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Moustafá Kouyaté y Romain Malagnoux: el futuro sin fronteras.

Javier Mantecón 21 noviembre, 2013

La juventud africana pisa fuerte. En cada rincón del continente podemos comprobar cómo los jóvenes combaten las pocas oportunidades que se les otorgan a base de energía y ganas de comerse el mundo. Los grandes referentes culturales ancestrales se pierden; no conectan con la realidad de una juventud demográficamente numerosa y con poco o nada que hacer. Esta situación, extrapolable a la mayoría del planeta, se acentúa en África, en que la tradición y la modernidad no consiguen entenderse. En el arte es fácil comprobar estos síntomas. La tradición se pierde a un ritmo vertiginoso, quien sabe si para no volver nunca jamás. Pero aún en este panorama poco esperanzador encontramos jóvenes artistas que sí respetan esta tradición, aunque creando su propio camino.

Moustafá Kouyaté, hijo del gran griot y figura de la música mundial, Bassekou Kouyaté, al que también entrevistamos en afribuku, decidió ser griot como su padre y tocar el instrumento que durante siglos ha definido la identidad de su familia: el djeli ngoni.  Mustafá ha formado parte de su banda de acompañamiento durante años, pero siempre soñó hacer su propia música. Paralelamente, Romain Malagnoux, francés de origen y enamorado de la música maliense, decidió que tenía que visitar este país para aprender su música directamente de la fuente primigenia.

En Malí se encontraron Moustafá y Romain para posteriormente fundar un proyecto que acaba de materializarse en la edición del disco, Les frontières imaginaires, que en estos momentos presentan en diferentes puntos de Canadá. El disco, en el que colaboran el mentor Bassekou Kouyaté, la vocalista Amy Sacko y el legendario maestro del balafón Kélétigui Diabaté en una de sus últimas apariciones antes de fallecer a finales de 2012, suena esperanzador. Delicado y respetuoso pero imaginativo.

En Quebec nos encontramos con estos dos músicos, que acompañados de Salif “Lasso” Sanou a la flauta peul y a la calabaza, Tapa Diarra como cantante y Marc Fournier al bajo, nos presentan su proyecto repleto de ilusión y futuro. Ellos mismos, siempre mentando la figura del tutor Bassekou, nos explican sus motivaciones y sus sueños. La tradición griot, la pasión de un enamorado de la música de un país y el futuro, unidos de la mano.

La primera pregunta va dirigida a Romain: ¿Por qué deció ir a Malí? ¿Qué le atrajo de este país?

Romain: Antes de ir a Malí era un gran seguidor de la música maliense como Boubacar “Kar Kar” Traoré, Habib Koité o Toumani Diabaté y a partir de él, Bassekou Kouyaté. El sonido del djeli ngoni me sedujo instantáneamente desde el primer momento que lo escuché. A partir de ese momento decidí que tenía que ir a Malí a vivir esta música en primera persona, así que me traslade allí durante cuatro meses. Tomé cursos de blues maliense en el Instituto Nacional de Artes de Bamako y me presenté como voluntario para organizar el Festival del Desierto en Tombuctú. Y es ahí donde conocí a Bassekou. Le expliqué mi pasión por su música y su instrumento y me dijo: “No hay problema, cuando vuelvas a Bamako ven a mi casa a tomar el té” y es allí donde conocí a su hijo Moustafá.

Moustafá: Sí, en Bamako comencé a darle clases de djeli ngoni a Romain. Yo no sabía que él tocaba la guitarra. Un día me lo comentó y le invité a tocar juntos. La conexión fue instantánea. Comenzamos a tocar sin parar durante semanas hasta que decidimos que esa energía había que plasmarla en forma de maqueta. Grabamos antes de que Romain partiera de Malí. Cuando volvió, comenzamos a hacer conciertos basados en esa maqueta. A partir de ese momento, compusimos más canciones que son las que han formado Les frontières imaginaires y las grabamos en el disco que presentamos hoy junto un gran número de colaboradores.

Moustafá, ¿qué le atrajo de la música de Romain para formar este grupo?

M. Me encanta su manera de tocar la guitarra, desde la primera nota que tocó para mí. Me siento inspirado por su música. Es muy raro encontrar eso como músico. Cuando encuentras a una persona así hay que acercarse a ella.  Además de artísticamente, Romain y yo nos hemos hecho grandes amigos durante este tiempo, lo que fortalece nuestro arte.

Su colaboración cristaliza por tanto en la edición del disco Les frontières imaginaires que presentan hoy en Quebec.

R. Así es. Hemos presentado el disco en Montreal y hoy en Quebec. El disco es el inicio del proyecto. Ya tocamos en Bamako estas canciones pero ahora estamos lo presentando oficialmente.

M. En Montreal funcionó muy bien la presentación. Estamos muy contentos con la respuesta del público.

En las canciones incluidas en el disco y en general en vuestra música, podemos observar que la estructura de la misma está basada en el blues de Segú. ¿Romain, cree que sería interesante también aportar algún elemento de sus raíces a su música?

R.  De hecho lo más gracioso es que últimamente la parte más blues de nuestra música la aporto más yo que Moustafá, aunque él lo lleve siempre dentro.

M. Porque el blues proviene de Malí.

R. Exactamente. Yo por mi parte creo que aporto también un toque de pop acústico anglófono de artistas como Ben Harper o Neil Young. Yo aporto mis melodías y mi manera de interpretar el blues maliense.

Moustafá, su estilo a la hora de tocar el ngoni está evidentemente muy influenciado por el de su padre ya que forma también parte de su banda de acompañamiento: Ngoni Ba. ¿Qué cree que aporta usted a su estilo familiar?

M. Es normal que toque como Bassekou, toco mucho con él, he aprendido de él. Bassekou es mi ídolo aparte de mi padre. Él me enseñó a tocar el ngoni, como a él le enseñó mi abuelo, pero yo construyo también mi propia manera de abordar mi música. Escucho muchos tipos de música distintas, como el flamenco (ndr. Lo podemos comprobar en la canción “Fiin Kouma” que parte de una base claramente flamenca) y a través de estas influencias, pruebo distintas técnicas. La música no debería pararse únicamente en lo tradicional. La tradición debe de estar ahí, pero en Malí se ha hecho mucho ya a partir de ésta. La música es vasta y no tiene límites. Creo sinceramente que la misión de un músico es más difícil que la de un presidente del gobierno. Un presidente puede hacer algo que le guste a un tipo de personas y que disguste a otras. Un músico está obligado a gustar a todo el mundo. Creo en la música sin fronteras y es lo que busco hacer con Romain.

Y como griot, ¿siente algún tipo de responsabilidad de mantener la tradición de tus ancestros?

M. Por supuesto. Pero la tradición también evoluciona. Mi padre fue el primero que tocó el djeli ngoni de pie y no sentado. En un principio le criticaban. Ahora todo el mundo toca el ngoni como él. Es la referencia. Mi padre es un buen ejemplo de cómo aunar tradición y modernidad como griot. Lo ha hecho a su manera, yo tomo su relevo y lo haré a la mía. Yo toco con señal Wireless y con un pedal Wah-Wah. La guitarra ha crecido enormemente con toda la tecnología en el último siglo, ¿por qué no el ngoni?

Considera pues que es posible entonces ser griot en el siglo XXI.

M. Claro, esta noche tocaré una canción “Duoga” que narra las hazañas de un rey maliense legendario. Es una canción que se toca desde hace siglos con el ngoni, una canción de griots. Yo la interpreto a mi manera, respetando la tradición pero mirando al futuro. Como ves hay una mezcla que en el fondo es la base de todas las músicas. Yo vengo con mi tradición, Romain con la suya y mezclamos nuestras culturas creando algo que nadie más podría hacer más que nosotros dos. Es la magia de la música, que ésta es, sin duda, universal.

Vemos que el álbum propone una relación muy natural entre vuestros instrumentos, creando un sonido muy orgánico que deja respirar al oyente. ¿Es premeditado?

R. Lo es. Algo que encuentro fantástico en el disco es que cada músico tiene su espacio. Incluso las colaboraciones suenan muy bien junto al resto de la música. Claro que los colaboradores son Bassekou Kouyaté, Amy Sacko o Kélétigui Diabaté… Así es fácil que las canciones resalten. En cualquier caso creo sinceramente que el disco suena muy bien en su conjunto.

Para terminar esta entrevista ¿Cómo ven el futuro de este proyecto?

M. Yo veo este proyecto yendo muy lejos. Es un sueño que llevo mucho tiempo queriendo cumplir. Hemos hecho el disco, ahora quiero defenderlo. Dedicamos una canción a Bassekou, titulada “Bassekou” para agradecerle todo lo que nos ha dado como músico y como persona. A partir de ahí, nos toca a nosotros. La música avanza, debe hacerlo  y nosotros queremos formar parte de esta evolución. Espero que el proyecto vaya lejos porque creo que tenemos mucho que decir.

R. Para mí, por el momento está naciendo. En Montreal ha funcionado muy bien y esperemos que podamos tocar por todo el mundo. También me gustaría girarlo por Malí y devolver todo lo que este país me ha dado. Ya iremos viendo, estamos empezando. Tenemos más canciones que estamos componiendo en estos momentos. Vamos hacia adelante.

Gracias por su tiempo. Desde afribuku les deseamos la mejor suerte posible en su proyecto.

M. y R. Gracias de verdad y gracias por vuestro apoyo.

http://www.moustafaetromain.com/lesfrontieres/

http://moustafaetromain.bandcamp.com/

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