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Un recuerdo para un fotógrafo desaparecido

Angela Rodríguez Perea 15 enero, 2015

Los detalles de su suicidio aquella tarde de octubre en su piso de Johannesburg han quedado en un segundo plano, afortunadamente. Sí han permanecido las imágenes y retratos que Thabiso Sekgala captaba. La luz, el minimalismo. Y el gran eco mudo de una interrogación silenciosa.

Hay quien ha enarbolado la bandera sociocultural, la situación en el mundo del arte que viven los fotógrafos negros, a quienes se les exige la marca racial o “Made in Africa”, y también su invisibilidad en la escena cultural. Lo que lo motivó a acabar con su vida es un misterio. La verdad es que, más que ignorado en su condición de artista, Thabiso Sekgala era un tipo introvertido, mucho, de aquellos que son casi imperceptibles en encuentros sociales. Aun habiendo cruzado apenas algún que otro educado saludo y sonrisa con él antes de que volviera a confundirse con el resto, en dichos eventos, me chocó la noticia como si se tratase de un horrible sueño. Éramos de la misma generación, su carrera y su trabajo llevaban un tiempo despuntando y de repente se arrancaba una oportunidad de vida.

Quien hace fotos, vive más“, leí hace una decena de años en un humilde anticuario del sur de Alemania. Y la afirmación cobraba sentido en el caso del sudafricano. Especialmente en la serie Homeland que parece estar hecha de retratos devueltos del propio Thabiso; su mirada afable y tímida pero llena de tensión a la vez, a través de los ojos de los retratados. Y un paisaje presente y mudo que nos hace sentirnos en la escena, en la piel del que lleva la cámara, como si, desde el otro lado, volviera el fotógrafo para personificarse en nosotros y nos empujara a entender la imagen sin hablar.

Cuando supimos de su desaparición en octubre apenas pudimos dedicarle un tuit entrecortado y nos limitamos a recordarlo a través de las imágenes. Su obra es hoy menos abordable, por desgracia: al intentar  acceder a su web personal, una interfaz nos señala que la  misma expiró el pasado 27 de diciembre, a falta de renovación y mantenimiento (…)

Hoy, rebelándonos contra el inminente olvido y antes de afrontar de lleno este año que se nos ha echado encima, afribuku quiere ofrecer su merecido recuerdo a Thabilo Sekgala, 1981-2014.

Homeland

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Homeland fue la primera exhibición no colectiva de Thabiso y llegó a ser expuesta en el mismo Quai Branly de París. Situada en áreas rurales de Sudáfrica, Homeland es una búsqueda de los orígenes del propio fotógrafo, fuera de la ciudad, de la tierra de los ancestros. Pero es a la vez una obra joven, con retratos de las nuevas generaciones nacidas en la era post-apartheid. Traza un perfil de una sociedad nominalmente libre pero confrontada a las duras ataduras sociales y económicas, en un lugar en el que incluso la tierra pertenece a otros propietarios financieramente más poderosos.

Paradise

Esta serie se encuadra entre esas obras que retratan el Berlín más desolador, lejano de los círculos de moda y arte, y que explora la posición racial del africano en una ciudad que dista mucho de ser un paraíso cosmopolita. La serie se desplaza fuera de Europa a África para hacer de puente y señalar la facilidad con la que los europeos pueden moverse al continente para huir por ejemplo del frío invernal, por ejemplo. En Paradise, su última serie, los tenues colores que eran la firma de Sekgala van perdiendo el ocre y la luz para pasar a ser más frios, grises y granitos.

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