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Songhoy Blues: “Nuestro grupo es un arma de denuncia política”

Javier Mantecón 22 noviembre, 2017
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Songhoy Blues son sin duda alguno uno de los grupos africanos con mayor proyección internacional en estos momentos. Tras ser “descubiertos” por Damon Albarn (Blur) bajo el paraguas del macroproyecto African Express, Songhoy Blues toman la alternativa en 2013 con el disco “Music in Exile”. Su blues songhai modernizado, el documental “They  will have to kill us first” (Tendrán que matarnos primero) que acompañó al lanzamiento del disco y el apoyo de estrellas del pop-rock internacional como el citado Damon Albarn o Julian Casablancas (The Strokes) catapultó a la agrupación a la escena musical internacional. En 2017 editan su segunda referencia “Résistance”, un disco musicalmente más desarrollado en la que su mensaje de denuncia y pacificación acerca de la situación política y social en el norte de Malí continúa su andadura contando con colaboradores de la talla de Iggy Pop. Conversamos con uno de los fundadores y bajista del grupo, Oumar Touré, acerca de todos estos temas, aproximándonos a la realidad de la inagotable escena musical de Malí.

¿Qué tal están? ¿cómo está yendo la gira?

¡Genial! Estamos en Utrecht, Holanda, en estos momentos. La gira está yendo de fábula.

¿Cómo empezó el proyecto Songhoy Blues?

Songhoy Blues comienza después de que nuestro grupo tuviera que desplazarse desde el norte de Malí hacia Bamako a tocar en los bares y terrazas ya que en nuestra región era imposible debido al conflicto bélico que azota el país. En esos momentos nos manifestábamos por el conflicto pero nos preguntábamos ¿qué podemos hacer materialmente para luchar contra esta situación? Así que formamos Songhoy Blues para poder mostrar al mundo lo que estaba ocurriendo en Malí. Para nosotros nuestro grupo es un arma de denuncia política.

Y desde su primera referencia discográfica “Music in Exile” a este segunda que presentan en estos momentos “Résistance”, ¿existe alguna evolución del proyecto desde la óptica que nos presenta?

Mucha. En “Music in Exile” hablábamos de la necesidad de condenar el extremismo, de impulsar la cohesión social. En nuestro segundo disco nuestros textos hablamos de otra situación, de los huidos por el conflicto, de los refugiados. En definitivas cuentas hablamos de la posguerra. De toda la injusticia social y racismo que vemos en estos momentos. Con la suerte que hemos tenido como artistas de dar la vuelta al mundo con nuestro primer disco, es normal que esta nueva visión nos influya.

A nivel musical también vemos más dinamismo en las guitarras y a nivel rítmico.

El primero disco era sin duda más básico. Nuestras giras han enriquecido mucho nuestra música, estamos expuestos a una cantidad de música que anteriormente no conocíamos en Malí.

En “Résistance” han continuado la senda de colaboraciones de su primer álbum como Damon Albarn. En este caso nombres tan importantes como Iggy Pop y Elf Kid se suman a la lista. ¿qué les aportan estas colaboraciones?

Las colaboraciones salen de nosotros, somos nosotros las que las hemos solicitado. Como músicos venimos de un background muy tradicionalista y estas colaboraciones nos permiten aprender a nivel musical y al mismo tiempo aumentar nuestro público. Hay personas que se acercan a nuestra propuesta porque han rastreado las colaboraciones de sus artistas favoritos y eso nos beneficia enormemente a nivel de visibilidad. Así que ganamos doblemente. Intentamos aprender de los músicos con los que trabajamos ya que intentamos modernizar la música tradicional de nuestra región y qué mejor manera que hacerlo a través de nombres como Iggy Pop.

Su segundo disco amplía mucho espectro musical. Podemos ver el rompecabezas de influencias que reciben más desarrollado en “Résistance”.

¡Claro! ¡En nuestro primer disco ni siquiera conocíamos a Iggy Pop! Puedes imaginarte el mundo musical que se nos ha ido abriendo con estas colaboraciones y las giras que hacemos. En “Music in Exile” no teníamos suficientes armas, ahora vamos equipándonos poco a poco.

Ustedes comenzaron su carrera tocando en la Maison de Jeunes (Casa de los jóvenes) en Bamako tras el inicio del conflicto y ahora pasan mucho tiempo en la carretera de gira. ¿ven una recuperación de la escena musical que se perdió en los primeros años del conflicto, por lo menos en el sur del país?

¡Sí! En Bamako la escena se está recuperando. Después de que el Estado de Sitio se agotara, los músicos y el público tenían muchas ganas de volver a tocar y escuchar música. En Segú y Sikasso es el mismo caso. En el norte sin embargo, la situación es aún muy complicada. Sigue habiendo ataques esporádicos y las reuniones de la población están desaconsejadas a pesar del intento de los músicos para realizar conciertos. No está siendo nada fácil.

Si hablamos de blues songhai, el grupo es sin duda uno de los estandartes de este estilo a nivel internacional. Y si consideramos que ustedes son una o dos generaciones más jóvenes que Ali “Farka” Toure, Sidi Touré, Alkibar o Mamadou Kelly ¿se sienten diplomáticos del blues songhai?

¡Claro! Para nosotros es todo un orgullo poder llevar esa bandera. Ali “Farka”, Alkibar o Mamadou Kelly lo han hecho antes que nosotros. Intentamos mostrar a nuestro público toda nuestra riqueza y los artistas que nos han precedido pero al mismo tiempo nos consideramos una nueva generación de músicos. Queremos mostrar que el blues songhai puede abrirse al mundo, que no es únicamente un estilo que se deba tocar en nuestra región.

Songhoy Blues

Estos últimos años hemos podido observar una evolución paralela al blues songhai: el rock tuareg. Muchos músicos de ambos estilos comparten geográficamente su espacio en ciudades como Gao o Kidal. ¿Existe una influencia recíproca entre los músicos de ambas escenas?

Pues sinceramente no lo creo. Aunque no lo creas, no vivimos tan cerca. Los tuaregs y los songhais apenas compartimos influencias. Su música es muy distinta a la nuestra.

Es cierto pero, ¿no cree que la modernización de ambos estilos está tomando caminos paralelos? Las guitarras más afiladas, ritmos de batería más marcados y rockeros, melodías vocales provenientes del pop, etc.

¡Claro! En la escena internacional nos encontramos a Bombino o a Tamikrest y es normal que la evolución de nuestra música se desarrolle de manera parecida. Compartimos la misma escena. Pienso que cada uno nos labramos nuestro camino y que felizmente nos encontramos en la misma senda.

Para nosotros es difícil conocer qué está pasando a nivel artístico en Gao o Kidal.

Es normal. ¡Para nosotros también!

Teniendo en cuenta la sobreinformación que existe en el mundo en estos momentos ¿creen que su mensaje está calando entre su público? ¿consideran que están cumpliendo su objetivo de hacer conocer el conflicto de Malí?

Es difícil saberlo. Aunque sabemos que es complicado hacerlo a través del disco. Muchas veces escuchamos la música sin prestar atención a las letras de las canciones, y más si están en un idioma que nos es ajeno. Es normal. Es por eso que es durante nuestros conciertos cuando transmitimos mejor nuestro mensaje. Durante la gira podemos establecer un contacto más directo con nuestro público y explicar más detenidamente las claves de lo que está ocurriendo. Vemos que la gente está muy atenta a nuestro discurso. Nos damos cuenta que en la mayoría de los casos ni siquiera saben que existe un conflicto en nuestro país. La información que podemos encontrar en los medios de comunicación internacionales en muchos casos es sesgada o limitada. Intentamos explicar desde nuestro punto de vista de nativos del lugar.

¿Cómo ven su futuro en esta escena musical internacional? ¿Vuelven al norte de Malí recurrentemente?

Seguimos trabajando para aumentar nuestro público. Ya tenemos ideas para el tercer disco. Una vez acabada cada una de las giras volvemos a casa para inspirarnos, informarnos y tocar juntos. Es nuestro hogar.

Para acabar esta entrevista ¿cómo perciben la modernización de la música de Malí? ¿El circuito interno se nutre de toda las influencias que ustedes, entre otros grupos, reciben en el extranjero?

Pues la verdad es que muy bien. Cada vez vemos más artistas jóvenes empezando sus carreras. La escena está en plena forma.

¿Los músicos comienzan a poder volver a vivir de su música?

Ahora que la escena se está recuperando, todo este tejido cultural comienza a desarrollarse de nuevo. La escena internacional y local están muy conectadas. Muchos músicos viven de sus carreras internacionales y al mismo tiempo los músicos locales reciben influencias de artistas como nosotros que modernizamos nuestra tradición.

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