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Olivier Py: “¡En el festival cada año programamos a más autores africanos que franceses!”

Invitado 25 julio, 2017
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Autora: Célia Sadai (africultures)

Todo comenzó con la excitación del rumor: “¡Este año parece que el In programa un foco sobre África!”. Rumor excitado, pues entre el teatro africano y el Festival de Avignon no hay una larga historia de amor. Es más bien un amor de vacaciones ahogado en 71 años de indiferencia, hasta que en 2013 Dieudonné Niangouna, artista asociado a Stanislas Nordey, monta su obra Sheda alucinado bajo las estrellas de la Carrière de Boulbon. Antes y después, de la nada al no es para tanto, la rabia aumentó cuando el rumor se confirmó: el esperado “foco África” programará nueve espectáculos clasificados en las categorías de “danza”, “indisciplina” y “música”. Pero nada de teatro propiamente dicho. En su artículo de opinión titulado « Une fois de plus, le déni » difundido en Sceneweb y Africultures, Dieudonné Niangouna describe esta programación como “un golpe de Estado contra el sentido” y “una negación total”, una “censura que no dice su nombre”, “cero teatro”. Este pedazo fulgurante de retórica tansiana denuncia el empeño en “matar el lenguaje articulado procedente del continente africano” y en “rechazar la poesía”. El director del Festival de Avignon Olivier Py había decidido no reaccionar “para no meter más leña al fuego”. Africultures ha tenido un encuentro con él. Pero antes de todo, aclaración y contextualización de las interrogaciones acerca del “Foco África”.

Aquí, la cuestión no es la presencia de los creadores africanos en el Festival de Avignon sino la presencia del teatro procedente del continente africano y de su diáspora. ¿Cómo podemos huir de la cuestión del TEATRO en una de las mayores misas del teatro en Europa? Huir de la cuestión del texto por parte de gente que dice pensar el teatro me parece completamente dicótomo. Invitar a un continente sin su propia palabra es como invitar a un muerto. Es una forma de declarar que África no habla, que no da a luz a un pensamiento teatral en el gran momento de dar y de recibir. E insistir en invitar a África en una forma amordazada es peor que una injuria. Es invitar a la mesa a un muerto, echarle todas las abominaciones a la cara, sin reprocharse nada, pues evidentemente se sabe que el muerto no hablará y este es el motivo de esta invitación”, Dieudonné Niangouna. « Une fois de plus, le déni »

En 2005, Olivier Py toma parte de una querella estética que apasiona al Festival de Avignon: ¿a favor de un teatro de texto o de un teatro conceptual? El actual director del festival, autor prolífico de teatro, se encuentra entre los defensores del teatro de texto. Le dedica incluso un artículo de opinión en Le Monde: « Avignon se débat entre les mots et les images »

«Avignon resuena por una controversia inesperada. Por primera vez en la historia del Festival, el teatro hablado es minoritario en relación a otras formas. La Cour du Palais des Papes, lugar paradigmático de Avignon, este año no acoge teatro en el sentido tradicional. Este año se ha inventado la fórmula “teatro de texto”, que habría sido considerado en otro momento como un pleonasmo pero ahora se escucha como una categoría teatral. Un elevado número de artistas invitados, mutatis mutandis, confiesan, por sus obras, que están o que estamos hastiados de la palabra… Hacer de esta controversia una polémica es reducir su profundidad, limitarla al pequeño microcosmos teatral de Avignon, significa no querer comprenderla. Lo que se ha discutido estos días es más sustancial y compromete a todo el comercio simbólico de nuestra sociedad, la que queremos defender y la que será, lo queramos o no… Por lo tanto es un cuerpo más maltratado que nunca, que se entrega a nuestra mirada cuando es privada de la palabra, o cuando la palabra no es más que decorativa o instrumentalizada, incluso cuando queda relegada al comentario. La interpretación ha remplazado a la encarnación. ¿Y el teatro todavía se puede decir teatro cuando ni que decir tiene…? ¿Y podemos imaginar que el teatro refleje el mundo sin imitar su propio funcionamiento: el rechazo, incluso la prohibición de la ficción y de la literatura? ¿Puede la oralidad ser el refugio de la escritura, pero es suficiente un refugio para el verbo?”

Sin embargo, desde 2005 se popularizó una nueva categoría: la indisciplina o yo-me-lavo-las-manos, equivalente estético del Ciudadano del mundo o yo-me-lavo-las-manos, que permite “meter” lo que les dé la gana en un escenario, con el poder de concluir un debate estético que no les concierne [1], la susodicha indisciplina, siendo recurrente como argumento de autoridad y capaz de formular que la danza es un texto. En cuanto al tratamiento mediático de la polémica, tan solo Clarisse Fabre de Monde.fr es capaz de situar el origen descolonial de la disputa, lejos de ver en ello un capricho megalómano de artistas “heridos” por no haber sido programados. La Palma de Oro de la mediocridad recae sobre France Culture, que convoca a la redactora-jefe de Télérama, Fabienne Pascaud, que había apoyado la apertura del “Bal Nègre” en pleno París hace algunos meses. Y, ¿qué piensa Fabienne Pascaud de la polémica lanzada por Dieudonné Niangouna?

“Este texto me parece de una calidad literaria mediocre, no soy fan de todo lo que ha hecho Niangouna, esa lengua claudeliana loca, sangrienta, furiosa. No comprendo todo lo que cuenta, pero no se puede decir que la escena francesa subvencionada no lo haya recibido. Ese grito de rabia me parece un poco excesivo y narcisista… Hace una década se le reprochaba a Py que sólo mostrara texto, pues él defendía el teatro de texto. Trata de abrirse y mostrar que el teatro es algo más y, entonces un supuesto defensor de la modernidad, Niangouna, le reprocha que no se sirva del texto… Todo esto es una ñoñería, son batallas de ego indignas… También son exigencias económicas, ¿piensa usted que Niangouna hubiera llenado “la cour d’honneur”? En fin. Entonces no habría habido festival al año siguiente. ¡No estoy segura de que Niangouna pudiese llenar “la cour d’honneur” durante 10 días como puede hacerlo Stanislas Nordey en “la cour d’honneur” con Emmanuelle Béart y Peter Handke…!”.

“… Siempre se declina el fenómeno del teatro procedente de África; la razón no se entiende; y los esfuerzos de los creadores son como espadas en el agua”, recuerda con hastío Dieudonné Niangouna, que debería, según Fabienne Pascaud, sentirse satisfecho por ser “acogido” por la escena nacional. “Una censura que no dice su nombre”, una orden al contentamiento que facilitará el argumento colorimétrico y su doble, el de la eventualización. En la página web del ACHAC, la investigadora Sylvie Chalaye nos advierte sobre esta excepción, ese fenómeno que quiere que programar a un/a artista negro/a suponga hacer historia, marcar un hito («  Festival d’Avignon- Focus Afrique : ne nous trompons pas de débat ). Y este año la competencia será difícil para el “foco África” ya que la prensa, sin duda convencida de que se encuentra dentro del susodicho “focus Áfrca”, se entusiasma principalmente por la performance de Christiane Taubira en el jardín Ceccano… Una prensa en busca de oralidad, ya que no tiene otra cosa que llevarse a la boca, pues África tierra de la oralidad es como la indisciplina, tiene el peso de un argumento de autoridad. Y si creemos a Gustave Akakpo, estos tiempos son revueltos:

“Es aberrante tener que llamar al rescate a Jan Goossens (director del Festival de Marsella) para que haga unas declaraciones: “La visión de Dieudonné Niangouna del arte dramático como lugar exclusivo del texto literario (una tradición más bien francesa) no es para nada central en África, donde las tradiciones dan más espacio al movimiento, al canto, a las tradiciones orales, por supuesto. El texto literario en el escenario tan solo llegó con el proyecto colonial”. Esta visión es extremamente reductora y oculta el esplendor del mundo. África tierra de oralidad, no me jodas, durante siglos nos mandaban cerrar la boca. ¿El texto no es central en África? ¿Pero de qué África se habla? ¿Por qué quieren continuar mutilándola entre la tradición y las aportaciones de otros sitios? Ninguna civilización es poseedora de la pureza, la historia es movimiento y estrépito, y así la lengua francesa también se ha vuelto africana entre otras cosas”, Gustave Akakpo, cuenta de Facebook del autor.

Africultures: En 2016, una encuesta realizada al público del Festival revela que el 70% de los encuestados demandan “descubrimiento”. ¿Es este el origen del “Foco África” de este año?

Olivier Py: Cada año algunos sociólogos llevan a cabo encuestas entre el público, con gráficos circulares que refutan todas las ideas preconcebidas del público de Avignon. Estos gráficos a veces son sorprendentes. Prueban que el público es local y que no hay diferencia entre el público del In y el público del Off, que circulan del uno al otro. Prueban que mi público no se trata para nada de una elite parisina, que la educación nacional está muy presente, que la media de edad es de 47 años, mucho más baja de lo que se imaginaba. Que los jóvenes no están poco representados. Las estadísticas permiten establecer una aproximación objetiva con el público y con sus deseos y evitar de este modo los fantasmas. He sido el primero en sorprenderse al escuchar al público decir que el festival debe de ser un lugar de descubrimiento y no un lugar de reconocimiento.

Entonces, ¿por qué un “foco África” en 2017? ¿A qué África se refiere usted?

Es un foco subsahariano. Nos dijimos que un foco sobre África aportaría otra imagen, puesto que sus artistas todavía no son muy conocidos. El año pasado dedicamos este espacio a Oriente Medio, aunque es un poco vago eso de Oriente Medio. Y el primer año (como director del Festival) lo dedicamos a Grecia.

¿Estos focos son también elecciones políticas? ¿Cuál es el hilo conductor este año, es un florilegio? 

Siempre hay una dimensión política en la elección de hace un foco. Es claramente el caso de Grecia o de Oriente Medio, puntos candentes del planeta. No había ningún hilo conductor en la programación del “mundo árabe”, donde desgraciadamente había muy pocas artistas mujeres. Y si no hay un hilo conductor es porque un foco no tiene nada de exclusivo: son algunos espectáculos en un tiempo en un punto culminante. Y este foco no nos impide programar después espectáculos africanos o haberlos programado antes.

En su opinión, ¿de dónde viene la polémica alrededor del «foco África” de este año?

Cada año hay polémicas, histerias, artistas que se sienten censurados porque no han sido programados. Esto prueba que hay un apego al festival y que se espera mucho de él. Cuando nos centramos en África subsahariana, el Magreb puede decirme, “entonces, ¿qué hace usted por el Magreb?”, y cuando nos centraremos en el Magreb, ¿qué hace usted por los coreanos? ¡No se puede estar en todos sitios ni ser exclusivo! Pero el rol, el prestigio hace que la programación sea emblemática, que aporte algo. ¡No obstante, Radhouane El Mebbeb ha sido programado este año!

Sí, es tunecino: ¿por qué no está en el “foco África”?

Sí, el año anterior había creado “el mundo árabe”, que había estado ampliamente representado. Y para el Magreb, no tendría la necesidad de crear un foco.

¿Porque ya son “conocidos” por los europeos?

No, no. ¡Habría cosas que hacer! Se podría hacer un foco del Magreb, por supuesto, ¡sería muy interesante! Incluso un foco de Argelia sería interesante, aunque no sería fácil hacerlo. Pero bienvenida sea la polémica, ¡adelante!

¿Cómo ha seleccionado a los artistas en programación?

Como para los otros espectáculos, conocemos a los artistas a través de espectáculos que hemos visto fuera de Avignon.

¿En qué eventos?

Nadia Beugré vino al festival con Sujet à Vif (“Tapis Rouge”) en 2014, Dorothée Munyaneza empieza a funcionar. Vengo de Nueva York donde sólo se habla de ella. Y el festival de Uagadugú también nos ha ayudado mucho, Les Récréâtrales. Es heroico llegar a hacer un festival de tal calibre en Uagadugú.

Con respecto al “foco África”, Dieudonné Niangouna habla de retroceso del “lenguaje articulado” y opone el teatro de texto a una programación de danza. ¿Esto le recuerda a la polémica que hubo en 2015 entre el teatro de texto y el teatro conceptual?

¡Todo el mundo espera algo del festival de Avignon! La mayor parte del tiempo, cuando hay una polémica en Avignon, se me acusa de haber hecho algo que ya está presente en el programa. Tanto que se esperará del festival que salve a la sociedad francesa, que haga la revolución, que defienda a los poetas, que porte la consciencia del mundo, tanto que se esperará del festival cosas que no tienen un alcance objetivo, ¡el festival seguirá vivo, esto está claro!

La polémica de 2005 no tiene nada que ver con los artistas que se presentan este año. En esta programación, hay de hecho mucha palabra. El espectáculo de Rokia Traoré es sólo texto. Dorothée Munyaneza parte de entrevistas a mujeres y niños de Ruanda… En el espectáculo de Serge Aimé Coulibaly hay un texto de Fela Kuti. Todo eso son palabras. ¿Se puede hablar de una oposición entre el teatro de texto y una programación de danza cuando existen los Talleres del pensamiento, el ciclo de órgano con Sony Labou Tansi, las lecturas en RFI? Tan solo hay un espectáculo de danza propiamente dicho. Por tanto es un juicio falso.

¿Por qué no ha respondido al artículo de opinión de Dieudonné Niangouna?

Todo lo que hay que decir está en la programación. Los que no han leído el programa son los que se han dejado arrastrar por esta polémica, que puede ser interesante de por sí pero que no está adaptada al programa. Es un error comparar a Dorothée Munyaneza con la Venus Hottentote.

Eso no es lo que se ha dicho.

Es exactamente lo que se ha dicho.

¿Es más bien como usted lo ha leído?

Está escrito, “la Venus Hottentote”. Si esta programación es digna de la Venus Hottentote, Dorothée o los otros son dignos de ella. Creo que es un error.

¿Se esperaba usted tal desconfianza?

No, no me lo esperaba. No sabía hasta qué punto esos artistas no eran del todo conocidos para los propios africanos.

¿Cree que el desconocimiento va en ese sentido? No tengo para nada la misma lectura del texto de Niangouna… No es un ataque, sino que le hace una pregunta: ¿dónde está el teatro de texto?

¡Para los artistas ese texto es muy torpe! Programé a Akakpo el año pasado. Este año Senghor estará presente en “la cour d’honneur”, hay un ciclo dedicado a Sony Labou Tansi. Confieso que me hubiera gustado mucho encontrarme con una buena puesta en escena de Koffi Kwahulé, pero no la he encontrado. Pero está programado en las lecturas de RFI. También se tienen que encontrar producciones en el curso del Festival.

¿Entonces la programación también es circunstancial?

Salvo que quieran juzgarme de tener intenciones neocolonialistas, lo es. Además, me gustaría aclarar una cosa. Las lecturas africanas francófonas están bien representadas. Léonora Miano estuvo en la Colline hace algunas semanas… Están mejor representados que los de Quebec. ¡Normal! ¡Es que hay muchos y muy buenos! Pero con respecto al espacio de los autores africanos francófonos, como Akakpo o Kwahulé, tienen un lugar que muchos autores franceses podrían envidiar. Creo que es un error pensar que no se les escuchan ni programan suficientemente. De manera general, a los autores no se les programa suficientemete. Los directores de escena, hoy en día, sólo se interesan por la novela. Y los autores franceses, si miramos la programación actual, si atendemos a los nombres de autores africanos que están presentes, si se compara con el número de autores franceses… ¡Hay más autores africanos y diría que es algo que ocurre casi cada año! Mejor así, pues hay buenos autores. Espero poder trabajar un día con Léonora Miano, con Marie Ndiaye – incluso se lo propuse en la sala pero necesitamos una buena producción.

¿Estas cuestiones no proceden de un silencio por parte de la programación que dura 71 años?

No, ¡eso no es cierto! ¡No creo que la palabra africana haya sido la menos representada! ¡Los asiáticos han estado menos representados aún! Creo que si tengo un defecto es sobre todo en relación a Asia en general. Este año hay un japonés. Pero nunca he programado un espectáculo chino, ¡lo que es una verdadera pena!

¿Y los que han nacido aquí, los afrodescendientes?

Eso es otra cuestión, no se trata de África. Como los DOM TOM es otra cuestión, no es África. ¡Espero que Christiane Taubira haga oír la voz de la Guayana! Ella no tiene nada que ver con el foco África. ¡Estoy contento de que se vaya a escuchar a Césaire y también a Glissant! Este año vamos a tener textos de Glissant, Césaire, Senghor… ¡No creo que sea el punto en el que seamos más débiles! Estaría bien que hubiera más autores franceses en general. Para ello, los directores de escena tendrán que hacer propuestas porque yo no puedo incentivar más cosas.

Los creadores tienen la sensación de ser relegados a lugares apostillados como “mundo negro”, como las lecturas de RFI y la Chapelle du Verbe Incarné. Se plantea la doble cuestión del acceso y de la etiquetación.

Pero esto no es algo que se le pueda reprochar a RFI.

No, claro. Pero se da la cuestión de ser compartimentado y la otra cuestión de la etiqueta geográfica. Al principio de la rueda de prensa del In usted habla de artistas que rechazan las etiquetas estéticas en beneficio de la indisciplina.

Sí, eso es, se ha vuelto muy difícil de clasificar.

¿Y entonces una etiqueta geográfica le parece pertinente? Usted había programado en el Festival In a Fatou Cissé sin que estuviese integrada dentro de ningún foco.

Si podemos programar a Koffi Kwahulé o a Léonora Miano u otros autores lo haremos, mucho mejor. Un foco es un empujoncito.

¿Un empujoncito para qué?

¡Un empujoncito! Un foco sirve para proyectar a esos artistas, puesto que si hubieran sido programados separadamente sin duda se habría hablado mucho menos de ellos. Creo que es bastante positivo, se les ofrece un espacio más destacado en el programa. Después, siempre es discutible lo del foco geográfico. También se podría elegir una temática, por qué no. De hecho, es algo que siempre se hace. Digamos que es otra forma de trabajar sobre la producción internacional. Digamos que para evitar que la parte internacional no esté compuesta solo de alemanes y belgas, hay que hacer este tipo de trabajo. Honestamente ni yo ni mis colaboradores podemos estar en todos sitios. Cada año nos marcamos objetivos para dentro de uno o dos años y concentramos nuestro trabajo en una parte del planeta.

Según usted, ¿la programación “África” es una toma de riesgos de cara al público? Fatou Cissé recibió críticas bastante negativas, se había comentado que “no está lista para el In”, como si no fuera digna de estar en la programación… ¿No habría más bien que preparar al público cuando se programa a artistas negros/as?

No comprendo todas las reacciones del público durante el festival. Son eruptivas, pueden dejan pasar de lado un espectáculo o enaltecer una propuesta… Así es el festival. No siento racismo entre el público.

¿Pero sí un desconocimiento evidente, una cierta dificultad para situar, para contextualizar?

El público de Avignon no conoce más a Dorothée Munyaneza que a Birgit Ensemble o Antonio Latella. No lo vivo como una toma de riesgos. Siento más bien – la taquilla todavía no está abierta – que la reacción será buena. Pero necesitamos proponer más asistencia pedagógica para todos los espectáculos del festival, no solo en particular para los espectáculos africanos. Creo que la polémica les habrá dado una mayor mediatización a esos espectáculos. La gente tendrá ganas de ver si Dorothée Munyaneza es danza folklórica o consciencia política… Dejo al público que construya su propio juicio.

[1] Como la polémica del “foco África” ha dado lugar a un verdadero debate estético llevado a las redes sociales y a la prensa por creadores africanos y afrodescendientes entre los cuales se encuentran Rokia Traoré, Étienne Minoungou, Gustave Akakpo, Eva Doumbia… Clarisse Fabre y Séverine Kodjo-Grandvaux proponen un buen análisis en Le Monde del 3 de julio de2017: « Festival d’Avignon : la scène africaine veut « décoloniser » les regards ».

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Artículo original publicado en africultures: http://africultures.com/olivier-py-festival-on-monte-annee-plus-dauteurs-africains-dauteurs-francais/

Traducción: Alejandro de los Santos

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