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Los sonidos futuristas retumban en el Congo

Javier Mantecón 10 noviembre, 2015

¿Alguna vez alguien ha pensado que sería un bombazo mezclar la música experimental moderna con la tradición musical más profunda y antigua del mundo? La respuesta es un sí rotundo. Todo comenzó en los años 60. Una banda llamada Orchestre Tout Puissant Likembé Konono n°1 se formó alrededor de Mingiedi Mawang, célebre músico del likembé, instrumento tradicional del Congo similar a la marimba. Mawang introdujo una innovación técnica en el instrumento, electrificándolo, que catapultó al grupo, rebautizado simplemente como Konono nº1, a la fama en su país. Pero no fue hasta 2004 en que el sello Crammed Discs editó un disco que ya forma parte capital de la historia musical del continente africano: “Congotronics”. Este álbum puso en el mapa mundial al Congo, que había quedado desfasado con un soukous demasiado ombliguista y repetitivo. La música contemporánea, inteligente, experimental y al mismo tiempo tradicional y única, también se hacía en el Congo. Bjork o Herbie Hancock (ahí es nada) se acercaron al combo para colaborar con ellos. Los likembés electrificados habían conquistado el mundo y el respeto de la crítica.

A rebufo de Konono Nº1 surgieron más grupos vinculados al espíritu de “Congotronics”. Kasai All Stars (cuyo trabajo “Beware of the fetish” fue elegido como uno de los mejores discos de 2014 según esta revista),  Masanka Sankayi o Basokin se sumaron al colectivo dejando al público con la boca abierta y demostrando que la música contemporánea del Congo se encontraba en un estado de salud envidiable sin tener que renunciar a su milenaria tradición.

Y en 2009 se obró un milagro. Un grupo de discapacitados de Kinshasa que habían formado un grupo musical para pedir limosna por las calles de su ciudad son descubiertos por Crammen Discs que les incluye en el equipo conceptual de “Congotronics” aunque sin perder su propia personalidad que partía de una óptica musical más orgánica. Staff Benda Bilili se comieron literalmente el mundo a partir de ese momento. Y la mejor parte de esta explosión fue que la curiosidad inicial, la visión miserabilista y el morbo de ver a un grupo de discapacitados en silla de ruedas provenientes de un país pobre sumido en una guerra continua desde hace décadas, se esfumó rápido. Staff Benda Bilili eran simplemente un grupo de grandes músicos que tenían en su haber muy buenas canciones, independientemente de su condición física y su origen humilde.

La banda publicó dos discos uno en 2009 “Très, très fort” y el segundo “Bouger le Monde”, en 2012, más centrado a nivel de producción y que supuso su consagración internacional. Las giras se sucedieron y pronto comenzaron a llegar rumores de los problemas internos del grupo. A principios de 2013, dos de sus componentes y principales autores de las canciones, abandonaban el barco.

Y así llegamos a 2015 en el que este video se publica:

En él observamos una estética retrofuturista, un ritmo hipnótico y una colaboración de los padrinos Konono nº1 audibles en los inconfundibles likembés eléctricos, para un grupo desconocido pero apadrinado por la avispada discográfica World Circuit. Pronto se publica el primer disco de Mbongwana Star (traducción: estrella del cambio) y una vez más, la escena africana y congoleña se descubre como un germen de modernidad y tradición que opera con tanta naturalidad que ridiculiza infinidad de experimentos artificiales de “fusión” de corta y pega.

“From Kinshasa”, el disco, es una extraordinaria experiencia auditiva a disfrutar sin prejuicios y con la mente abierta. Los logros alcanzados con Staff Benda Bilili por sus ex componentes Coco Ngambali y Theo Nsituvuidi son solamente una influencia más en una amalgama de sonidos, ritmos y texturas que componen un trabajo de una calidad apabullante. Su anterior banda madre suena incluso clásica si la comparamos con la propuesta de Mbongwana Star.

La historia del grupo comienza de mando del célebre productor franco-irlandés Doctor L. que contactó vía Skype con el grupo gracias a la recomendación del gran Tony Allen, a quien también había producido a finales de los 90. La conexión fue instantánea y el productor se trasladó a Kinshasa a grabar el disco con el grupo. Allí el conjunto perfiló su sonido junto a Doctor L, estableciendo puentes sólidos entre la tradición congoleña y la música más actual. El productor, de hecho, defiende públicamente su participación activa en la construcción del sonido de la banda arguyendo que para grabar al grupo junto al enfoque musical inicial que poseían, no necesitaban que un extranjero lo hiciera y que si aceptó trabajar con ellos, era para aportar su visión y experiencia participando como un miembro más del conjunto.

El resultado es una de las grandes sorpresas de los últimos años. “From Kinshasa” maravilla al oyente con giros inesperados: los ritmos retorcidos de “Masobele”, las melodías en ocasiones sencillas como es el caso de la sedosa “Coco Blues” o de la festera “Suzanna”, las canciones cercanas a los ídolos Konono nº1 como “Shegue”, los compases pegajosos en “Nganshe”, la épica rockera en “Kala” o la locura psicodélica del mentado y asombroso primer single “Malukayi”. Un trabajo variado, novedoso, profundo y que no obvia las raíces de la cultura de la que proviene. Una vez más el sello World Circuit se apunta el tanto y presenta un (otro) disco de imponente calidad que gana con cada escucha. Y ese es sin duda otro de los grandes logros que nos muestran Mbongwana Star. La aparente superficialidad inicial de sus canciones va dejando paso a infinitos detalles que ponen evidencia la complejidad de su propuesta. Con “From Kinshasa” tenemos suficiente música para bucear durante un gran periodo de tiempo sin tener que abalanzarnos a la última novedad de la semana. En un momento en el que la música se aprecia como un producto de usar y tirar, Mbongwana Star da un puñetazo en la mesa para demostrar que existen iniciativas artísticas de gran calidad. En ocasiones simplemente hay que dejarse llevar y explorar nuevos caminos para poder disfrutar de nuevas sensaciones que nos recuerden que estamos vivos. “From Kinshasa” es una de ellas.

Auguramos un gran futuro para el conjunto congoleño, pero su camino se truncara, siempre nos quedará este disco, un trabajo mayúsculo que nos recuerda que en África existen músicos atrevidos y sin complejos que respiran y viven en 2015.

 

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2 Comments

  1. negro 24 noviembre, 2015 at 17:09

    ta chido el video de “dice tu abuela que es pelirroja”

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