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Carmen Souza: “Pienso que las oportunidades se las crea uno mismo”

Alejandro de los Santos 9 mayo, 2013

Carmen Souza (Lisboa, 1981) es el nombre de la cantante que sacudió la escena musical lusa cuando a principios del nuevo milenio empezó a arrimar su voz a los micrófonos de los clubes de jazz de la capital portuguesa. La música de esta cantante de origen caboverdiano nos transporta fugazmente a Ella Fitzgerald, Billie Holiday o Cesária Évora, sin llegar a recordarnos plenamente a ninguna de ellas. Ante todo, Carmen Souza ha creado una estampa personal que impide cualquier déjà vu o alusión nostálgica al pasado. Todo lo que toca resulta novedoso, aunque versione canciones legendarias de Edith Piaf o Zeca Afonso. Para ella la voz no es un simple soplo melódico, sino un instrumento de viento o de cuerdas vocales que dispone a su voluntad según se tercie el momento.

Con cuatro discos en el mercado, Carmen Souza lleva 12 años mostrando por todo el mundo su particular mixtura de ritmos criollos de Cabo Verde con el jazz norteamericano. En el Womad Festival de Cáceres, el próximo viernes 10 de mayo, iniciará su primera gira por escenarios españoles y presentará su último disco, Kachupada. Madrid, Barcelona y Zaragoza tendrán el privilegio de escuchar a una de las artistas que mejor representa a una diáspora caboverdiana que se nutre de influencias de todo el planeta, al tiempo que va abriendo horizontes a la música de su tierra de origen.

Iniciamos una conversación, distante pero cercana, entre Brasil y Londres, saludándonos tímidamente en inglés, español y portugués. Tras ciertos titubeos, nos decidimos por el idioma que un día fue de Camões, pero que hoy más que nunca podríamos rebautizar como lengua de Germano Almeida, Pepetela o Clarice Lispector. Carmen mide sus palabras, reitera sus opiniones y salva los pequeños cortes de comunicación con un tono claro y decidido. No se la pierdan.

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Habiendo nacido en Lisboa, ¿cuál es su relación con Cabo Verde?

La relación de Lisboa con sus antiguas colonias ha sido muy fuerte desde hace muchos años, por lo tanto esa unión siempre estuvo muy presente en el crecimiento de los hijos de la diáspora. Personalmente tuve mucho contacto con la música caboverdiana dentro y fuera de casa. También con la música de Brasil, Angola, Mozambique y São Tomé. Eso es algo completamente normal puesto que las relaciones entre Portugal y sus ex colonias son todavía muy estrechas. Yo, siendo hija de padres caboverdianos, tuve la suerte de que ellos siempre escuchasen mucha música de Cabo Verde y de que en todo momento promoviesen la cultura de este país en casa. Viajé de vacaciones por primera vez a Cabo Verde cuando tenía diez años y recuerdo que aquello era fascinante para mí. Era un mundo completamente diferente, en el que no había las mismas condiciones a las que estaba habituada como la luz eléctrica, el agua o la televisión. Y el hecho de tener que adaptarme a este estilo de vida fue muy interesante para mí y lo hice perfectamente, no tuve ningún problema.

¿Suele pasar eso de comenzar una carrera musical por el gospel en Portugal?

Bueno, no es muy normal, a no ser que se tenga cierto lazo con la Iglesia. Desde que yo era pequeña mis padres me acostumbraron a ir a misa todos los domingos. Por lo tanto, desde el principio siempre tuve mucho contacto con la música gospel y me siento muy identificada con el mensaje. Góspel quiere decir evangelio y fue ahí donde comencé y conocí a Theo Pas’cal.  En aquel momento Theo era director musical de varios grupos con bastante experiencia en Portugal. Ahí empecé a dar mis primeros pasos e iniciamos juntos este viaje musical.

En una ocasión, una amiga portuguesa me comentó que “Portugal necesita menos fado y más samba”. ¿Piensa que los músicos de origen brasileño o africano están enriqueciendo la música portuguesa?

(Risas) De alguna forma se acaba enriqueciendo todo lo que está alrededor, porque las relaciones entre Portugal y el resto de la lusofonía son tan cercanas que todo lo que se hace en Portugal se divulga en los países de expresión portuguesa y al contrario, todo lo que se hace en la lusofonía tiene repercusión en Portugal. En Portugal siempre he sido muy bien acogida por esta mezcla que hago de la música de Cabo Verde con el jazz, y siempre que estoy por allí  se promueve mucho mi trabajo, presento muchos conciertos. Siempre y cuando la música sirva para construir o evolucionar, es algo positivo.

Existe una nueva generación de artistas afro-portugueses con un enorme potencial. ¿En su opinión tienen las mismas oportunidades e igual visibilidad que los portugueses de origen no africano?

Pienso que las oportunidades se las crea uno mismo. Para un músico cuya base está en Cabo Verde es un poco más difícil por toda esta cuestión de la crisis internacional, que ha acabado afectando a la cultura. Para un productor es mucho más difícil ir a buscar a un músico que vive en Cabo Verde, por todas las dificultades logísticas y de visados, que buscar a un músico que está en Londres o en París. Al artista al final no le queda otra que crear sus propias oportunidades y facilitar ciertas condiciones que le permitan una mayor movilidad para cualquier sitio. Se trata de una carrera que requiere de mucha inversión personal. Tengo la costumbre de decir que es necesario creer en aquello que no se ve. Tenemos que poner todos los días un poco de nuestra parte para que las cosas puedan suceder.

Carmen Souza 300dpi (C) Patricia Pas'cal

¿Cómo surgió la idea de mezclar esos ritmos de Cabo Verde con el jazz?

Esta es una idea que Theo y yo llevamos desarrollando desde hace doce años. En principio fue todo un descubrimiento para nosotros cuando empezamos a trabajar juntos. Son sorpresas nuevas y agradables en las que jugamos con la mezcla de ritmos con melodías, con armonías, de estos dos mundos, que si lo pensamos bien tampoco son tan lejanos el uno del otro. Existe una historia musical que los une, la historia de los esclavos que salieron de Cabo Verde y fueron a trabajar a Estados Unidos. La historia de la misma música, la misma escala, la misma forma de cantar que se escuchaba en Cabo Verde y que sonaba igual en Estados Unidos. Lo único es que ellos después evolucionaron más hacia la música espiritual de los negros, hacia el gospel, el jazz, el swing o el bebop. Y la parte caboverdiana tomó un rumbo diferente, tuvo más influencia africana, lusófona y recogió muchos elementos de Europa y de Brasil. Por eso mismo no son dos mundos que estén muy alejados. Y yo voy haciendo esa mezcla cuando busco temas de jazz estándar y los impregno de un sabor completamente diferente, que es el sabor de Cabo Verde, y viceversa.

Mayra Andrade, Sara Tavares y Carmen Souza son probablemente las cantantes más destacadas de Cabo Verde del momento, sin embargo todas ellas nacieron fuera del archipiélago. ¿De qué modo está influenciando vuestra música en los artistas que siempre han vivido en las islas?

De alguna manera debemos de estar influenciando porque toda la generación de músicos que está comenzando puede exponerse con facilidad al estilo que yo hago, que es fusionar los ritmos caboverdianos con el jazz. Estuve hace poco por allí y percibí que muchos grupos empiezan a hacer un poco de esa mezcla. En Cabo Verde tuvimos incluso a un gran pionero del género, o al menos fue uno de los más conocidos, como fue el caso de Horace Silver, que ya en los años 50 hacía su propia versión del jazz con sonidos de Cabo Verde. Creo que él nunca tuvo contacto con las islas, pero su padre era caboverdiano y viajó muy pronto a Boston. Sin duda, él ha sido en una de mis primeras influencias. Y al igual que él se convirtió en una referencia personal, el estilo que yo hago imagino que puede traer nuevas ideas a músicos que estén dando sus primeros pasos

Hace pocas semanas estuvo actuando en el Kriol Jazz Festival en Praia y parece que está surgiendo una nueva generación de artistas muy innovadora. ¿En qué estado está el jazz cabo-verdiano?

Escuché que se están formando tríos y cuartetos que ya intercalan un poco de jazz con ritmos caboverdianos. Es interesante porque el jazz abre mucho las puertas de la composición musical, se trata de la creación a tiempo real y eso ofrece mucha libertad a un músico, como el crear varias cosas y que todos los días suene diferente. Es un estilo muy abierto.

¿Piensa que algún artista de Cabo Verde podría ocupar en cierto modo el enorme vacío que ha dejado Cesária Évora en la escena musical del país?

Creo que no. Cesária era Cesária. La tendencia del ser humano es siempre la de tapar un vacío que no conseguimos controlar, porque no somos nosotros quien lo provocó. Cesária era Cesária tal como Horace Silver era Horace Silver o Amália era Amália (Rodrigues). Nadie puede tener esa intención de ocupar su lugar porque ella fue la gran impulsora de la música de Cabo Verde. Muchos cantantes de hoy en día la ven como todo un ejemplo, como una inspiración. Por lo tanto es bastante extraño que alguien pueda verse capaz de ocupar ese espacio vacío que nos ha dejado.

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¿Tuvo la oportunidad de conocerla personalmente?

No, la verdad es que no tuve la oportunidad de conocer personalmente.

¿En qué países africanos ha tenido la oportunidad de tocar?

He estado, por supuesto, en Cabo Verde, en Angola, en Argelia y por ahora eso es todo.

¿Suele haber una mayor conexión con el público africano que con otros?

El público de África es siempre entusiasta, escucha sonidos africanos y se identifica inmediatamente. Como suelo decir, canto en todos los rincones del mundo y la gente no siempre entiende lo que estoy interpretando. En Cabo Verde esto no es así porque canto en criollo, el público entiende perfectamente mis letras y por supuesto en este caso existe una mayor identificación. En Cabo Verde o en Angola, solo con escuchar el ritmo reaccionan enseguida. Aun así, en cualquier parte del mundo he recibido siempre muy buenas opiniones. Hay países que no tienen esos ritmos en su raíz pero se abren tanto hacia lo nuevo que se acaban entusiasmando tanto o más con estos sonidos. Hay casos como el de Alemania, Bélgica u otros lugares del norte de Europa, donde la gente oye una canción y casi no se escucha una aguja caer en el suelo, el público está allí absorbiendo completamente todo lo que está ocurriendo sobre el escenario.

Puesto que suele cantar en criollo, portugués, inglés y francés ¿sigue algún criterio a la hora de elegir cada uno de los idiomas?

Como utilizo mi voz como un instrumento, la lengua tiene que ser un recurso fácil que pueda modular de varias formas. El criollo caboverdiano me da esa libertad que necesito, puesto que cuando se pasa de una a isla a otras encontramos sonoridades diferentes. En la isla de Santiago, donde se encuentra la capital, Praia, existe el badiu, que es una variedad del criollo más cerrada, que se habla un poco más rápido. En la isla de San Vicente o de Santo Antão existe una variedad del criollo más melódica, así como más brasileño, en el sentido de que se habla de forma mucho más sosegada, más romántica. Entonces yo me permito agarrar esos diferentes tipos de criollo y usarlos de la manera que mejor me conviene. Dicen que no hablo el criollo de Santo Antão, de donde son mis padres, sino que reproduzco varios criollos a la vez. Y es eso justamente lo que yo procuro, ya que esa libertad es perfecta para convertir mi voz en instrumento. Al fin y al cabo, la lengua se convierte en un instrumento. Uso mucho el inglés, que es una lengua muy musical. El francés también. Y tuve la oportunidad de utilizar el portugués en un tema que hice de Zeca Afonso, “Os bravos”. Nunca se sabe, un día puedo empezar a cantar en español, en alemán… (risas).

Tenemos muchas ganas de oírla cantar en español, sobre todo ahora que empieza esta gira que la traerá por España durante una semana.

Sí, estaré en España a partir del día 10, en Cáceres, en el Womad Festival. Curiosamente, el inicio de mi carrera se produjo en el Womad Festival de Reading, en Inglaterra. Fue mi primer concierto internacional. Así que es interesante volver a este ambiente.

¿Ya había actuado en España anteriormente?

Sí, estuve en Barcelona, en el Bam Festival. Actué en una plaza, al lado de una iglesia. Fue hace unos 5 años.

¿Qué tipo de espectáculo va a presentar estos días?

Voy a presentar mi nuevo disco Kachupada. Intercalaré las canciones nuevas con otros temas que forman parte de mi repertorio desde 2005. Ofreceré esta mezcla. Y será interesante (risas).

En los últimos años está aumentando en España el interés por la música africana, aunque África continúa siendo un territorio bastante desconocido. ¿Qué músicos africanos recomendaría a los lectores de afribuku?

¡Uf, hay tantísimos! Existen muchos músicos que aprecio, como Salif Keita o el gran Bassekou Kouyaté. En Cabo Verde hay grandes compositores como Bau, Tcheka, Mayra (Andrade), Sara (Tavares)…

¿Hay algún vínculo entre su nombre y España?

Carmen (risas). No lo sé. Mis padres tenían en mente otro nombre diferente para mí. Pero creo que en los registros no les dejaron y entonces el nombre que me pusieron fue Carmen. Que yo sepa no tengo ningún tipo de origen español. Aunque el pueblo caboverdiano está tan mezclado que nunca se sabe.

 

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3 Comments

  1. Amílcar Tavares 9 mayo, 2013 at 14:44

    Bela entrevista. Uma voz fenomenal!

    • root 9 mayo, 2013 at 15:15

      Muito obrigado, Amílcar. Carmen tem uma voz e um talento espectacular.

  2. Francisco Javier González 10 abril, 2017 at 0:23

    Si nacio el Lisboa es portuguesa. Quiza sus padres serian de cabo verde o mozambique o angola pero ella es portuguesa. Tendra influencia africana pero ella no nacio en africa.

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