afribuku.com

La rabia, la guerra, el blues y Samba Touré

Javier Mantecón 30 abril, 2014

2013 fue un año turbulento en todos los sentidos en Malí. La difícil situación política derivada de la guerra que comenzó en 2012 contaminó cada uno de los sectores sociales del país, incluido su escena artística. Es bien sabido que la música en Malí emana un componente de utilidad social más acentuado que en otros países del mundo. La función del músico ha ido más allá del mero entretenimiento, ya sea como trovador y guardián de la historia de un pueblo, como los griots bambaras o como vínculos con su entorno natural como los peul o songhai.

No es por tanto extraño comprobar que han sido los músicos malienses, embajadores del país en todo el mundo, los primeros en denunciar las consecuencias de la guerra, desde todos los ángulos y puntos de vista posibles. Samba Touré, una de las figuras más destacadas de la música neotradicional o blues songhai de la actualidad, no dudó en poner el grito en el cielo a través de su música tan pronto como tuvo ocasión. Oriundo de Tombuctú, antaño acompañante de Ali Farka Touré, ha publicado ya dos trabajos a nivel local y tres a nivel internacional, el primero de estos titulado simplemente “Songhai Blues: Homenaje a Ali Farka Touré”, que bien nos indica el camino que toma su música.  Su última referencia discográfica , “Albala” editado en el sello alemán Glitterbeat, le ha valido posicionarse entre los músicos africanos con mayor proyección fuera del continente gracias a unas letras que rebosan rabia y un sonido rudo que deja constancia de su descontento y furia acerca de lo que ha ocurrido y sigue ocurriendo en su lugar de origen.

Afribuku se aproxima pues, a la figura de Samba Touré, a través de una entrevista plagada de recomendaciones y opiniones personales de las que hay mucho que exprimir. Recomendamos también, revisitar la entrevista que concedió a afribuku el pasado año Tamikrest, banda tuareg afín al MNLA, para contrastar puntos de vista entre diferentes individuos y artistas que forman ese valioso mosaico étnico que forma la sociedad de Malí. Declaraciones directas y duras a nivel político y apasionantes a nivel musical.

¿Cómo se siente usted acerca de la buena recepción internacional de su nuevo álbum “Albala”?

Estoy muy contento, por supuesto. “Albala” ha sido muy bien recibido por todas partes. Ha habido muchos músicos que han editado sus discos en 2013 y que el mío sea reconocido entre los mejores es obviamente un gran orgullo.

Albala” posee un estilo diríamos más enérgico y furioso a nivel musical y en sus letras que sus otros dos álbumes editados a nivel internacional. ¿Es la situación de su lugar de origen, Tombuctú, la que le ha inspirado?

Las letras de la mayoría de las canciones de “Albala” no son realmente muy distintas a otras que tengo la costumbre de cantar; problemas sociales, la unidad o temas más livianos como el amor. Pero efectivamente coincido que hay un tono un poco más de preocupación, el periodo en el que se grabó el disco fue muy oscuro en Malí, hubiera sido difícil hacer un álbum jovial en ese contexto. “Bana”, “Aye Go Djamba” o una canción como “Fondora” son títulos más sombríos que los que acostumbro a escribir. En cuanto al sonido y el estilo musical, es verdad que es un poco más arisco, más bruto, hemos dado más protagonismo a las guitarras. “Albala” es más que un simple disco, es una respuesta a los bárbaros que nos han querido hacer callar. Frente a esos criminales una respuesta musical no podía ser otra cosa que musculosa y dura. Es lo que hemos intentado recrear en este disco.

¿Cómo describiría usted el salto a nivel musical entre “Crocodile blues”  su segundo álbum y “Albala”?

Crocodile Blues” contenía muy buenas canciones que voy a continuar tocando en el escenario, “Pullo” o “Kadhogolé” por ejemplo. Me preocupé más de las composiciones que del sonido en sí mismo. Esto hace que quizá cortes como “Djinghar Inneh”, que predecía los dramas que hemos conocido en Malí más tarde, hablaban de un tema muy grave pero que no se apreciaba en la música para alguien no iniciado en la lengua songhai. Esta vez con “Albala” el sonido está en perfecta armonía con el tema de las canciones. Debo mencionar también el excelente trabajo realizado por mis productores, especialmente Chris Eckman, que ha realizado una mezcla extraordinaria. No puedo dejar fuera tampoco la participación de su cómplice Hugo Race, por lo que subrayo que las colaboraciones digamos discretas han dotado de un color muy especial a algunos cortes del disco.

Respecto a la inspiración de su disco y la situación de la región de la que proviene. ¿Cómo la siente actualmente? ¿La escena cultural se va recuperando”

La situación en el norte de Malí está lejos de estar estable. La intervención francesa ha dado un duro golpe a los yihadistas, pero estos aún no han dicho su última palabra. Los bandidos del MNLA (Movimiento Nacional por la Liberación del Azawad) han continuado sus acciones de pillaje y de asesinatos de inocentes de manera cotidiana. Nadie habla de esto en los medios de comunicación internacionales. Si un rebelde tuareg es capturado o muerto por el ejército maliense, el MNLA pone el grito en el cielo y habla de genocidio contra la población civil tuareg, su victimismo continúa siendo apoyado por los medios internacionales ¿Por qué? Los crímenes perpetrados por los rebeldes son silenciados. Aquí en el Norte sabemos bien qué está ocurriendo. Nosotros soportamos cada día las declaraciones de esos supuestos héroes revolucionarios que osan hablar a los medios en nombre de todo el pueblo tuareg. El MNLA no se representa más que a sí mismo: un pequeño grupo de personas afines a AQMI (Al Qaeda del Magreb Islámico) que no conocen otra cosa que el lenguaje de la violencia y el racismo. Créame cuando le digo que no es bueno tener la piel negra en Kidal. Pero esto no le interesa a nadie, claro.

Respecto a la escena cultural del Norte, ésta prácticamente no existe. Los artistas intentan ganarse la vida en el Sur. En Bamako parece que las cosas vuelven poco a poco a la normalidad pero aún estamos en una situación delicada. Los únicos artistas que pueden vivir de su arte son los griots que ganan su salario con las bodas y bautizos. El resto lo tenemos muy complicado.

Usted es considerado uno de los sucesores y continuadores del gran Alí Farka Touré entre otros como Afel Bocoum o Sidi Touré. ¿Qué hizo Alí Farka Touré para que usted decidiera coger la guitarra después de haber comenzado su carrera como cantante?

Sidi Touré comenzó en la música casi al mismo tiempo que Alí Farka Touré. Hace mucho tiempo que es músico y parece que por fin su oportunidad ha llegado. Estoy muy contento por él. Está Afel claro, pero también otros como Haïra Arby. La nueva generación de músicos songhai está llegando. Escuchen el nuevo disco de Anansy Cissé, saldrá próximamente. También está Vieux Farka, el grupo Songhai Blues, etc. Alí no nos proporcionó una herencia, ésta nos pertenece a todos los songhai como pueblo y existía ya anteriormente a su figura. Es cierto que al principio yo era cantante. A Alí le gustó lo que hacía en mi grupo, pero fue él el que me animó a profundizar en mis verdaderas raíces musicales. Fue él el que me dio mi primera guitarra y quién me alentó a formar mi propio grupo para mi primer álbum editado en Malí, “Fondo”.  Acabamos de inaugurar una estatua a Alí Farka Touré en el barrio en el que vivió en Bamako. Todos los grandes artistas malienses estuvieron presentes para homenajearle en un gran concierto: Bassekou Kouyaté, Oumou Sangaré, Afel Bocoum, etc. No importa de qué etnia, todos los artistas malienses deben mucho a Alí, ya que él puso el foco de atención internacional en la música maliense, sobre todo en la tradición peul y en la songhai. Alí siempre estará presente en nuestros corazones.

El gran valor de la figura de Alí Farka Touré es haber puesto nuestra cultura en el panorama internacional, haber popularizado nuestras canciones populares y además haber abierto el camino a otros muchos artistas.

Samba.3

El blues songhai está muy presente y representado en artistas internacionales como usted. ¿Piensa que el estilo en sí debería abrirse a mezclas con otros estilos o por el contrario mantener siempre sus raíces?

No sé realmente a qué llaman “blues songhai” o incluso “blues del desierto”, ¡son sólo etiquetas de marketing! Hacemos música de inspiración tradicional con los medios técnicos de nuestra época. Mis colaboraciones con Chris Eckman y Hugo Race, en “Albala” o en los discos de Dirtmusic son pasarelas entre dos culturas. Es necesario. Una cultura encerrada en sí misma está condenada a morir, todos necesitamos de los otros. Mezclarse con el resto no es un peligro para nuestras raíces. ¿Por qué los artistas africanos deben quedarse estancados en un estilo fijo? Son los músicos de su propia época los que deben reinterpretar una tradición y enriquecerla.

¿Sus discos son editados en Malí? ¿Podemos encontrar su música en Tombuctú, su ciudad de origen?

Crocodile Blues” sí se edito en Malí  e incluso recibí un premio al mejor álbum internacional en 2010, pero la piratería está en todas partes y las ventas no fueron demasiado bien. “Albala” no ha salido aún en Malí, quizá lo haga para septiembre. Pero mientras llega, en internet ya está disponible e incluso en Malí, la gente lo descarga gratuitamente. Aquellos que están en Tombuctú o Kayes ya tienen “Albala” en sus tarjetas de memoria SIM en sus teléfonos ¡antes de que se haya distribuido el disco! Me han llamado muchas veces para felicitarme por el disco antes incluso de que hable sobre él y he llegado a ir algunas canciones en las radios locales ¡sin que les haya dado ningún cd a ninguna!

Hay artistas malienses que desarrollan su carrera sobre todo a nivel internacional y en ocasiones no vuelven a su país de origen después de haber cantado sobre sus problemas ¿Qué piensa usted de este hecho?

No quiero enfadarme con nadie, pero efectivamente no me parece bien. La guerra en Malí ha beneficiado a algunos que han pasado años fuera del país y que ahora vuelven especialmente para cantar por la paz delante de las cámaras y después vuelven a Europa y nos olvidan aquí  con nuestros problemas. La guerra vende bien. En tiempos de paz, algunos artistas malienses no piensan mucho en el país, ¡la paz vende peor!

¿Cómo diferenciaría la manera de trabajar en Malí y a nivel internacional?

Me encanta grabar en Malí. Si necesito un instrumento tradicional, sólo puedo encontrarlo aquí. Sería complicado traer a todos los músicos con los que trabajo a un estudio en el extranjero. Y también me siento más inspirado trabajando en Malí que en el extranjero. Aún así, necesitamos del exterior para hacerse conocer. El mercado musical en Malí va mal, los conciertos y los festivales son escasos sobretodo estos últimos dos años. Así que hay que conjugar aquello que hacemos a nivel local con lo que hacemos internacionalmente, como las giras. Van de la mano, ambas son necesarias. Tengo la suerte de formar parte de un sello discográfico internacional que respeta y quiere a sus artistas y su música. ¡No puedo quejarme!

¿Y qué piensa acerca de que la política esté siempre tan presente en la música africana?

No pienso que haya hecho política en “Albala”. Es ante todo un acercamiento social. Pero denunciar los crímenes y las injusticias no es política, es simplemente un acto de ciudadanía. Tengo la suerte de poder decir en voz alta todo aquello que mucha gente piensa.

Pero no hago política, no entiendo nada de esas cosas, no veo más que gente electa que se llenan los bolsillos y que nada ha cambiado en este país desde la independencia. Si tuviera que cantar sobre esos temas, tendría para hacer diez discos y ¡no estoy seguro que me lo dejaran hacer sin ponerme personalmente en peligro!

La gira que hizo con Toumani Diabaté llamada “Alí Farka Touré variations”  fue un gran éxito. ¿Piensa también en colaborar con otros músicos de Malí que provengan de otras tradiciones como la bambara o la wassulú?

No he elegido nunca colaborar con ningún artista en función de su pertenencia étnica. Soy maliense antes de ser songhai. He cantado con Oumou Sangaré que es peul de wassulú, recientemente he grabado a un dúo tamasheq con Adama Yolamba que es bambara, el músico de ngoni que toca conmigo no es songhai, Zoumana Tereta quien me acompaña a menudo al sokou (violín tradicional) es de etnia bozo. No me hago ese tipo de preguntas.

Por último, ¿Cómo le gustaría desarrollar su carrera artística? ¿Tiene planes de futuro marcados?

Girar a nivel internacional es aún difícil, empiezo poco a poco pero la competencia es dura y la crisis económica se hace notar a nivel mundial. Pero me mantengo optimista. Después de algunos conciertos en Europa en abril y mayo, me voy a concentrar en la composición del próximo álbum que, si todo va bien, podrá salir a principios de 2015.

http://www.samba-toure.com/

Like this Article? Share it!

About The Author

Leave A Response