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Mabata Bata, por una nueva propuesta estética.

Invitado 11 septiembre, 2019
Mabata bata

Autor: Olivier Barlet (Africultures)

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La belleza de Mabata Bata es fulgurante. Adaptación de un cuento epónimo del autor mozambiqueño Mia Couto, ganó los premios al mejor montaje y mejor fotografía en el palmarés del FESPACO 2019. Hablamos con su director, Sol de Carvalho, sobre una película transcendente, que desgraciadamente todavía no ha sido estrenada en las salas francesas ni españolas, y que supone una apertura hacia el trabajo estético para los cines de África.

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La película nos traslada a un universo de una extrema actualidad aunque la actualidad no se menciona. ¿Qué le llevó a tomar como base este cuento de Mia Couto?

He estado trabajando durante los últimos cuatro años en una serie, en proceso de finalización, de 23 episodios sobre la guerra de Mozambique, con 150 entrevistas realizadas por todo el mundo. Me preguntaba a mí mismo cómo es posible combatir entre hermanos, llegar a un acuerdo de paz y reconciliarse. Descubrí que, no en la posición de los dirigentes sino en el terreno, existe un ritual de reconciliación de larga fecha, desde el momento en que los trabajadores partían a las minas. En las sociedades animistas, el espíritu de un muerto vive dentro de otro miembro de la familia o de la comunidad. Cuando se produce una muerte violenta, el ritual del luto y del funeral es totalmente diferente, puesto que el espíritu erra y “llama a la puerta”, creando problemas en la familia.

¿Cómo juzgar a quien nos ha herido? ¿Lo perdonamos o más bien nos vengamos? ¿Cuál es la regla aquí? La historia de Azarias solo es la de un ganadero concreto, pero me encontré con que había una buena base para un cuestionamiento sobre este tema. Lo hablé con Mia Couto. La reconciliación es una negociación. De hecho, Azarias quiere irse pero pide a una mujer a cambio, que corresponde a su historia de amor durante su adolescencia.

En Mozambique, para alcanzar la paz, el simple perdón no sería realista: no podemos olvidar. La guerra se opone permanentemente al desarrollo del país, reduciendo al máximo cualquier iniciativa. Pero toda solución alternativa es terriblemente frágil. El mundo espiritual de Mozambique ofrece diversas posibilidades. Los rituales son necesarios. La película nos muestra que los rituales y las negociaciones deben coexistir.

El ritual de la película conlleva una inversión muy poco habitual: ¡se le pide a los propios muertos que nos perdonen!

Sí, si alguien de la familia asume la culpabilidad, toda la familia debe pedir perdón, puesto que sería cómplice.

Eso recuerda a Francia y las ceremonias de conmemoración de la Guerra del 14 al 18, que fue una masacre increíble: ¿Y si pidiéramos a los muertos que nos perdonaran?

La diferencia es que la guerra de Mozambique era una guerra civil. La población necesita una catarsis para salir adelante. El mundo místico – lo creamos o no – juega un rol determinante en el mantenimiento de la paz. El mundo espiritual animista tiene una lógica propia: el marco familiar es esencial. Toda la comunidad asiste a la ceremonia, pero solo la familia se desplaza para hablar con el espíritu, que es quien impone sus condiciones para volver (¡!)

La política se apoya en los muertes en el combate, los mártires: sus sacrificio nos anima a seguir una dirección. De la misma forma, Aristide se refería a la sangre de los esclavos. ¿No está diciendo lo mismo el ritual? Da valor a los muertos, que siguen presentes para acompañarnos y recordarnos su compromiso o las consecuencias derivadas de sus puntos débiles…

El problema de la política es la verticalidad de la decisión, pues esta no parte de la base. La relación con Dios es una relación de amistad, cargada de esperanza. El diablo también existe en el mundo animista, en la figura de los malos espíritus. Pero es verdad que el espíritu es también ahí quien toma la decisión…

En la película, el factor tiempo es central y desestabilizante, pues se mezclan las épocas.

Siempre me preguntan por qué ese personaje que había muerto joven acaba envejeciendo. Yo respondo: ¿Acaso podéis decirme qué edad tiene Dios? Lo que permanece es el saber, la sabiduría. Si hubiera mantenido al personaje joven, la película habría corrido el riesgo de alentar la tendencia a la venganza. El viejo piensa su historia. Está enfadado, pero tienen que decidir con sabiduría. Hay una negociación, aunque esté lleno de cólera. Necesita un interlocutor.

Durante el rodaje, la persona encargada de la cocina vino a verme y me djo que había sentido la visita del espíritu. Lo espiritual se mezcla con lo real. Mientras escribía el guión, quise romper el tiempo, que no existe frente a eventos de esta naturaleza. Desde el principio preguntamos quién en el pueblo podría ocuparse de matar al animal, pues nadie del equipo quería encargarse. Da la casualidad de que ese pueblo llevaba mucho tiempo esperando la lluvia. La misma tarde después del sacrificio se puso a llover. Por supuesto, se trató de una coincidencia, ¡pero fue una maravillosa señal!

¡Fue usted un mago de la lluvia!

Sí. Esto nos dio valor ante el pueblo. En la noche de la ceremonia hacía mucho frío y una mujer me prestó una camisa. Después de eso, me dijo que yo tenía que guardarla, pues representaba el espíritu de su esposo fallecido, y nosotros traíamos la felicidad al pueblo (¡!) Hay que respetar estas creencias.

¿En qué puntos ha tenido que modificar el guión ?

En la primera versión daba un lugar importante a los pájaros que habitaban el árbol sagrado, pero era difícil realizar esa parte porque, precisamente, también son sagrados. Y en la historia, eso entraba en competición con el espíritu de Azarias y ocupaba demasiado espacio. Los árboles que se ven en la película son sagrados, están ligados al mundo de los espíritus.

¿Ha trabajado con Mia Couto ?

Él es sensible al hecho de que algunas adaptaciones no hayan respetado al pie de la letra sus obras, por lo que se ha vuelto muy reticente. Somos amigos desde hace 35 años. Soy el editor de su primer libro. Cuando le dije que pensaba estar ya preparado para adaptar uno de sus libros, respetando su estética del realismo mágico, me dio vía libre. Almorzamos juntos y me dijo que quería que la problemática de la inmigración fuera importante dentro de la película, frente a esos jóvenes que piensan que no se pueden cambiar las cosas localmente. Cuando vio la película le gustó mucho, me ha felicitado por haber captado la poesía de esta historia.

Al ver que esta adaptación ha sido una obra común, puesto que ambos habíamos puesto mucho de nosotros mismos, me propuso que trabajásemos juntos en otra adaptación, la de A Varanda do frangipani, que nunca antes ha sido llevada al cine. Así que estamos trabajando comúnmente en un guión. Es la primera vez que él lo hace. Siento mucho honor por poder trabajar así con él. Por su puesto, para llegar a la película es necesaria una negociación. Una vez realicé una serie para televisión en la que intenté llevar literalmente el texto a la imagen, pero no estuve contento con el resultado; siempre se necesita una adaptación. Él escribe como escritor que es, mezclando los puntos de vista, lo que no es fácil de hacer en el cine. Es un desafío estético apasionante.

Trabajé con el libro, antes de poder escribir sobre la película. En el momento de la explosión de la vaca, hay unas mariposas rojas que salen volando, y también un pájaro, y los cuernos flotan al viento imitando «la vida de la invisibilidad del viento». ¡Estamos dentro de un universo muy difícil de llevar al cine!

Es típico de Mia Couto. Mi película es un homenaje a sus escritos. Intenté, como usted mismo escribió en su crítica, conservar ese mundo imaginario. Creo que el cine debe representar el imaginario del pueblo. La película ha sido muy bien recibida en Mozambique.

¿Incluso a pesar de ser en portugués?

Sí, pero la próxima película será en un idioma nacional, con la dificultad de la traducción de un universo semejante y de su musicalidad. Mabata Bata fue traducido al francés por alguien que maneja perfectamente el portugués y que tuvo que ponerese de acuerdo con Mia, pues este juega tanto con las palabras que no estamos ante una traducción normal. Lo que está en juego es conservar la densidad de los personajes, y que el diálogo no se apodere de toda la película.

¿Dentro de qué estética le gustaría situarse?

Creo que África tiene dos opciones: seguir intentando ser igual que los otros, lo que está perdido de antemano, o afirmar una estética propia. Hay que pensar en la luz, el ritmo, la música, los colores, todos los elementos que pueden dar una respiración propia, una nueva propuesta. ¿Cómo desarrollar un guión que sea propio a nosotros? Eso exige un gran trabajo de investigación y búsqueda. ¡Hay que entender cómo escucha la gente las imágenes! Hay que desconfiar del folklore, extrayendo de la tradición al mismo tiempo, con un gran respeto hacia los imaginarios. El trabajo crítico debe acompañarnos, eso es lo esencial.

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*Artículo publicado en Africultures. Para leer el original en francés, clic aquí.

*Traducción: Alejandro de los Santos y Ángela Rodríguez Perea.

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