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Las Jornadas Musicales de Cartago apuestan por las nuevas generaciones

Alejandro de los Santos 10 octubre, 2019

El percusionista Imed Alibi toma las riendas de la dirección de un evento joven, que incide en la importancia de promocionar a los nuevos talentos de la música de Túnez y del Magreb, así como del continente africano. Esta sexta edición está dedicada a Rachid Taha, uno de los grandes revolucionarios de la música del norte de África. Afribuku estará presente en el evento para contarlo.

Cartago acoge del 11 al 18 de octubre de 2019 la sexta edición de las Journées Musicales de Carthage (JMC), con el punto de mira puesto en las jóvenes promesas de la música magrebí, mediterránea y africana, en el intercambio y en las oportunidades de mercado para la circulación artística.  El Ministerio de la Cultura de Túnez anunció el pasado mes de abril que el percusionista Imed Alibi tomaba el relevo de la dirección del festival, que en las ediciones anteriores había sido orquestado por Achraf Chargui. 

Alibi, un experimentado y virtuoso artista, residente en Marsella, pero a caballo entre la ciudad portuaria francesa y medio mundo, ha puesto el foco de esta nueva edición en la promoción de las nuevas generaciones musicales africanas y árabes, invitando a un buen puñado de programadores y directores de festivales internacionales. Alguien que conoce de cerca las problemáticas de los músicos y la necesidad de buscar soluciones en un panorama cultural internacional azotado por las carencias de fondos para la movilidad artística

Además del contenido de los encuentros profesionales, capacitaciones y muestras artísticas, las JMC han querido homenajear al grandísimo artista argelino Rachid Taha, fallecido el pasado año, dejando un vacío difícil de cubrir en la escena musical del norte africano. 

El telón de este cargado programa musical se abre con un concierto sinfónico del tunecino Amine Bouhafa, artífice de algunas de las bandas sonoras del cine africano de los últimos años, como Timbuktu de Abderrahmane Sissako o La bella y los perros de Kaouther Ben Hania. 

Sección competitiva y artistas internacionales

Los platos fuertes de la semana quedarán servidos con la voz cristalina de la joven marroquí Asma Hamzaoui, acompañada de los coros y la percusión del grupo femenino Bnat Timbouktou, el joven tunecino Badreddine Dridi y su prometedora transformación del género local mezwed o  las rimas y compases de DEBO. Los espectadores tendrán la oportunidad de escuchar una de las mayores revoluciones musicales panmagrebí de los últimos años, Ammar 808, además de al artífice del proyecto Bargou 08 del que ya os hablamos en afribuku, Nidhal Yahyaoui, y también a la portuguesa Raquel Tavares con su propuesta de fado renovado. Y por supuesto la esperada actuación de Amazigh Kateb, uno de los artistas más destacados de Argelia, y antiguo miembro de la formación Gnawa Diffusion

En la programación competitiva se encuentran artistas procedentes de Túnez, Marruecos, Argelia, Burkina Faso y Camerún entre otros. Entre los grupos destacados se encuentran Lobna Nooaman junto a Mehdi Chakroun, Mohamed Chakhnaoui, Gultrah Sound System, Nasreddine Chebli, Sabrine Jenhani, Nasreddine Chebli, Rabie Labidi, Wafa Harbaoui, todos ellos de Túnez. 

Asimismo, siempre en la sección en competición, se incluyen otros proyectos de la diáspora tunecina como Ghassen Fendri (Túnez-Francia) o Aleph Quintet Music (Túnez-Bélgica). 

En cuanto a la representación internacional, el público tunecino podrá ver en directo la fuerza de la joven cantante y bailarina camerunesa Lornoar, que fue una de las grandes sorpresas de MAPAS 2018 y de Visa For Music, Kanazoe Orkestra de Francia y Burkina Faso, la marroquí Souhaina Fahsi y por último Faraj Suleiman de Palestina. 

Hacia la consolidación del evento

El Ministerio de la Cultura quiso hace algunos años completar la temporada otoñal cultural de la capital tunecina y propuso que a las tradicionales jornadas teatrales y cinematográficas de Cartago se sumaran también la música, la danza y las marionetas, con festivales independientes. Las Jornadas Musicales de Cartago parecen haber superado la prueba de fuego de las cinco primeras ediciones.

A pesar de que en este lustro la prensa y el público ha reconocido la buena organización del evento, la nueva dirección persigue un cambio de rumbo. El director anterior fue criticado por algunos actores culturales locales, por enfocar más el festival hacia el entretenimiento y el lujo. El nuevo director tenía claro desde el primer momento que era posible combinar una fórmula híbrida entre encuentros profesionales a puerta cerrada, donde se pusieran encima de la mesa diversos debates acerca de la situación de los festivales, los artistas o las discográficas. Y por supuesto abrir más espacios céntricos para las muestras artísticas, tanto en la calle como en centros culturales de la ciudad y de los alrededores.

Mientras este sea el formato elegido, estamos seguros de que en poco tiempo las JMC se convertirán en una gran referencia de la música en África y en el Mediterráneo. Esperemos que el Ministerio mantenga o elija a un director de orquesta adecuado.

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