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Los mejores 13 discos africanos del 2013

Javier Mantecón 17 diciembre, 2013

Estamos a final de año y afribuku quiere hacer descubrir a sus lectores una parte de los grandes momentos que han vivido durante 2013 en materia cultural. Aunque en la redacción somos enemigos de los rankings y competiciones entre obras artísticas, hemos decidido hacer una pequeña lista con los que consideramos los mejores discos africanos editados en 2013 para compartir y difundir lo que pensamos es una escena vibrante, emocionante y única.

Os presentamos pues lo que pensamos en afribuku, ha sido lo más destacable de este año 2013 en 13 discos añadiendo un pequeño apéndice de ese fenómeno editorial de los últimos años que es la arqueología musical: excavaciones dirigidas por sellos como Soundway o Analog Africa, que nos están permitiendo conocer el pasado reciente del continente a través de fantásticas recopilaciones. Algunos echarán en falta la presencia de artistas de la talla de Rokia Traoré, Salif Keita o Rachid Taha sin duda. Esta lista es por supuesto subjetiva y esperamos que sirva a nuestros lectores para descubrir parte de la música africana contemporánea.

  • BASSEKOU KOUYATÉ & NGONI BA – Jama Ko (Malí)

En su tercer disco de estudio bajo su nombre, el maestro Bassekou Kouyaté ha conseguido plasmar la rabia e indignación que siente por la política situación de su país a través de lo que mejor sabe hacer: el blues de Segú. Su ngoni cargado de siglos historia nunca ha sonado tan afilado y cortante. Temas como “Ne me fatigues pas”, “Wagadou” o “Mali Koori” despliegan un sonido opresivo y oscuro que envuelve todo el disco, otorgándole una atmósfera que no deja indiferente al oyente. La primera parte del álbum nos muestra esta idea de música convulsa en tiempos difíciles para ofrecernos posteriormente un rayo de esperanza en “Djadje” y “Segou Jariri”. Jama Ko finaliza su gran colección de canciones con el blues americano de Taj Mahal en la irregular “Poye 2” y la puesta de largo del hijo de Bassekou, Moustafa. El paso al frente de Amy Sacko demostrando sus cualidades vocales y las excelentes colaboraciones de Khaira Arby, Kasse Mady Diabaté y Zoumana Tereta redondean un trabajo, “Jama Ko”, plagado de grandes canciones, que no hace más que evidenciar porqué Bassekou Kouyaté es el maestro de maestros del ngoni.

Si quieres leer la entrevista que afribuku le hizo a Bassekou Kouyaté pincha aquí.

 

  • IDIR – Idir (Argelia)

La carrera que Idir ha desarrollado desde los años 70 nunca se ha permitido caer la complacencia. Bien establecido en el estrellato argelino desde hace décadas, lo más sencillo y cómodo para Idir hubiera sido producir trabajos discográficos con el piloto automático puesto. En cambio, una vez más, Idir apuesta por otra vuelta de tuerca a su sonido tomando referencias de todo aquello que le inspira. Artista inquieto por naturaleza, en su nuevo disco titulado simplemente “Idir” (el primero desde 1993), el argelino nos presenta once canciones dedicadas a su madre recientemente desaparecida. Grabado en la tranquilidad de su propia casa y arropado por instrumentos tradicionales argelinos como el t’bel, la mandola o el bendir, Idir despliega su conocimiento a través de diferentes estilos musicales, que suenan a Argelia y también a Francia. Incluso se atreve con una sorprendente y estupenda revisión en clave argelina del “Himno de la Alegría” de Beethoven. Canciones nuevas y revisiones de clásicos tradicionales del Magreb que conforman un disco perfecto para escuchar un domingo cualquiera por la mañana.

  • MAMADOU KELLY – Adibar (Malí)

Los años posteriores a la muerte de Ali Farka Touré nos han revelado la enorme influencia que ha tenido este músico en el Sahel. El blues songhai se encuentra en un estado envidiable de forma, pero si hay un disco que ha destacado entre los muchos grandes editados de este año (Samba Touré o Sidi Touré v.g.) ese es “Adibar” de Mamadou Kelly. Esta es la primera referencia internacional de un artista con una gran trayectoria a sus espaldas en su país de origen como acompañante de Afel Boucoum. “Adibar” es simplemente una colección asombrosa de canciones en las que la guitarra acústica, la calabaza, el djourkel o el ngoni acompañan la voz profunda de Mamadou. La producción suena limpia y cada instrumento aporta su crear un ambiente desértico y rítmico que despeja la mente. El músico, oriundo de Goundam y por tanto de una de las zonas en donde el conflicto maliense ha castigado más a la población local, nos habla del respeto a las mujeres, la tolerancia interracial o de la superación personal en momentos realmente difíciles para su pueblo. El ritmo extremadamente pegadizo de “Goue ini Bongosse”, la profundidad de “Fissa Maiga” o la inmediatez y melodía pop de “Adibar” son sólo la punta de un conjunto de canciones sólido que forman una grabación a recuperar una y otra vez.

  • JERI JERI– Ndaga Versions (Senegal)

Durante una gran parte de su vida, Mark Ernestus de origen germano quien ha remezclado trabajos de Tony Allen o Shangaan Electro, ha estado obsesionado por el mbalax. En 2011 decide viajar a Senegal y a Gambia en búsqueda y captura de las primeras grabaciones de los años 70 de este estilo. Allí, se asocia con el legendario estudio Xipi de Dakar y decide revisar las grabaciones de mbalax y sabar que allí encuentra. Para ello se rodea del mejor equipo de músicos senegaleses posible para ir publicando poco a poco singles en vinilo de los temas que iba produciendo. Así llegamos a 2013, cuando Ernestus decide editar la primera recopilación de estas revisiones en un único disco: Jeri Jeri, Ndaga Versions. Bendecido por las colaboraciones de los músicos más importantes de Senegal como Baaba Maal, Youssour N´Dour o Babane Seck, Ndaga Versions nos sumerge en los orígenes de los ritmos que definen la música senegalesa actual de una manera vibrante. Un ejercicio de revisión histórico absolutamente fundamental que explica el presente y mira al futuro. Una joya.

  • BOMBINO – Nomad (Níger)

La nueva estrella de rock africano se llama Bombino y viene de Níger. “Nomad” es su segundo disco y está apoyado por la producción de un gurú como Dan Auerbach (líder de los norteamericanos The Black Keys). La revolución africana de la temporada en materia instrumental demuestra sus virtudes en cada uno de los cortes del disco. Suena moderno y antiguo, sucio pero limpio, misterioso y al mismo tiempo inmediato. La energía que plasma Omara Moctar, nombre real de Bombino, en “Nomad” sobrepasa la música tuareg de la que parte para crear un sonido único y particular que deja en evidencia la escasa imaginación actual de la escena rock occidental. Una guitarra única en el mundo  grabada bajo una producción magnífica que trata la voz de Bombino como si saliera de un  altavoz deteriorado y que destaca en canciones como “Niamey Jam”,  “Tamaditine” ,“Aman”, el single “Azamane Tiliade” o esa maravilla atmosférica que es “Zigzan”. Un paso de gigante para la música de guitarras distorsionadas a nivel mundial.

Si quieres leer la entrevista que afribuku le hizo a Bombino pincha aquí.

 

  • TAMIKREST– Chatma (Malí)

El blues tuareg está mutando en rock tuareg y por tanto tomando los caminos que el rock exploró en su momento. El tercer disco de la banda maliense Tamikrest, “Chatma” así lo sugiere. Tal y como nos adelantaron este verano, “Chatma” da un paso adelante en la personalidad del grupo sin dejar de lado sus raíces. Es música tuareg sin duda pero “Djanegh Etoumast” suena a hard rock, “Assikal” a ambient, “Itous” a reggae. Solos de bajo eléctrico y batería pero sin olvidar las melodías tuaregs y el contexto de donde nacen. Un disco mayúsculo y atrevido situado en una carrera meteórica que posee ya dos referencias entre lo mejor que se ha grabado de la música tuareg. El disco que a Tinariwen le hubiera gustado hacer.

Si quieres leer la entrevista a Tamikrest, pincha aquí.

 

  • MINYESHU – Black Ink (Etiopía)

Sin duda uno de los discos más sorprendentes de los que han llegado a nuestras manos este año ha sido “Black Ink”. Minyeshu es una artista etíope curtida durante años en la escena de Addis Abeba como cantante, bailarina coreógrafa o productora.  Con una personalidad arrebatadora, su talento le permitió colaborar con figuras de la escena etíope tan célebres como Mulatu Astatke, Mahmoud Ahmed o Tilahun Gessesse. En 1997 decide establecerse en Europa para continuar su carrera artística que cuenta ya con casi media docena de referencias. En su nuevo trabajo,“Black Ink”, Minyeshu suena a pop etíope pero añadiendo elementos occidentales, tales como bases electrónicas tipo Zuco 103, sin desdibujar la unidad heterogénea del álbum. Un disco extremadamente variado que atrapa y sorprende al oyente hasta el final del mismo. Según las canciones van pasando, se tiene la sensación de escuchar 10 discos en uno. No suena a pastiche, sino a discurso coherente. Una sola escucha a este “Black Ink” es suficiente para caer ante el embrujo de Minyeshu. Parece funk en “Roman”,  jazz etíope en “Zare”, blues en “Sahera “ o chillwave roots en “Dorze “, pero lo cierto es que “Black Ink” sólo suena a “Black Ink”.

  • JUPITER & OKWESS INTERNATIONAL – Hotel Univers (R.D. Congo)

Jupiter Bokondji es ya un clásico de la música moderna del Congo. Durante años ha luchado por poner de manifiesto los ritmos de su región Mongo y por apoyar a músicos con talento de su país como Staff Benda Billili mientras desarrollaba su propia carrera artística. En 2013 Jupiter secundado por la banda que formó en los años 90, Okwess International, nos sorprende con la edición de un nuevo trabajo “Hotel Univers” en el que consigue reflejar la realidad actual de su ciudad, Kinshasa. “Hotel Univers” está basado en percusiones tradicionales pero suena 100% urbano, con la urgencia y mezcolanza que caracteriza a las grandes urbes africanas. Un disco magnífico que muestra el gran estado de forma de un músico en su madurez plena, firme y sin dudas pero con los oídos bien abiertos.

  • LALA NJAVA – Malgassy Blues Song (Madagascar)

El blues no es sólo saheliano. Así lo pone de manifiesto Lala Njava, malgache de nacimiento y recientemente establecida en Europa.  Malagassy Blues Song es su debut internacional aunque como la mayoría de músicos africanos, Lala Njava aprendió su oficio en el circuito de su propio país durante años. Poseedora de una voz impresionante y diferente, Lala Njava despliega en su álbum una música basada en la estructura blues aunque siempre bajo unos arreglos que demuestran la variedad estilística que destila la música malgache.  Un disco fantástico que derrocha personalidad por los cuatro costados. Podríamos destacar la sensación de reposo que transmite “Mosera”, la energía de “Voatse” o las maravillosas armonías de “Kabary Seza” pero lo justo sería acentuar el sonido compacto y personalísimo que derrocha Malgassy Blues Song. Un extraordinario disco debut que nos hará seguir los pasos de esta artista tan peculiar.

  • JOHN WIZARDS – John Wizards (Sudáfrica)

El disco cool de la temporada, proviene como era previsible, de Sudáfrica. La industria de este país edita un gran número de grandes discos a años luz en términos de cantidad y calidad de producción del resto de países del continente. Entre esta amalgama de modernidad quizá lo más interesante sea la reivindicación de las raíces musicales del país que algunas bandas se empeñan en resaltar. Aunque sonar 100 % contemporáneo bajo influencias tradicionales sin sonar a fusión de tercera no sea tarea fácil, John Wizards lo han conseguido. Su propuesta electrónica bebe del chillwave, del dub, del Shangaan Electro, de Animal Collective  pero también de la tradición mbaqanga. John Wizards es un proyecto personal firmado por el sudafricano John Withers con algunas colaboraciones del vocalista ruandés Emmanuel Nzaramba.  La mixtape que grabó en 2012 se dio a conocer por todo internet a través de la plataforma Soundcloud  y le sirvió como carta de presentación perfecta para grabar su disco de puesta de largo. John Wizards, el disco, es un caleidoscopio electrónico musical que a veces puede recordar a El Guincho  aunque más centrado en la electrónica de base. Plagado de temas que ponen la sonrisa en la boca como “Maria” “Friend” “Hogsback” o ese himno al verano que es “Lusaka by Night”, John Wizards nos ofrecen ese trago de agua fresca bajo el sol que buena falta nos hacía.

  • ELEMOTHO – My Africa (Namibia)

El ganador del premio RFI 2012 edita a nivel internacional “My Africa” como un recopilatorio de sus tres primeras referencias discográficas, casi imposibles de localizar fuera del circuito namibio. Sus canciones están basadas en una guitarra acústica y la voz de Elemotho, a la que se añaden arreglos rítmicos y melódicos entre los que destacan la maravillosa flauta de origen ruso de Polina Loubnina. Melodías reposadas con un mensaje filosófico internacionalista que destacan por su calidad compositiva y armónica en grandes canciones como “Hola-Gola”, “Bright Sun”, “Ke Nako” o “Didi Mala”. Música que respira con nosotros y nos transporta a una tierra de tranquilidad y paz perenne. Es difícil encontrar propuestas que provengan de un país tan marginado a nivel cultural como Namibia. Nos alegramos que  Elemotho y su “My Africa” sea una de sus exportaciones para compartir con el resto del mundo.

Entrevista de afribuku a Elemotho aquí.

  • ART MELODY – Wogdog Blues (Burkina Faso)

Es innegable que el hip hop africano está supeditado al ritmo occidental, quizá de manera un tanto excesiva. Fotocopiando esquemas provenientes de EEUU bajo producciones en general de baja calidad, al hip hop africano parece que le está costando encontrar su propio camino. La banda burkinesa Art Melody nos ha callado la boca. “Wogdog blues” es un trabajo con una calidad excelsa repleto de rapeos asperos y ritmos herméticos. Un disco duro y retorcido con momentos memorables como “Farafina”, “Barka Barka” “Rogomiki”, “Yamb Sabaab” o “Kibido” cuyas bases samplean instrumentos tradicionales burkineses como balafones, djembés o kamale ngonis. La importancia de este álbum ya no sólo es la calidad del mismo y lo que supone para la escena de hip hop de Burkina Faso, poco valorada aunque con grandes talentos en ella, si no por lo que puede trascender para el futuro del propio estilo en África. Es hip hop de calidad sí, pero por fin, hip hop africano sobresaliente.

  • DUR DUR BAND – Volume 5, 1987  (Somalia).

La Dur Dur Band, hasta hace bien poco ha sido un fenómeno social desconocido fuera de su país de origen: la impenetrable Somalia. Formados por 12 miembros, la Dur Dur Band comenzó siendo una orquesta de fiestas populares. Poco a poco, respondiendo a la locura política que vivía su país, el grupo paulatinamente fue incluyendo textos cada vez más políticos en sus canciones hasta convertirse en la banda más reconocida por la población somalí con un apoyo social inédito hasta ese momento. La banda de la revolución fue censurada en multitud de ocasiones, que no hacían más que acrecentar su leyenda. Sus cuatro magníficos cantantes dibujaban melodías vocales sobre ritmos pegadizos y alegres que invitaban a la fiesta bañada siempre por letras incendiarias. “Volume 5” es efectivamente su quinta referencia discográfica editada localmente en 1987 y reeditada a nivel internacional en 2013. Un disco extraordinario que manifiesta que Fela Kuti no estaba solo en Nigeria.

Recopilatorios “vintage” recomendados:

  • KENYA SPECIAL, Selected East African Recordings from 1970s & ‘80s (Kenia)

  • VOLTAIQUE PANORAMIQUE 1, 1968- 1978 (Burkina Faso)

  • GHANA AIRWAYS AFROBEAT 2. Return flight to Ghana 1974 – 1973 (Ghana)

Si quieres leer la entrevista que le hicimos a Ebo Taylor picha aquí.

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3 Comments

  1. Germain Ludovic 29 diciembre, 2013 at 15:36

    Holà , mi nombre es Ludo y vivo en Burdeos (Francia)
    usted voto el disco “Wogdog Blues” de Art Melody entre los mejores 13 discos africanos des 2013
    soy responsable de la distribucion de este disco
    si usted està interesado por el disco en vinilo, no dude en ponerse en contacto conmigo
    gracias por su apoyo

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