afribuku.com

Un poema de amor de Mia Couto

Alejandro de los Santos 14 febrero, 2017
El amor, mi amor. Poema de Mia Couto.

Hoy, Día de San Valentín, Día de El Corte Inglés o no, no deja de ser un motivo para compartir un poema de amor con nuestros lectores. Cierto es que el 14 de febrero es un día que en algunos países de África se vive aún con intensidad. Después del trabajo se ven a muchos hombres dirigirse a tiendas de tejidos para regalar a sus mujeres alguna tela de estampados tradicionales que puedan encajar con los gustos de sus amadas. Los restaurantes y las aceras de las calles se van llenando de parejas dispuestas a celebrar un día dedicado al amor. Uno de los escritores que más ha cultivado esta temática, tanto a través de la prosa como de la poesía, ha sido el mozambiqueño Mia Couto. El público hispano está más familiarizado con sus novelas, casi todas traducidas al castellano, como Tierra Sonámbula, El último vuelo del flamenco o El otro pie de la sirena. No obstante, Mia Couto es autor de dos libros de poesía exquisitos, Raiz de Orvalho e outros poemas y Tradutor de chuvas.  Por tratarse de un género más minoritario y por lo tanto menos comercial, resulta bastante improbable que alguna editorial apueste por traducir alguno de los dos. Pero cruzamos los dedos porque llegue ese día.

Nosotros hemos querido traducir esta poesía, dedicada a las personas que están enamoradas, que lo han estado o que siguen buscando.

El amor, mi amor

Nuestro amor es impuro
como impura es la luz y el agua
y todo lo que nace
y vive más allá del tiempo.

Mis piernas son agua,
las tuyas son luz
y le dan la vuelta al universo
cuando se enlazan
hasta que se vuelven desierto y oscuridad.

Y yo sufro al abrazarte
después de abrazarte para no sufrir.

Y te toco
para que dejes de tener cuerpo
y mi cuerpo nace
cuando se extingue en el tuyo.

Y respiro en ti
para sofocarme
y espío en tu claridad
para cegarme,
mi Sol vertido en la Luna,
mi noche amanecida.

Tú me bebes
y yo me convierto en tu sed.
Mis labios muerden,
mis dientes besan,
mi piel te viste
y permaneces aún más desnuda.

Si yo pudiese ser tú
Y en tu saudade ser mi propia espera.

Pero yo me echo en tu lecho
Cuando solo quería dormir en ti.

Y te sueño
Cuando ansiaba ser un sueño tuyo.

Y levito, vuelo como semilla,
para en mí mismo plantarte
no tanto como una flor: simple perfume.

Recuerdo de pétalo sin suelo donde caer.
Tus ojos inundando los míos
y mi vida, ya sin lecho,
va sorteando márgenes
hasta que todo es mar.
Ese mar que solo hay después del mar.

Mia Couto.

 

Like this Article? Share it!

About The Author

Leave A Response