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La desgracia sexual del mundo árabe

Invitado 29 febrero, 2016
portada

Por Kamel Daoud

Después de la Plaza Tahrir vino Cologne. Después de la plaza vino el sexo. Las revoluciones árabes del 2011 despertaron entusiasmo al principio, pero desde entonces las pasiones han decaído. Estos movimientos han llegado a parecer imperfectos, hasta feos: por una parte, no han logrado tocar sobre ideas, cultura, religión o normas sociales, especialmente las normas que tienen que ver con el sexo. La revolución no significa modernidad.

Los ataques contra mujeres occidentales por parte de inmigrantes árabes en Cologne, Alemania, el 31 de diciembre evocaron los acosos a mujeres en la Plaza Tahrir durante los intoxicantes días de la revolución egipcia. El recordatorio ha llevado a las personas en el occidente a darse cuenta de que una de las grandes desgracias que está plagando a gran parte del mundo árabe, y más en general al mundo musulmán, es su enfermiza relación con las mujeres. En algunos lugares las mujeres son cubiertas con velos, apedreadas y asesinadas; como mínimo, son culpadas por sembrar desorden en la sociedad ideal. Como respuesta, algunos países europeos han empezado a producir guías de buena conducta para refugiados e inmigrantes.

El sexo es un tabú complicado que surge, en lugares como Algeria, Túnez, Siria o Yemen, de la cultura patriarcal del conservatismo existente, los nuevos códigos rígidos de los islamistas y el puritanismo discreto de la variedad de socialismos de la región.

Hoy el sexo es una gran paradoja en muchos países del mundo árabe. Aunque las mujeres son cubiertas con velos, están al centro de nuestras conexiones, intercambios y preocupaciones.

Las mujeres son un tema recurrente en el discurso diario, porque los intereses que personifican, la virilidad, el honor, los valores familiares, son grandes. En algunos países, se les permite el acceso a la esfera pública solo si renuncian a sus cuerpos: dejarlos al descubierto sería hacer visible el deseo que la juventud islamista, conservadora e inactiva siente y quiere negar. Las mujeres son vistas como fuente de desestabilización, las faldas cortas desatan terremotos.

Estas contradicciones crean tensiones insoportables. El deseo no tiene válvula de escape, ni resultado; la pareja ya no es un espacio de intimidad, sino un asunto que afecta al grupo entero. La miseria sexual que resulta puede descender a absurdidad e histeria. También aquí uno espera vivir el amor, pero los mecanismos del amor, encuentros, seducción, coqueteo, son prevenidos: las mujeres son vigiladas, nos obsesionamos por su virginidad, la policía moral patrulla. En algunas de las tierras de Alá, la guerra contra las mujeres y las parejas tiene un aire de inquisición.

La ropa también tiene extremos: en un lado está la burka, la cubierta para el cuerpo entero; en el otro está el hiyab moutabaraj (el velo que revela”), el cual combina un fular para la cabeza con bluyines o pantalones ajustados. En la playa, el burkini se enfrenta al bikini.

Los terapeutas sexuales son pocos en el mundo musulmán y sus consejos rara vez se necesitan. Así que los islamistas tienen un monopolio de facto sobre lo que se habla del cuerpo, el sexo y el amor.

Las autoridades religiosas han declarado fatuas grotescas: hacer el amor desnudos está prohibido; las mujeres no pueden tocar los bananos; un hombre puede estar solo con una mujer solo si esta es su madre y lo ha amamantado.

Los orgasmos son aceptables solo después del matrimonio, y sujetos a decretos religiosos que acaban con el deseo, o después de la muerte.

Las personas en el occidente están descubriendo, con ansiedad y temor, que el sexo en el mundo musulmán es enfermo, y que la enfermedad se está extendiendo hasta sus propias tierras .

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Kamel Daoud, es editor del Quotidien d’Oran, es el autor de la novela “Meursault, caso resvisado” “The Meursault Investigation”y un destacado columnista de opinión. Este ensayo fue traducido del francés por John Cullen.

Publicado originalmente en el New York Times: http://www.nytimes.com/2016/02/14/opinion/sunday/the-sexual-misery-of-the-arab-world.html?_r=0

Reproducido y traducido al español en el periódico El Colombiano con permiso del New York Times: http://www.elcolombiano.com/opinion/columnistas/la-desgracia-sexual-del-mundo-arabe-YD3630212

Ilustración de la portada: Eiko Ojala

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4 Comments

  1. Julio Peña 1 marzo, 2016 at 15:27

    Coincido en buena parte con los puntos de vista, y con la preocupación por la represión sobre el sexo, por parte de la política-religión. Pero en “Occidente” se va por el mismo camino de sometimiento, dando un tipo de libertad simplista en un ambiente de falta de educación liberadora y consumismo facilista y estimulador de la parte más densa del sexo. Represiones religioso-política y capitalista-política respectivamente, LA MISMA MIERDA ESCLAVISTA.

    • Shos 1 marzo, 2016 at 15:43

      Bueno, exactamente no es lo mismo, por mucho que seamos muy críticos con lo que sucede en occidente, algo necesario y constructivo, dejemos de tirarnos piedras sobre nuestro tejado cuando lo que ocurre en el mundo árabe en este sentido es terrorífico, no tiene ni punto de comparación.

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