afribuku.com

Cuando una tela puede llegar a decir tanto

Invitado 20 marzo, 2018

Autora invitada: Sonia Fernández Quincoces.* 

Si habéis tenido alguna vez en vuestras manos un trozo de tela kente o batik no os va a ser difícil comprender lo que cuento a continuación. Es algo mágico contemplar tal condensación de arte y significado en un tejido. La última vez que lo sentí fue cuando me descubrieron la técnica del bogolán, el arte de la tela de barro. Ocurrió en La Galería Mamah África (Madrid) que dirigen las hermanas Carrera, Maica y Laura, donde ya había podido experimentar con anterioridad las sensaciones que proporciona la riqueza de los textiles africanos. De manera inmediata el bogolán, mucho más que una técnica pictórica, se incorporó para mí a los lenguajes que van más allá de las formas de expresión tradicionales.

Hacía tiempo había descubierto adinkra (palabra que designa tanto a la tela como a los símbolos que se imprimen en ella) y me había fascinado. Los pueblos asante de Ghana la utilizan “para expresar la conexión entre lo verbal y lo visual en la cultura Akan”. A través de los símbolos, que exceden con mucho la función decorativa, se representan
objetos que encapsulan mensajes que transmiten la sabiduría tradicional o aspectos de la vida. Hay muchos símbolos distintos, existen en torno a un millar, con alcances diferentes, a menudo vinculados a sentencias o  refranes. Los significados suelen depender del contexto en que se encuentra el símbolo/los símbolos que lo  acompañan, por ello el adinkra está a medio camino entre el pictograma y el ideograma. Sus nombres provienen de la lengua de la gente asante, el twi. Esta técnica propia de los pueblos mandinga, soniké, dogón, songhai y bambara, se remonta, al menos, a 1817 fecha que data el tejido más antiguo.

Adinkra es uno de los cinco artes textiles que, desde el pasado 16 de febrero, se exhiben en el Museo Nacional de Antropología de Madrid. Bajo el título “El lenguaje de las telas” se muestra, en una exposición que se podrá visitar hasta el 20 de mayo, la rica tradición textil de algunos lugares de África Occidental. Allí donde continúan funcionando, desde hace siglos, los telares que producen, además de adinkra, las telas kente, batik, bogolán y korhogo. La idea de esta exposición surgió tras un viaje a Malí de las hermanas de la Carrera en 2015, al principio con la intención de ofrecer una pequeña muestra con los tejidos bogolán y batik, su historia y su proceso de creación. Pero aquella primera intención no quiso detenerse. En 2017 decidieron visitar Ghana para adentrarse en el universo kente y adinkra. Así, el proyecto creció hasta completar la atractiva muestra que hoy podemos disfrutar, comisariada por Laura de la Carrera, Patricia Alonso y Luis Pérez (MNA) y con diseño gráfico de Nicolás de la Carrera.

Junta a ellas viajó el reconocido fotoperiodista Kim Manresa. Su trabajo, siempre de una sensibilidad exquisita, es imprescindible para que podamos sentirnos parte del proceso de creación. Este nos acompaña desde las lonas que nos reciben en la valla del museo hasta las cuatro salas y la galería central. Sus fotografías nos adentran en un viaje visual que nos imanta, nos atrae y logra que nos perdamos en los colores espumeantes, en los dibujos y texturas majestuosas y en los mensajes sugerentes que el trabajo cuidadoso va alumbrando. Cuando una tela puede llegar a decir tanto moviendo el telar, las mujeres tendiendo al sol o estampando símbolos y significados, la  viviendas vernaculares, la tierra, las plantas, los rostros sonrientes y francos, los cuerpos vistiendo el producto final.

Para completar la muestra, el propio Museo decidió sacar de sus fondos los tejidos korhogo del pueblo senufo y exponerlos junto a una serie de fotografías que Manresa tomó en 1980 en uno de sus viajes a Costa de Marfil. También se añadieron vitrinas en donde se colocaron algunos de los objetos que los tres habían ido trayendo de sus viajes: herramientas para la estampación, instrumentos musicales, incluso una colección de muñecas de diversos países africanos propiedad del Museo. Se logra así un conjunto que ofrece un panorama narrado desde las telas, las fotografías, los objetos que aparecen plasmados en ellas y la ropa creada que habla de la meta final de cada proceso, tal y como me comentó el propio fotógrafo.

A lo largo de toda la exposición hay maniquíes, acompañados de la joyería de Andrea Baragaño, con los vistosos diseños que Maica de la Carrera, con gran respeto y admiración, ha creado para la ocasión y que muestran el gusto, el conocimiento, la originalidad y la capacidad creativa de una mujer que afirma que “El tejido africano forma parte de mi vida; lo siento, lo moldeo y lo visto”. De hecho los diseños de Maica son auténticos puentes, híbridos que resumen a la perfección los dos mundos que esta exposición ha querido unir. Una instalación, en la galería central del museo, de la artista Carmen Varela transmite lo anterior de una manera muy poética: un caballete del que cuelgan varias telas africanas, con su colorido y fuerza, es el punto de partida de unas golondrinas que elevan el vuelo y acaban el viaje componiendo una indumentaria que recoge la esencia de estas culturas africanas con un estilo más europeo, pero sin perder de vista su origen.

Es importante conocer que los textiles que utiliza Maica para sus colecciones proceden de comercio justo. Dos cooperativas de mujeres, una que trabaja en Pikine (Dakar) y otra en Bamako, son las que confeccionan las telas a partir de las pautas de colores y técnicas de estampación que la diseñadora quiere obtener.

La afluencia de público a la exposición es un síntoma del interés creciente por conocer el mundo de los textiles africanos, lo que ya constató otra muestra que se organizó el pasado mes de octubre, en aquella ocasión en el “Museo de arte africano Arellano Alonso (Valladolid) y centrada en exclusiva en el arte del bogolán. Allí el arte del barro se mostró a través de la obra del grupo maliense Kasobane, compuesto por seis estudiosos y amantes de la tradición. Entre otras obras se expuso la tela El origen de la tierra, que mide casi tres metros por 1,80 y que resume la cosmología dogón, la creación de la tierra.

“El lenguaje de las telas” ofrece además una novedosa técnica: las fotografías se han podido imprimir en las mismas telas que los tejidos que representan. Así se aprecia el uso de tela de saco para la impresión de las fotografías que nos hablan del bogolán y tela de algodón adamascado para las del batik. Estas cuelgan de las paredes de cada una de las salas que tienen a disposición de los visitantes, también, unas postales (hasta cinco) que se pueden coleccionar y que nos explican de una manera muy lúdica los diversos textiles, su importancia y su simbología.

A la exposición le acompañan una serie de actividades programadas que han comenzado su andadura. Entre otras, tienen intención de realizar un taller con un artesano de  Costa de Marfil pero aún no tienen cerrado este atractivo evento. Lo que sí se puede apuntar ya es el inicio de las visitas guiadas: será este mismo miércoles, 21 de marzo
a las 18:30h. Una oportunidad única de adentrarse en el fascinante mundo textil y cultural de Ghana, Malí y Costa de Marfil… de momento.

EL LENGUAJE DE LAS TELAS. Arte textil en África occidental – Fotografías de Kim Manresa, diseños de Maica de la Carrera y tejidos de Ghana, Malí y Costa de Marfil. MUSEO NACIONAL DE ANTROPOLOGÍA (MADRID). Del 16 de febrero al 20 de mayo de 2018. Entrada gratuita.

Visitas guiadas: 21 de marzo, 5 de abril y 10 de mayo. Hora 18:30. 

:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

* Sonia Fernández Quincoces es es artífice del blog Literafrica, referencia sobre literatura africana en lengua española.

Like this Article? Share it!

About The Author

Leave A Response