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cultura africana contemporánea

Sudán, el cine olvidado: repaso histórico por su cinematografía

Autora: Valeria Reyes y Marion Berger

El país invitado en la 18 edición del FCAT es Sudán, con la primera retrospectiva que se dedica al país africano en España. La cinematografía de Sudán está marcada por los devenires históricos, sociales y políticos del país, que han impactado profundamente en su producción y difusión. Para adentrarnos en el cine de Sudán, hay que remontarnos a unos años de cierto esplendor que tuvieron lugar en la década de los 60. Viajemos con la mente a un país y una época lejana para imaginarnos un escenario muy distinto. Después de la Independencia de Sudán, en 1956, había más de 70 salas en zonas urbanas. 

En esta misma época se crea la ‘Sudan Film Unit’, una entidad dependiente del Ministerio de Cultura que fundamentalmente se dedicaba a la realización de propagandas y noticiarios para la difusión del nuevo Estado. Desde un principio tuvieron muy presente el poder de la imagen y su capacidad para servir como herramienta educativa, por lo que otorgaron mucha presencia a las unidades de cine móvil, que se iban trasladando por las aldeas y pueblos del país. 

Es en este contexto donde irrumpe con fuerza Gadalla Gubara (1921-2008), pionero del cine africano y uno de los más prolijos creadores de Sudán. Fue director de la ‘Sudan Film Unit’ y sus documentales son muestra del despertar político y cultural del país. En ellos se pueden ver un Sudán muy distinto al de hoy en día, un país que vivía una efervescencia política, cultural y social, y en el que la modernidad y la multiculturalidad se hacía hueco entre la sociedad y los cineastas que surgieron. Estos archivos fílmicos, de los cuales presentaremos un conjunto de ellos, sirven de testimonio visual de esta época, aportando un fuerte valor documental. Compartió ideario con Sembène Ousmane, con el que cofundó en 1969 el FESPACO, Festival Panafricano de Cine y Televisión de Uagadugú (Burkina Faso). 

Fotograma de la película Talking About Trees

Tras esta época, Gadalla Gubara se independizó para poder crear su propia productora de cine de ficción. En 1979 estrena Tajouje, película que fue galardonada con la estatua Nefertiti, el mayor premio del Festival de El Cairo. Fue proyectada en otros once festivales y premiada en Alejandría, Uagadugú (FESPACO), Teherán, Adís Abeba, Berlín, Moscú, Cannes y Cartago. En este último festival, el presidente tunecino Habib Burguiba entregó a Gubara un Premio Especial por su empeño en el desarrollo del cine en el mundo árabe y africano. 

En 1989 un equipo de cineastas funda la ‘Sudanese Film Group’. Eltayeb Mahdi, Ibrahim Shaddad, Suleiman Elnour y Manar Al Hilo, entre otros, habían estudiado en el extranjero (Egipto, Alemania, URSS) y realizaron primero en el país donde se formaron y después en Sudán, cortometrajes dotados de un auténtico alcance artístico y político en una época en que el único cine producido en Sudán se limitaba a películas de propaganda para el régimen. También pretendían realizar cursos y talleres de formación así como intensificar la producción y la difusión. Por desgracia, el golpe de estado de Omar Al Bashir en ese mismo año interrumpió bruscamente sus carreras de cineastas, así como las actividades del SFG. 

La Guerra Civil provocó la ilegalización y destrucción de todas las actividades relacionadas con el cine, y el patrimonio cinematográfico de Sudán se encerró en los Archivos Nacionales en pésimas condiciones. En 2005 se permitió de nuevo la libertad de asociación aunque con unas condiciones muy precarias y ficticias; en 2010 se crea la ‘Sudan Film Factory’ y en 2014 el ‘Sudan Independent Film Festival’. En 2015 ‘Arsenal’ (Instituto de Cine y Vídeo de Berlín) empezó a digitalizar parte de los archivos de Gadalla Gubara y de la SFG.

Las últimas películas con mayor impacto han sido Beats of the Antonov, dirigida por Hajooj Kuka y producida por Steven Markovitz en 2014. Se estrenó en el Festival de Toronto, donde fue un auténtico éxito de crítica y de público. Talking About Trees, de Suhaib Gasmelbari se rueda en 2015 de manera clandestina y se proyecta en 2019 en el Festival de Berlín, donde gana el Premio a Mejor Documental, y en 2020 en el FCAT, donde es premiada por jurado y público. 

En 2016, el largometraje de Mia Bittar Iman, When Faith Is at the Crossroads fue presentado en la ONU. En 2018, Hajooj Kuka dirigió el largometraje de ficción aKasha, estrenado en el Festival de Venecia. En 2020 otras dos películas sudanesas llaman la atención internacional, You Will Die at 20, de Amjad Abu Alala, galardonado con el León de Oro en Venecia, entre otros premios, y de forma más discreta, Khartoum Offside, el documental de Marwa Zein. 

Con esta aproximación que el Festival de Cine Africano de Tarifa realizará a la cinematografía de Sudán en 2021, se pretende, por una parte, dar difusión a todas aquellas películas y archivos que con gran acierto están recuperando desde Berlín; y por otra parte, fortalecer y apoyar a los creadores que con tanto esfuerzo y valentía realizan películas, a veces únicas ventanas que tenemos para asomarnos a la compleja realidad de un país como Sudán. El reciente atentado en Burkina Faso a dos periodistas cineastas nos ha recordado, más que nunca, la frágil situación que atraviesa el cine (y la vida), en algunos países africanos.

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