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La palabra de África pervive en Niamey

Alejandro de los Santos 5 diciembre, 2012

“El proverbio es la memoria de la palabra. Cuando la palabra se pierde, la buscamos a través del proverbio”. ¿Y qué ocurre cuando los proverbios también desaparecen? Este refrán de origen yoruba sintetiza en gran medida el temor existente en África por la pérdida de la palabra, de la memoria oral colectiva, que ha sido desde siempre el vehículo principal de transmisión del saber y de la historia. Desde la colonización y los procesos de independencia, África está experimentando un proceso de constante urbanización que conlleva la adopción de nuevas formas de vida y de estructuración social. La vida rural, los rituales iniciáticos y otros tantos que garantizaban el relevo generacional, han entrado en un declive escalonado que alarma a parte de la intelectualidad del continente. Muchos temen que los africanos den la espalda a sus referentes ancestrales y se embarquen en un futuro sin rumbo identitario, marcado por valores discordantes con la tradición como el individualismo y la opulencia.

Desde hace varias décadas, numerosos científicos y literatos africanos han recorrido los espacios más recónditos para rescatar cuentos, proverbios, canciones o ritos cuya perpetuidad peligraba por el modelo asimilacionista de la colonización. Con la llegada de las independencias, algunos de los nuevos Estados abrieron las puertas a instituciones especializadas en materia de protección del patrimonio inmaterial africano, con el objetivo de recuperar lo perdido e inculcar estos valores a las generaciones venideras. No obstante, con el paso del tiempo las inquietudes de los africanos de hoy en día no siempre han respondido a las expectativas de algunos expertos por recuperar ese legado adulterado o perdido. No se contaba con un sistema de comunicación global que elevase a la máxima potencia el grado de influencia sobre las poblaciones en relación a etapas anteriores de la historia, capaz además de tener un peso mayor en el plano cultural, ideológico, económico y religioso. Tras más de cuatro décadas de independencias en algunos casos, parte de la vasta población urbana africana más joven apenas ha tenido contacto con la música, los cuentos e incluso las lenguas vernáculas. Muchos se sienten mucho más identificados con 50 Cent, Messi o Beyoncé que con Sundiata Keita, Amadou Hampâté Ba o Thomas Sankara.

Para leer el artículo completo pincha en el siguiente link del diario El País:

http://blogs.elpais.com/africa-no-es-un-pais/2012/12/niamey-literatura.html

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