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La danza contemporánea se fusiona en Malabo

Invitado 7 septiembre, 2016

Autor invitado: Elena Garcia*

De la mano de la bailarina y coreógrafa Luz Arcas y su compañía La Pharmaco, Malabo ha sido durante los últimos dos meses un centro de experimentación y fusión de distintos tipos de danza en un auténtico crisol de culturas organizado por el Centro Cultural de España en Malabo, uno de los principales  y más importantes referentes de la cultura española en el continente africano.

La Pharmaco surge a través de un proyecto final de la Real Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid (RESAD) llevado a cabo por una recién licenciada, Luz Arcas, en el año 2009 y, desde entonces, no ha parado de experimentar como compañía independiente a través de una concepción muy personal de la danza, con un lenguaje propio que respeta la técnica y la visión clásicas a la vez que explora la investigación poética y la búsqueda clara y definida de nuevas formas.

No en vano, Luz Arcas ha sido “Mejor Intérprete femenina de Danza” en los Premios del Teatro Andaluz 2015 y “Premio el Ojo Crítico de Danza” también ese mismo año.

Así, tras haber realizado un primer acercamiento con un curso de dos semanas de duración en noviembre del año pasado, Luz Arcas volvía a Guinea para dejar su impronta, explorar las enormes posibilidades artísticas que tiene el país y revitalizar la escena artística , que encuentra “llena de talento y potencial pero con una clara falta de dirección artística debida a las escasas estructuras y el deficiente apoyo institucional con que cuenta”.

La bailarina impartió en el Centro Cultural de España en Malabo una clase diaria de 3 horas de duración a bailarines y aficionados del país durante casi dos meses. De su contacto con el mundo artístico guineano y de este taller de danza han ido surgiendo distintas experiencias desarrolladas a lo largo de estos últimos meses.

En su estancia en el país la artista ha encontrado numerosos talentos con los que le gustaría explorar posibilidades de trabajar en un futuro, pues cree que “hay grandes bailarines con una enorme potencialidad en el mundo de la danza aunque no se dediquen estrictamente a ello de manera profesional” de los que remarca “su fuerte disciplina, lo que se demuestra en el alto nivel técnico que son capaces de alcanzar sin haber pasado por ningún conservatorio o escuela oficial”. La danza, nos comenta, es un elemento esencial dentro de la cultura ecuato-guineana y en la escena contemporánea lo que ha encontrado, sobre todo entre los más jóvenes, es “una mezcla de las danzas tradicionales de cada etnia junto con las más modernas formas de la danza afroamericana y el hip hop”.

Primeramente, Luz se presentó con Solem (“soledad” en bubi), una pieza intimista a la que se añadieron artistas guineanos para crear un ambiente más complejo en sensaciones, explorando así nuevas formas de comunicación artística y cultural en la que se ejecutó con precisión una fusión bien entendida de elementos (como el fuego, los tambores o las máscaras tradicionales).

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En ella intervinieron, además de la artista, el instrumentista Fausto Luis Dougan,  el artista y bailarín invitado Pocho Guimaraes y el percusionista Julio Diosdado, con el que Luz dice haber encontrado una muy buena sintonía de comunicación artística y que volvió a participar como percusionista en la siguiente pieza de la bailarina, una coreografía con los más de 20 integrantes de los talleres de danza realizados que clausuró el evento de inauguración de la primera semana LGTB celebrada en Guinea Ecuatorial, también en este caso de la mano del Centro Cultural Español en Malabo.

La pieza se llamaba “La noche de los tiempos” y buscaba, con motivo de la semana LGTB, “la exploración de un estado pre-cultural del ser humano en el que los géneros no se hallasen aún definidos”, en palabras de la propia Luz.

A pesar de todos estos proyectos simultáneos, la bailarina tuvo tiempo aún para compartir sus conocimientos sobre danza con los más pequeños en uno taller práctico impartido dentro de las actividades infantiles que los sábados por la mañana organiza el Centro.  

Y como colofón final se despidió con la creación de una última pieza,AboK” (“danza” en fang), en la que un elenco de cinco bailarines elegidos se subieron al escenario para demostrar lo aprendido a lo largo de estos dos meses y poner fin de la mejor manera posible a una estancia en Guinea Ecuatorial que para Luz Arcas ha sido de lo más fructífera, tanto personal como profesional y artísticamente, y en la que nos dice que ha querido “aportar  a la danza del país herramientas de comprensión a través de las que poder mirarse como en un espejo para, sobre todo, hacerles conscientes de la gran potencialidad artística que poseen y de todo lo que pueden llegar a hacer en este terreno”.  

Para hablar sobre todo lo que se ha traído aún es pronto, pero remarca ante todo “una visión distinta del mundo, del tiempo y del conjunto entendido como comunidad”.

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Fotos: Página oficial de Facebook del Centro Cultural de España en Malabo (cce.malabo)

*Elena Garcia Garcia es Licenciada en Filosofía y Antropología Cultural y Social por la UCM, Máster en Cooperación y Postgrado en Género, ha colaborado con diversas ONG’s y residido en Senegal y Guinea Ecuatorial durante los dos últimos años.

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