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Kisito Assangni: Amor contra la Ceguera intelectual

Angela Rodríguez Perea 19 mayo, 2015

Kisito Assagni (Togo/Francia), es uno de los pocos comisarios de arte de origen africano cuyo nombre es reconocido en el nivel internacional. Asentado entre Londres y París y con una base académica en fotografía y museología, define la suya como una práctica enfocada en la psico-geografía y el impacto de la globalización en las culturas contemporáneas -alguna que otra vez, añadiendo cultura contemporánea “africana”. Es además investigador y consultor. En todo este torbellino que es el Arte Contemporáneo, todavía a veces nos preguntamos: ¿Cuál es el papel del comisario de arte? Kisito Assangni estuvo este pasado sábado en Bilbao para presentar su principal proyecto de videoarte, TIME is Love Screening, en el contexto del Fin de Semana de las Artes de la capital vizcaína, y que será expuesto en el espacio Kalao Panafrican Creations hasta finales del próximo mes.  afribuku pudo conversar con él sobre su propuesta y aprovechamos para discutir sobre la figura del mal llamado “curador” de arte.

En un universo del arte contemporáneo donde los temas tienden cada vez más a la intelectualización y la abstracción, “la idea detrás de TIME is Love Screening es una necesidad urgente de desarrollar un poco más la consciencia poética que permite resistir al formateo del pensamiento”, nos explica. “Traer nuevas perspectivas que existen en el videoarte y abrir la puerta a una reflexión diferente”, siendo el centro de esta reflexión la experiencia humana que es el amor, las ambigüedades que rodean este sentimiento respecto al Otro, en un contexto actual de individualismo creciente.

Habiendo pasado por muy diferentes ciudades del mundo, “el proyecto nació en 2008 en París, en la Galerie Octobre” -no confundir con la October Gallery de Londres-  “para presentar a artistas del videoarte de todo el mundo alrededor del noble tema que es el amor. Es una mezcla de artistas jóvenes y de aquellos que empiezan a disfrutar de la bendición de la Historia”. La muestra tiene así ese carácter universal capaz de atravesar cualquier perfil, independientemente del país, el sexo o la edad, por ejemplo. “Yo soy africano y vivo en Europa. De manera que mi práctica curatorial cuestiona mi africanidad dentro de un evidente dualismo. Hoy me intereso muchísimo por el videoarte, la performance y el sonido experimental para poder entrecruzar las temporalidades variables. Mi objetivo como comisario es hacer que el espectador no sólo vea una obra, sino también que la vea en un contexto más amplio”.

sydille

La universalidad de los temas que trata derriba las barricadas tras las cuales se esconden a veces los artistas y comisarios africanos y que puede que sean la causa, en parte, de la falta de proyección internacional.

La mayoría de los artistas africanos siguen sufriendo la falta de visibilidad y acceso a las instituciones museísticas sobre todo en Francia, debido a la ignorancia y la perfidia intelectual. El arte africano se considera con desenvoltura, aunque dos o tres artistas empiezan ya a figurar en las grandes colecciones de los museos. Por suerte, en Gran Bretaña, Estados Unidos y Alemania hay más apertura y algunos artistas africanos llegan a imponerse en la escena internacional”.

¿Cuál será el secreto entonces del triunfo de esos pocos curadores africanos conocidos? ¿Golpe de suerte o consecuencia directa del trabajo y las cualidades? ¿Qué es lo que ha llevado, por ejemplo, al nigeriano Okwui Ewenzor a lo más alto de la misma Bienal de Venecia? “Este gran señor lo ha merecido, de manera magistral, pudiéndose imponer y abriéndose al arte internacional. Hoy se pueden contar con los dedos de la mano a los comisarios africanos en la escena internacional”, confirma. “Lo que me da pena es la precariedad de la crítica de arte y la poca profundidad conceptual de los comisarios que se encierran en una especie de ‘gueto de arte africano‘, mientras que el arte africano se ha transformado cada vez más en un vector de afirmación social a escala planetaria. La buena notica, sin embargo, es que hay una nueva generación de comisarios africanos contundentes y audaces que ascienden hablando de su problemática con una visión universal “.

Ya tuvimos la ocasión anteriormente de hablar con uno de esos nuevos nombres, Bonaventure Soh Bejeng Ndikung, sobre su visión del arte contemporáneo no occidental y el lugar de los comisarios como figura central para dirigir y provocar debates. ¿Qué representa para Kisito Assangni la figura del comisario? “Hoy en día se trata de una elección; mañana puede que me instale en África para hacerme un campesino feliz”.

“La figura del comisario de arte representa para mí, por supuesto, a alguien que hace que el espectador se estruje los sesos para que se instale un debate y para que la expresión de los artistas no se quede confinada, sin una reacción. También consiste en producir felicidad, alegría, crear un desequilibrio y sacudir las certezas del público. Como lo dijo el legendario comisario Harald Szeemann en el Documenta 5 de Kassel en 1972, ‘un museo de las obsesiones no se puede hacer, es un museo en la cabeza. Todo lo que hago es intentar acercarme a algo que no se puede hacer‘.

Abdoul-Ganiou Dermani. “African in Snow”

Assangni trabaja paralelamente desde hace unos años en Project [SFIP],un programa audiovisual que él mismo nos define como “la primera plataforma de investigación, en la historia del arte africano contemporáneo, dedicada al videoarte africano, creada en 2011”. Las siglas corresponden a la frase “Still Fighting Ignorance & Intellectual Perfidy” (aún luchando contra la ignorancia y la perfidia intelectual) y “ha recibido de manera unánime críticas positivas en la prensa europea gracias a su carácter único. Se trata de obras que van más allá de la anécdota, en una peregrinación de lectura audiovisual”. Esta plataforma de investigación, cuyo valiente título no admite ambigüedades, “volverá el próximo año con una nueva selección de artistas, consecuencia de la solicitud de ciertas instituciones. El formato nuevo tendría como objetivo absoluto dar una continuidad a Project [SFIP] y hacerlo evolucionar en el tiempo, presentando cada año una nueva selección”. Un proyecto que vale la pena seguir muy de cerca en el contexto que nos ocupa.

La muestra puede ser visitada hasta el 24 de junio en la sala bilbaína Kalao Panafrican Creations, que lleva abriendo sus puertas a artistas africanos desde 2005 y que se ha convertido en un espacio de referencia en España. Para más información, visiten su perfil de Facebook.

time is love kalao panafrican creations

Participantes:

Abdelaziz Taleb (Marruecos), Abdoul-Ganiou Dermani (Togo), Alexandre Braga (Brasil), Anna Sileks (Polonia), Anthony Rousseau (Francia), Carlos Aires (España), Cesar Schofield Cardoso (Cabo Verde), Cristina Pavesi (Italia), David Blandy (UK), Dorthe Slej Pedersen (Dinamarca), Ella Manor (Israel), Flavio Sciole (Italia), Francesca Lolli (Italia), Irina Gabiani (Luxemburgo), Isabelle Lutz (Suiza), Isidora Ficovic (Serbia), Joas Nebe (Japón), Kai Welf Hoyme (Alemania), Katia Roessel (Alemania), Laura Celada (España), Marcantonio Lunardi (Italia), Marc Neys (Bélgica), Margarita Novikova (Rusia), Michael Meldru & Marina Moreno (UK), Monica Paradela (España), Monika K. Adler (Polonia), Mouna Jemal Siala (Túnez), Muriel Montini (Francia), Nao Sakamoto (Japón), Niclas Hallberg (Suiza), Oreet Ashery (UK), Paako Sallah (Ghana), Prashan Danushka Marasinghe (Sri Lanka), Ramia Beladel (Marruecos), Rhasaan Oyasaba Manning (USA), Sandrine Deumier (Francia), Sarawut Chutiwongpeti (Thailandia), Sinasi Gunes (Turkía), S/N Coalition (USA), Sydelle Willow Smith (Sudáfrica), Toby Kaufmann-Buhler (USA), Tommy Becker (USA), Triny Prada (Colombia), Tyrone Brown-Osborne (USA), Wolfgang Lehrner (Austria), Yuri Pirondi & Ines Von Bonhorst (Portugal), Yvana Samandova (Macedonia), Zierle & Carter (UK).

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