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La literatura que no cuentan: poetas afroargentinos

Invitado 19 octubre, 2015
Portada afro

Autor: Omer Freixa*

Para cualquier persona con un nivel no muy alto de cultura general evocar literatura argentina puede remitirlo a mencionar grandes figuras como Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Adolfo Bioy Casares, Alfonsina Storni o María Elena Walsh, entre otras. Sin embargo, existe una significativa producción poética, elaborada por afroargentinos a finales del siglo XIX y comienzos del XX, que ha sido excluida del canon literario argentino. No se la enseña en ningún establecimiento educativo y son creaciones totalmente desconocidas para el público argentino promedio.

Que dicha literatura pase desapercibida no es un dato menor. En un país que se enorgullece de una blanquedad incuestionable, los negros han sido borrados del relato histórico y del imaginario. Se insiste que no hay y que si los hubo, los afroargentinos se han extinguido por varias causas: guerras, enfermedades, condiciones de vida difíciles y más, como si se tratara de animales. La élite argentina, la denominada “Generación del 80”, construyó un mito de nación blanca, en consonancia con los valores de la modernidad de fines del siglo XIX que demandaba blancura. Pero, pese a todo esto, el momento en el que se supone a la comunidad afro desaparecida fue, sin embargo, la época en que su producción cultural y activismo mostraron mayor intensidad, entre actividades como la prensa, la literatura y la música. Actualmente se estima que los afrodescendientes en Argentina son 2 millones, si bien el último censo nacional en 2010 registró unos 150.000 (reconocidos a sí mismos como tales). Los afroargentinos muestran señales de vida tanto hoy como en el pasado. Un repaso por la literatura, a continuación, atestigua su impronta en tiempos pretéritos.

Orgullosos de su estirpe

Existe muy poco interés por la literatura negra de la Argentina debido a los condicionantes indicados arriba, pero también porque no hay obras académicas que traten el tema. Esto último se explica porque gran parte del material publicado por afroargentinos se encuentra en sus periódicos de finales del XIX y principios del XX.

No obstante, se advierte que, si bien los afroargentinos escribieron bajo los cánones de la sociedad dominante y en calidad de minoría, se dio el primer intento de crear un sujeto negro, una nueva identidad, además de la denuncia de la situación desventajosa en que vivían los afroargentinos y sus padecimientos.

Lo anterior se desprende de la obra de unos de los románticos desconocidos, el afroargentino Mateo Elejalde, de quien no se sabe ni la fecha de nacimiento (algunos suponen 1862) ni la de muerte, y cuya obra fue publicada, como la mayoría de los casos, en un periódico negro, La Broma, entre febrero de 1881 y diciembre de 1882.

Si bien la mitad de sus poemas son de amor, como “A ella”, “Suspiros” y “Ausente”, Elejalde tiene uno de los primeros publicados, “Redención” (1881), en donde centra la atención en el modo de superar los padecimientos de los de su estirpe. En sus dos primeras estrofas el poeta escribió:

“Ya sonó la hora anunciada

en que una raza oprimida

empieza a entrar en la vida

de sublime redención.

Por fin… la pálida noche

que nuestro cielo cubría,

nos anuncia un bello día,

de dulce resurrección.

 

Sí, levantemos la frente,

recibamos sus fulgores.

Y en sus cambiantes colores,

inspirémonos también.

Que templen nuestras ideas,

los rayos que el sol envía.

Y alienten el alma fría

los destellos de su sien.”

La “pálida noche” puede connotar la idea de una Argentina blanca que puso en jaque la identidad negra. El poema es una expresión de deseo, de necesidad de pelear y resistir para conseguir el progreso tan anhelado. El llamado a la resistencia coincidió con la llegada de una década en que la “Generación del 80” exaltaba a toda voz que el afroargentino había desaparecido. Entonces, “Redención” funciona como una exaltación en contra del racismo de época.

Horacio Mendizábal

Ilustración de Mirta Toledo: Horacio Mendizábal

Horacio Mendizábal murió muy joven (1847-1871), durante la famosa epidemia de fiebre amarilla, uno de entre los clásicos tópicos que explicarían la presunta desaparición del negro en el país. El poeta falleció dando el ejemplo, ayudaba a otros durante dicho episodio. A propósito, la solidaridad es un valor que exalta su poesía, esta última entendida como un arma para la reforma social.

Uno de los dos volúmenes de poesía publicados por Mendizábal, Primeros Versos (1865), contiene un bello poema intitulado “La libertad”. En una de sus estrofas, el poeta escribió:

Esa que pisa con su noble planta

al déspota, levanta al oprimido.

Esa por quien se vierte sangra tanta

se llama Libertad. ¡Nombre querido!

El autor coincide con Elejalde, ambos en posición de “parias” en la sociedad de entonces, en el reclamo por la situación de los compatriotas afroargentinos. De todos modos, este poema amplía el arco de personas incluidas, puesto que el grito de libertad se dirige a toda persona esclavizada y colonizada, sin importar el color de su piel o procedencia social. Además, Mendizábal rindió homenaje a uno de los oficiales negros, personajes rotundamente invisibilizados por la historiografía oficial y cuyo aporte a la patria fue olvidado, como en general ocurrió con todos los afrodescendientes que combatieron. Se trata del coronel José María Morales (1818-1894), en el poema “Conmemoración de la batalla de Cepeda”, escrito cinco años tras ésta, en 1864.

Un lustro hoy há, señor, que valeroso

el abrazo fuerte de feliz guerrero,

pujante y altanero,

en el combate rudo, pavoroso,

golpe fatal, horrendo descargaba

a su rival, que el lauro disputaba.

Anhelando sueños de reforma social, Mendizábal reflexiona sobre la condición de los de su clase y propone un panorama armónico, una versión romántica de un mundo idealizado, en el cual los negros no son excluidos. Así se lee:

Allí, el negro que nace

sobre las playas de quemante arena,

sin que férrea cadena

de traficante vil, ruda amenace,

goza plácida dicha

goza, cual todos, sin haber desdicha!

La estrofa anterior compone la visión ideal de un mundo muy distinto al que debió padecer el autor. En relación al racismo, Mendizábal comenzó su otra colección de poemas, Horas de meditación (1869), en la introducción con una crítica áspera al mismo y a la invisibilidad a la que fueron sometidos los afroargentinos como él. Con la rabia que acompaña su prosa, alecciona a otros para que sigan su ejemplo: “Poetas, vosotros que buscáis la libertad, que rendís culto á la justicia, defended á esa raza desgraciada y sereis bendecidos.”. En los inicios de la obra, Mendizábal desarrolla el poema “Mi canto” en que expone con zozobra su pesar por ser negro a partir de la discriminación y el maltrato que recibían los de su raza. Se reproducen dos estrofas:

En medio de mi pueblo estoi aislado

Porque donde mi cuna se meció,

con ímpetu arrojada de su lado

una raza de parias ha quedado

i a aquesa raza pertenezco yo. […]

I en escuela, en la calle, donde quiera

i aún en el templo do se adora a Dios,

son nuestras hijas la irrisión primera.

I a nuestras madres el sarcarmo espera

i el insulto i las burlas a las dos!

También Mendizábal fue más allá de la problemática local. En dos poemas avanzó sobre la temática de la conciencia negra en América. Uno es “Plácido”, de carácter biográfico y escrito en homenaje al poeta afrocubano Gabriel de la Concepción Valdés (1804-1844), líder de la conspiración de la Escalera, una de las grandes revueltas de esclavos en Cuba en donde Valdés encontró la muerte tras ser reprimido el movimiento. El otro es “Lincoln”, alabando la figura histórica de Abraham Lincoln, considerado el garante de la liberación de los esclavos norteamericanos. De este último, el poeta argentino sentenció:

¿Quién el grande demócrata valiente

que del esclavo quebrantó los grillos,

y al trozar para siempre sus anillos

dobló angustiado la inspirada frente?

¡Lincoln! ¡Lincoln! él fue quien poderoso

del polvo alzara una afligida raza,

sintiendo en premio traspasado el pecho.

Casildo Gervasio Thompson

Ilustración de Mirta Toledo: Casildo Gervasio Thompson

El único autor afroargentino que mostró cierta sensibilidad por la cuestión racial fue Casildo G. Thompson (1856-1928). Con poco más de veinte años, en 1877 publicó partes de “Canto al África” en La Juventud, un poema que trata sobre la crueldad del tráfico de esclavos y una reivindicación de los valores africanos, lo que más tarde desembocaría en el movimiento que se conoce como negritud. La composición funcionó, asimismo, como una rotunda condena al colonialismo y al racismo. De todos los poemas elaborados por negros es el que más abiertamente critica al último. Asimismo, al igual que Mendizábal y Elejalde, Thompson en este poema denotó la situación de marginalidad de los afroargentinos, descendientes de los transplantados involuntariamente desde África.

En “Canto al África” Thompson efectuó una alabanza idílica de África e invirtió los clásicos y eurocéntricos roles: al blanco le tocó el papel de salvaje y al africano el de noble, resaltando el autor el orgullo por su raza. En un pasaje se aprecia:

Por duelo o por fortuna

de una raza que es mártir por su historia,

raza digna de gloria.

Porque es noble i altiva

como el león que entre la selva mora.

I que en acerba hora

arrastróla al abismo de la infamia,

Ah! sin temblar la fratricida mano

de un bárbaro Caín, cruel inhumano. […]

 

Ah! maldito, maldito por mil veces

seas blanco sin fé, tu cruel memoria.

Sea eterno baldón para tu historia.

que deshonre a los hijos de tus hijos.

I lleven en la frente

la mancha de la infamia que tú hicieras.

Cual lleva el hombre negro eternamente

las heridas del alma que le abrieras.

Maldito seas, sí, que hasta te arroje

de su seno la tierra,

porque fuiste su aborto.

Signo de cruda i fraticida guerra.

Gabino Ezeiza -2013

Ilustración de Mirta Toledo: Gabino Ezeiza -2013

Colofón

Los tres poetas referidos aquí dieron cuenta, no siempre de la misma forma, de la problemática afroargentina durante el siglo XIX, del modo en que la sociedad los marginó históricamente. No sería oportuno finalizar sin antes mencionar a los escritores afroargentinos en tanto payadores. De una generación posterior, los más célebres (pero en líneas generales muy poco recordados) fueron Gabino Ezeiza (1858-1916), Luis García Morel (1875-1961) e Higinio Cazón (1866-1914). Integrados en el canon literario del criollismo, este último dedicado a identificar y definir lo que se consideraba argentino en una época auspiciosa y de consolidación nacional, los tres también respetaron el modelo europeizado dominante. No obstante, intentaron dejar trazos de la identidad afroargentina, a excepción de García Morel. Por ejemplo, Cazón rindió tributo a los negros que lucharon por la patria en “Recuerdos históricos: Tucumán y Salta” y Ezeiza (quizá el más conocido de todos los nombrados en la presente), autor de una obra poética prolífica y temáticamente diversificada, también se preocupó por la identidad de “otro” conferida al afroargentino pese a que reiteradas veces se le achaca que perdió su imagen de negro por sumergirse en el criollismo. No obstante, en una parte de “Yo soy”, con la que concluye este artículo, Gabino reflexionó sobre el importante papel de los afroargentinos:

Soy de la raza de Falucho[1]

que sin herencia se queda

engranaje de una rueda

que arrastró un carro triunfal;

viejo escudo que ha salvado

la vida a quien lo llevaba

y con desdén lo arrojaba

cuando le llegó a estorbar.

___________________________________________________________

* Historiador africanista argentino. Profesor de estudios de Asia y África en la Universidad de Buenos Aires y de historia americana y argentina en el Consejo Superior de Educación Católica. Especialista en estudios afroamericanos y docente en posgrado de la Universidad Tres de Febrero. Colaborador free lance en diversos medios gráficos y digitales. Twitter: @OmerFreixa

[1] Falucho, un apodo despectivo, se dice del mítico soldado afroargentino que acompañó a las huestes del General San Martín en el Ejército de los Andes y dio su vida en Perú al servicio de la causa. Si en realidad existió, su nombre fue Antonio Ruiz. Se discute si ha sido una invención de la historiografía oficial, una creación ficticia del historiador y ex presidente argentino Bartolomé Mitre (1862-1868), o si realmente fue una persona de carne y hueso.

Fotografía de portada: afroargentinos vendiendo empanadas.

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25 Comments

  1. carlos elbio correa peralta 21 octubre, 2015 at 20:09

    En el tango Café de los Angelitos , se menciona:
    bar de Gabino y Cazón….

  2. Penny 21 octubre, 2015 at 21:41

    Hermoso!
    Que reconfortante saber que existen afrodescendientes en nuestra Argentina y que alguien se preocupa por darles una voz.
    Hermoso!

  3. Ricardo Angelino 21 octubre, 2015 at 23:08

    Mi bisabuelo, Esteban Angelino, fue contratado
    como pintor de techos y murales, durante la presidencia de Domingo F. Sarmiento. Llegó con un grupo de su oficio de pintores, hacia 1860 a Buenos Aires, para pintar la Casa Rosada por dentro, ver “Viaje a Europa y EE.UU.” escrita por Sarmiento… Cuando terminó su tarea, no regresó a Italia, Él había nacido en Turín, NO de Italia. Era pelirrojo, blanco anémico, de ojos verdes (Su retrato al pastel se conserva en el Museo Histórico Almirante Guillermo Brown, de Bernal, P. de Quilmes, Prov. de Bs.As., regalado por mí en 2015,con sus historias). No regresó a Europa porque se enamoró de una mujer, negra, de la Banda Oriental -hoy Uruguay-, nacida en vientre esclavizado, Jorgelina Bargas ( con Be larga). No tengo retrato alguno de ella, pero conocí a una tía paterna, mulata, a mi padre (apodado por mi madre cariñosamente “Negro”, y sus 2 hnos., tercerones, y a mi hermano 7-8 años mayor que yo, Julio, cuyos cutis no podían dejar la impronta de sus orígenes y genes nativos. El resto de mi familia de origen proviene de Europa: La Toscana: Florencia; Génova; Alemania (Baviera); y Nápoles.

  4. Camilo 21 octubre, 2015 at 23:16

    “¿Para cualquier persona con un nivel no muy alto de cultura general?” Que forma mas errónea y despectiva de empezar un artículo. Además, mucha gente “culta” no necesariamente conoce un montón de literatura rebuscada

    • jorge 11 julio, 2016 at 20:56

      Camilo: no leiste bien como inicia el articulo “ara cualquier persona con un nivel no muy alto de cultura general evocar literatura argentina puede remitirlo a mencionar grandes figuras como Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Adolfo Bioy Casares, Alfonsina Storni o María Elena Walsh,…” es decir lo que una persona mas o menos comun diria si le preguntarian por escritores argentinos. No esta diciendo que esa persona es ignorante por que no conoce la literatura afro que esta muy poco difundida, como explica el articulo

      • Domingo 16 octubre, 2016 at 17:01

        Jore, en este caso, Camilo hace lo que estamos acostumbrados a ver, leer y escuchar últimamente: sacar de contexto.

  5. Ricardo Angelino 22 octubre, 2015 at 15:28

    Sería importante formemos un grupo donde el respeto por el otro o sus escritos, no repita la violencia sufrida por los esclavizados por siglos. Discrepar, diferir, emitir opiniones sean o no coincidentes, enriquece el diálogo, ironías a parte…porque hay muchas formas de violencia…y repetiríamos, si no expresamos lo que sentipensamos (E. Galeano) con afecto solidario. El artículo me desasnó. Los comentarios variopintos también. Gracias, compa
    afrodescendientes, creo…

    • HERNANDO SALAZAR PATIÑO 27 abril, 2017 at 5:24

      En el 2010 vi desfilar en Buenos Aires a los jóvenes afros y me metí a su sede, llena de artistas y músicos. Me emocioné, porque tenía el criterio de que se creían los más europeos de Latinoamérica y no me imaginé tanta belleza negra en esa ciudad. Fui a pasear, después de trabajar con comunidades colombianas, incluidas las de la costa pacífica y afros (no me gusta para nada este término). A mis hermosas negras de Cartago (Valle), donde hicimos un festival de poesía, éstas expertas cantaoras de “alabaos” disfrutaban cuando les recitaba los versos de Candelario Obeso, el gran poeta negro de Colombia. No sabía de estos argentinos y me precio de conocer a un nivel muy superior al común, la literatura de ese país, del s.XIX y primera mitad del XX. En efecto, las historias los excluyen. Se debe volver por una antología de los del sur del continente. Aquí en Colombia, también estamos olvidando a Martán Góngora, Salazar Valdés, Jorge Artel, etc. y no incluyen tampoco a los que las gentes del lugar tienen como sus cantores.

  6. Ricardo Angelino 22 octubre, 2015 at 15:28

    Sería importante formemos un grupo donde el respeto por el otro o sus escritos, no repita la violencia sufrida por los esclavizados por siglos. Discrepar, diferir, emitir opiniones sean o no coincidentes, enriquece el diálogo, ironías a parte…porque hay muchas formas de violencia…y repetiríamos, si no expresamos lo que sentipensamos (E. Galeano) con afecto solidario. El artículo me desasnó. Los comentarios variopintos también. Gracias, compa
    afrodescendientes, creo…

  7. Omer 22 octubre, 2015 at 19:34

    ¿Literatura rebuscada? Curioso en Ud. que se indigna por lo despectivo. Saludos y gracias por haber leído.

  8. leovivgildo vivanco 30 octubre, 2015 at 12:31

    Hermoso el aporte de la literatura de escritores afroargentinos de finales del siglo xilx y principios del xx, sus escritos corrieron la misma suerte de los demasescritores negros de nuestra América, pero, ¿y en el siglo xx y el xxi que hay de los escritores?
    nos estamos redescubriendo.

  9. Jorge Tarducci 5 diciembre, 2015 at 8:50

    Cayetano Silva, afrouruguayo, es el autor de Marcha San Lorenzo. compuesta en Venado Tuerto, Santa Fe, en 1901

  10. Clau 28 febrero, 2016 at 16:56

    Y los poemas de las mujeres negras?

  11. Amada castro 11 abril, 2016 at 0:37

    Me pueden manda este articulo a mi e mail?

  12. Mer D. 22 abril, 2016 at 14:56

    Muy informativo. Muchísimas gracias! :)

  13. Vero André 29 julio, 2016 at 22:09

    Que contenta de haber llegado a esta página. Por el tango que tanto nos une, conocí a Mendizábal padre. Ahora voy a tratar de leer lo que vaya encontrando de él. La verdad que no soy de leer a los poetas, leo otras cosas, pero esto me entusiasma mucho y tranquilamente puedo empezar a leer otros géneros con este poeta.

  14. Soledad 18 agosto, 2016 at 22:05

    Hola Omar me gustaría saber de quien son las pinturas y donde pueden verse? gracias por la nota!

  15. Omer Freixa 13 diciembre, 2016 at 3:42

    Las pinturas son de la artista plástica argentina Mirta Toledo, y están de muestra. Podés ver en: https://www.facebook.com/heroesafrodescendientesargentinosMirtaToledo/?pnref=story

  16. Jorge Tarducci 28 enero, 2017 at 9:18

    Cayetano Silva, autor de la MARCHA SAN LORENZO. Era AFROURUGUAYO. Compuso la obra en Venado Tuerto, Santa Fe, en 1901. En tal lugar el museo històrico, lleva su nombre. Nacido en San Carlos, Maldonado. Es inminente la erecciòn (este mensaje es escrito el 28.1.17) de un monumento a su memoria. Se halla sepultado, en tal ciudad. La letra de la marcha pertenece a Carlos Javier Benielli. Josè Rios, es uno de sus biògrafos. Roberto Landaburu, es el historiador, que integra la comisiòn relacionada con el monumento.

  17. Albino Gómez 24 abril, 2017 at 18:44

    Muy interesante el reconocimiento, tan alejado de las actuales preocupaciones ciudadanas. Lo cual no lo invalida en absoluto. Deberían dirigirse a la Revista Todo es Historia que ahora cumple 50 años y es dirigida por la historiadora María Sáenz Quesada.
    O una larga nota de diez páginas como las que suele publicar la revista Noticias en su Sección de Clases Magistrales. No hay otros medios que otorguen semejante espacio.
    Aclaro que siendo blanco, lo de Albino, no es genético sino bautismal. Porque también existen en nuestro país verdaderos albinos.

  18. Claudio Ezeiza 25 abril, 2017 at 3:05

    Interesante desarrollo de la nota, lo cual bhay mucho más.

  19. Graciela Nico 12 mayo, 2017 at 11:08

    Ayyy… cuánto hay que no conocía de Africa!!!! Gracias a mi profesora de la Casa de Cultura de Adrogué, María Balmaceda y a usted, Omer, estoy entrando en ese mundo de maravillas. No soy afrodescendiente, pero algo en mí se identifica tanto con el Continente Negro que no dudo que la Humanidad comenzó por esos lares…

  20. Diego 14 septiembre, 2017 at 0:17

    ¡¡¡Hermoso aporte para la cultura argentina!!!, como bien señala Graciela, seamos o no biológicamente afrodescendientes, por orígenes ¡¡¡todos somos africanos y todos somos negros!!!

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