcos de colaboración a largo plazo y poder venir a Europa más a menudo a llevar a cabo residencias, actuar, compartir nuestra técnica etio-contemporánea en talleres y movilizar fondos de financiación para los proyectos en Etiopía. Tanto Addisu como yo necesitamos salir del país de vez en cuando para estar en contacto con el mundo de la danza, inspirarnos, formarnos y crear con otros coreógrafos. En Etiopía somos de los pocos bailarines contemporáneos por lo que venir a Europa es como un soplo de aire fresco. En España, en esta ocasión he estado haciendo una residencia en el Palacio de Festivales de Santander, he impartido varios talleres de danza a adultos y jóvenes de centros escolares y he mantenido reuniones con distintas instituciones para explorar opciones de colaboración de futuro. En Madrid, me invitaron a actuar en la conferencia sobre innovación social de la Universidad Politécnica de Madrid ya que consideran DESTINO como un ejemplo vivo de cómo utilizar la danza como herramienta para la transformación social. We are change-makers! También hemos llevado a cabo una sesión de trabajo con KUKAI Dantza para planificar el trabajo que vamos a hacer conjuntamente en los próximos meses en España y en Etiopía. Estamos muy contentos de todos los contactos y proyectos que han surgido en esta visita y en junio estaremos de vuelta para actuar el primer festival africano de las artes de Santander que está organizando Movimiento en Red. De hecho les estoy muy agradecido por haber facilitado mi estancia y todas las actividades en Cantabria.

Entremos en el apartado artístico de su carrera. Su estilo está concentrado en la expresividad del cuerpo humano de una manera muy física. ¿Cuáles son sus influencias para desarrollar este estilo tan propio? 

Mis influencias vienen de la danza tradicional etíope y de la danza contemporánea europea. Pero normalmente las historias que cuento en mis piezas se basan en vivencias de las zonas rurales de Etiopía o de mi propia vida. Estoy especialmente interesado en profundizar en el origen del movimiento, ¿qué hay detrás del movimiento? ¿En qué historias se basan o qué se quiere trasmitir de los rituales? Entender de dónde vienen y por qué se repiten en el tiempo. Por ejemplo, en Gambela, cuando una chica se va a casar, su familia cogen distintos utensilios de la casa para cocinar o limpiar y visitan la casa de la familia del futuro esposo para mostrar que ella será una buena ama de casa. Es una pre celebración del éxito posterior.

¿Cuáles son sus próximos proyectos como artista y como director de la compañía DESTINO?

Como compañía artística nuestro principal objetivo es promover internacionalmente nuestro propio lenguaje etio-contemporánea, ‘técnica JA’ que consideramos que es muy distinto al de otros países africanos, no sólo por nuestros orígenes etíopes, sino por la influencia de nuestra formación en técnica y pedagogía de danza contemporánea europea.  En cuanto a nuestro trabajo social, este año comenzamos un nuevo programa de formación intensiva ‘Give Back Project’ en el que seleccionaremos a 12 niños de la calle/huérfanos para darles una formación intensiva de 3 años, como la que nosotros recibimos hace más de veinte años, con la esperanza de que se conviertan en bailarines profesionales.

Para acabar esta entrevista. ¿Cómo ve el futuro de la escena de danza contemporánea en Etiopía?

Bueno, por un lado, es un buen momento para la danza en el país, hay muchos bailarines en distintas disciplinas, formados la mayoría por nosotros y también por los distintos profesores y coreógrafos que nos visitan en el país. Estamos seguros de que el Festival ha sido un punto y aparte en la historia del país y ya está propiciando más conexiones con otras compañías extranjeras. Además nuestra relación con el Ministerio de Cultura y la Universidad etíopes se ha reforzado y hemos abierto nuevos espacios de colaboración. Sólo esperamos que pueda mantenerse cierta estabilidad económica y política en el país para que todos estos proyectos puedan florecer en un entorno seguro.

 

www.destinodance.org

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