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Los mejores discos africanos de 2018

Javier Mantecón 20 diciembre, 2018

2018 nos ha dejado una buena cosecha de discos. Evidenciando que los artistas más jóvenes dan la espalda al formato LP que ni consumen ni por tanto, crean, la edad media de los músicos presentes en esta selección es bastante alta. Los grandes maestros no nos fallan y siguen entregándonos regularmente trabajos sobresalientes, ya sea de músicos que siguen desde hace décadas al pie del cañón como Salif Keita, Ebo Taylor o Sidi Toure, alianzas como Toto, Bona, Lokua o el Kora Jazz Trio o reapariciones estelares como la de Hailu Mergia. A esta larga lista de grandes leyendas añadimos los estimulantes trabajos de una nueva generación de músicos que no renuncian a escribir grandes canciones, del estilo que sea. La suavidad regeneradora de Alize Frazao, el ritmo y musicalidad de Alune Wade, la locura de BCUC o el pop brillante de Adekunle Gold certifica que el futuro está en buenas manos.

Las decepciones más destacadas de este curso han sido sin duda el segundo, flojísimo y esperado disco de Fatoumata Diawara, diluido en un discurso tan buenrollista como anodino y el primer tropiezo de Bombino cuyo “Deran” parece haber sido grabado con demasiada prisa. Otras estimulantes propuestas no exentas de calidad como los nuevos trabajos de Ammar 808, Samba Touré o esa soprendente revisión de una de las obras maestras de Talking Heads, “Remain in Light”, por Angelique Kidjo se han quedado a las puertas de nuestro podio.

Este ha sido el año también el que afribuku ha recibido más propuestas no editadas que sin duda formarían parte de esta lista. La dificultad por encontrar fondos para editar profesionalmente, está suponiendo un decrecimiento en la calidad de las producciones alarmante. No, no es lo mismo un portátil con ProTools que un estudio con un productor, ingeniero y mesa de mezclas. La ajustada situación económica del continente ha permitido grabar y lanzar a cualquier artista de cualquier barrio, hecho que nos llena de esperanza hacia los nuevos talentos por descubrir, pero sin caer en la condescendencia. En estos momentos, al igual que en el resto del mundo, las canciones se fabrican en África en un proceso de montaje en cadena que nos remite a los inicios de la industria musical. Trillar la infinidad de canciones cortadas por el mismo patrón que nos llegan cada día a veces puede suponer una tarea imposible, pero es sin duda, la tendencia en boga.

Así pues, aquí nuestro top de 2018:

Toto, Bona, Lokua – Bondeko

Camerún, RDC y Martinica (No Format!)

2018 comenzó de la mejor manera con la publicación con un disco hermoso, muy hermoso. “Bondeko”, el segundo publicado por el trío compuesto por Lokua Kanza, Richard Bona y Gérard Toto, superó las mejores expectativas tras el tibio debut del grupo. Las melodías y armonías vocales de ensueño aderezadas con una instrumentación sutil y curativa con las que cuenta “Bondeko” en cada uno de sus rincones nos despiertan una sensación de calma y serenidad difíciles de evocar en estos tiempos de bajos constantes y abrasivos. Desde la inicial y juguetona “Ma Mama”, pasando por la suavidad de “M´aa Kiana”, el cierre hipnótico de “Awo” o esa suite inmortal llamada “Thitae”, el segundo trabajo de Toto, Bona, Lokua será un trabajo a paladear durante toda nuestra vida.


Aline Frazão – Dentro da Chuva

Angola (Jazzhaus Records)

Una voz sutil y delicada, una guitarra y un puñado de grandes canciones ¿Qué más se necesita cuando esa fórmula funciona? Es lo que tuvo pensar la angoleña Aline Frazão al componer “Dentro da Chuva”, su quinto trabajo discográfico. “Dentro da Chuva” continúa la senda de su anterior álbum “Insular”, canciones desnudas de artificio en el que su fuerte mensaje se susurra a través de acordes y arpegios de guitarra acústica. Y en su nuevo disco, parece que Aline Frazão encima ha dado en el clavo. La tónica es similar a anteriores lanzamientos pero en este caso ha dado en la diana de lleno con las composiciones. Desde la inicial “Peit ta segura”, el luminoso single “Sumaúma”, la adictiva “Um corpo sobre a mapa” o las delicadas “Chamado por Morfeu” y “Kapiapia”, el álbum se pasa en un suspiro, dejándonos una sensación de bienestar en nuestros oídos. Una joya.


BCUC – Emakhosini

Sudáfrica (Buda Musique)

Quién haya comprobado cómo se las gasta en directo este grupo sudafricano no les extrañará lo que van a encontrar en “Emakhosini”. Los que no lo han hecho, van a darse de bruces con una amalgama de ritmos tántricos, polifonías, gritos, coros y solos de instrumentos difíciles de clasificar. Bantu Continua Uhuru Consciousness (las siglas que componen BCUC), no dudan en partir de los ritmos más tradicionales de Sudáfrica, modernizándolos por el camino, pero manteniendo la esencia que los generaba. Siendo así no es de extrañar que dos de los tres temas que componen el segundo disco de BCUC superan los 15 minutos de duración. Los dos, suponen un cierto aquelarre bombástico en el que aunque parezca que sea el caos y el descontrol los que reinan, cada elemento está en su sitio. Partiendo de bases que se irán tejiendo en complejas polirritmias, el resto de elementos como el mbombu y las voces se incorporarán formando unas estructuras alucinadas pero sólidas y resistentes. “Emakhosini” supone una montaña rusa para el oyente que abruma en un primer contacto pero engancha en cuanto se le dedica un mínimo de atención.


Sidi Touré – Toubalbero

Malí (Thrill Jockey)

El renacimiento del maestro songhai Sidi Touré está rozando la imposibilidad temporal. Al contrario que cualquier artista de su edad, parece que Touré con cada nuevo lanzamiento de esta nueva etapa artística de su vida, su energía aumenta. Tras tres discos quasi acústicos editados en la última década, “Toubalbero” nos sorprende con una big band saheliana en el que no sólo brilla la maravillosa guitarra songhai de Sidi Touré, ahí están el bajo de Baba Traoré, la enorme batería de Mamadou “Mandou” Kone, la eléctrica de Djadjé Traoré, el maravilloso ngoni de Ousmane “Papou” Dagnon y las colaboraciones vocales de Babou Diallo. Todo un all star de la música songhai que insufla una energía contagiosa al cuarto disco internacional del maliense.  Sin dejar de lado la tradición del norte de Malí, Sidi Touré nos anima a bailar, electrificando un álbum que funciona como un viaje completo.


Alune Wade – African Fast Food

Senegal (Cristal Publishing)

El bajo de Alune Wade siempre ha sido un referente en la escena senegalesa. Primero acompañando a su padre, posteriormente a Ismaël Lô y actualmente en solitario, Wade ha ido creciendo como músico a cada paso. Su cuarto disco en solitario “African Fast Food” supone un salto de gigante en su carrera. El jazz, con el que ha crecido musicalmente, se reafirma como de uno de sus lenguajes expresivos básicos, pero a él se unen en este caso el pop y de una manera más que evidente, el afrobeat. Como si de un disco nigeriano se tratara, “African Fast Food” nos trae a un Alune Wade más sincopado y orquestado que nunca. Con vientos omnipresentes y baterías afrojazz, Wade nos entrega un trabajo nocturno y festero con una instrumentación sobresaliente en la que su bajo se posiciona en una destacada primera línea de fuego. Un disco sensacional para aumentar nuestras pulsaciones cardiacas con mucha clase.


Kora Jazz Trio – IV

Senegal (Cristal records)

¿Por qué destacar el volumen IV de la magnífica serie de discos que Kora Jazz Trio están lanzando desde 2003? Difícil respuesta, ya que cada uno de ellos son de una calidad incontestable. Pero, tras una primera parte con una producción que no estaba a la altura, un excelente aunque algo continuista segundo volumen y los experimentos del tercero, es en esta cuarta tradición donde los elementos que han configurado el grupo quizás estén mejor alineados. La marcha de Djeli Moussa Diawara, kora en los tres primeros discos y sustituido por Chérif Soumano ha diluido un tanto la kora en el conjunto, hecho que se agradece ya que su integración es en este caso, más natural. A los otros dos miembros del trío y grandísimos músicos Abdoulaye Diabate (piano) y Moussa Sissokho (percusiones) se añaden una pléyade de magníficos colaboradores como Manu Marches (contrabajo) Adama Conde,  (Balafon) o Boris Caicedo (percusiones), que dotan a “IV” de una variedad más orgánica que sus precedentes. Música mandinga que se encuentra con el jazz con todo el respeto e imaginación posibles. A degustar en grandes dosis.


Hailu Mergia – Lala Belu

Etiopía (Awesome Tapes From Africa)

Gracias a la inefable labor del sello “Awesome tapes from Africa” asistimos a un retorno musical por el que pocos apostaban. La leyenda etíope Hailu Mergia, componente de la no menos legendaria Walias Band, tras más de 20 años sin editar ningún trabajo discográfico y prácticamente retirado ejerciendo como taxista en Nueva York, edita “Lala Belu”, en uno de los comebacks más inesperados de los últimos años. Su eterno teclado y sintetizador vuelven a la carga en seis canciones que aunque se quedan cortas y no aportan prácticamente nada nuevo al ethiojazz, suenan a gloria. Aunque hemos conocido mejores composiciones escritas por su mano, su toque mágico sigue ahí. Jazz etíope de la mejor factura, utilizando esas cadencias armenias tan marca de la casa en sobresalientes canciones como la inicial “Tizita”, la rockera “Addis Nat”, el jazz de “Anchihoye Lene” o el funk de “Lala Belu”. Esperemos que Hailu Mergia haya vuelto para quedarse.


Ebo Taylor – Yen Ara

Ghana (Mr. Bongo)

Es difícil juzgar un nuevo disco de Ebo Taylor desde la objetividad. Siendo una de las piezas claves de la música ghanesa del siglo XX parece que su status de leyenda nunca ha sido realmente reconocido como sí lo han estado otras figuras similares en otros países de la región. A sus 82 primaveras, Taylor no baja el listón y “Yen Ara”, es, de nuevo, otro gran trabajo a añadir a su dilatada e impresionante carrera. Highlife, afrojazz, afrofunk e incluso afrobeat en su mejor estado. Bajo la estimulante batuta del productor Justin Adams, “Yen Ara” deslumbra a lo largo de su minutaje. “Mumudey Mumudey” parece sacada de sus seminales discos setenteros, “Mind your own businnes” parece Fela en estado puro, “Abenkwan Puchaa” afrojazz de lo más loco, “Yen Ara” y “Aba Yaa” highlife que sólo podría ser escrito por alguien como Ebo Taylor. No podemos tampoco pasar por lo alto el excelente trabajo de la Saltpond Band, su mayúscula banda de acompañamiento que arropa y dinamiza la guitarra de Taylor propulsándola al cielo. Siempre fue así pero nunca está de más recordarlo: Ebo Taylor es un jefe.


Salif Keita – Un Autre Blanc

Malí (Naïve records)

Salta la noticia, Salif Keita va a publicar un nuevo disco, y esta vez, dice, será el último. Saltan las alarmas, ¿qué estará tramando la leyenda maliense? Esperábamos muchos un trabajo acústico, taciturno, reconciliándose con su propio pasado (que aún esperamos), en esa combinación de guitarra acústica y voz que tan bien le sienta a Keita y que están utilizando otros artistas consagrados africanos pero en su lugar nos encontramos un disco vitalista y muy bailable. Salif Keita tira de galones y utiliza los arreglos que mejor sabe (esos brillantes coros femeninos, las percusiones suaves pero contundentes, los solos de instrumentos tradicionales, etc.) para sumarle otros nuevos que le conectan con la música contemporánea como teclados, sintetizadores, bases electrónicas y ¡Auto-tune! Las colaboraciones de “Un autre blanc” apenas aportan al conjunto, que es de por si sobresaliente. Un gran disco de afropop, en el que quizá lo que más se echa en falta es la infinita voz cristalina de su autor. “Un autre blanc” es, probablemente, el disco en el que Salif Keita utiliza menos su prodigiosa garganta pero si temas como “Were were”, “Itarafo”, “Diawara”, “Bah Poulo” o “Gnamale” hacen que nos olvidemos de este hecho, es que las canciones son realmente buenas. Si este fuera realmente el último disco de Salif Keita, nadie podrá nunca acusarle de acomodarse. Una leyenda viva que no pierde vigencia.


Adekunle Gold – About 30

Nigeria – Afro Urban Records / EMPIRE

Si en el futuro un etnomúsico quisiera saber a qué sonaba el pop africano en el 2018, con este disco podría hacerse una buena idea general. Y es que la super estrella nigeriana Adekunle Gold ha parido un disco-collage en el que afropop, afrobeat, afrobeats (que no es lo mismo) y demás “afros” están presentes. “Ire” es afropop grabado con letras de oro a la góspel sudafricano, “Surrenda” un super hit bailable de los que escuchamos en cualquier esquina, “Fame” un baladón con guitarras acústicas y “Rembember” saca las guitarras highlife a relucir. Además los featurings están excelentemente seleccionados, un plantel de super estrellas de Nigeria que destacan en cada una de sus colaboraciones. Dyo brilla como nadie en “Down with you”, Flavour nos hace bailar como de costumbre con “Yo yo” y Seun Kuti hace uno de los mejores temas que se le recuerdan en años en “Mr. Foolish”, una prueba viviente de lo que debería ser el afrobeat del siglo XXI. Un compendio de grandes temas que podrían sonar en cualquier casa, móvil o coche en Nigeria.


Tallawit Timbouctou – Hali Diallo

Malí – Sahel Sounds

El sello Sahel Sounds continua su titánica labor de documentar las sonoridades más ocultas de países como Níger, Chad, Malí o Senegal. Durante 2018 ha lanzado sonidos ambientales, bandas sonoras o conversaciones de Whatsapp, obviando cualquier corsé formal y reutilizando las vías de transmisión musical presentes en la zona. De hecho, fue a partir de las primeras maquetas lanzadas como EP titulado “Takamba WhatsApp 2018 EP” (no se lo pierdan, difícil sonar más fresco), en las que Tallawit Timbouctou pudieron grabar su álbum debut. “Hali Diallo” significa la cristalización de dichas maquetas en canciones propiamente dichas, aunque manteniendo la huella del sonido tuareg más tradicional. Una vez estandarizado el sonido Tinariwen en miles de grupos cada cual más descafeinado, es de agradecer escuchar de nuevo la raíz de la tradición takamba, del norte de Malí. Gracias al  tehardent (parecido al ngoni pero más grande y con sonido por tanto, más bajo) y las calabazas, “Hali Diallo” nos introducen en un viaje hipnótico que se pasa en un vuelo y que nos inducen a una especie de mareo de lo más reconfortante. Difícil destacar una canción sobre otra, ya que este disco debe de tomarse con un todo, no como la suma de sus partes. Una verdadera tour de force de la que nos costará salir de una pieza.


Baloji – 137 Avenue Kaniama

RD Congo – Bella Union

Lo del afrofuturismo se ha salido de madre en 2018. Black Panther, Kendrick Lamar, Kamasi Washington y ahora resulta que todo el mundo es fan de Sun Ra. Pero al margen de las modas de tres minutos, el Congo sigue malacostumbrándonos a propuestas realmente chocantes. No podemos decir que el talento de Baloji, tras tres discos, sea una sorpresa. Su cuarto disco “137 Avenue Kaniama”, condensa la frescura de sus años de rapero y sus primeros pasos en la electrónica con sus influencias congoleñas, lo que sólo significa buenas noticias. Sus anteriores discos adolecían de cierta dispersión, en “137 Avenue Kaniana” ésta se convierte en diversidad. El soukouss está más presente que nunca, en ritmos, guitarras y tonos mayores pero el hip hop está perfectamente integrado al resultado final. Parece que por fin Baloji ha conseguido absorber sus influencias familiares para incorporarlas a su sonido. La primera parte del disco, más inclinada al soukouss, va dejando paso a sonoridades más contemporáneas e incluso jazz según van avanzando los cortes del disco. Un trabajo suave, divertido de escuchar y desde luego, muy personal. Hasta nueva noticia, el mejor trabajo de Baloji.

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2 Comments

  1. Pere Canals 22 enero, 2019 at 17:18

    Buenas tardes, Javier! Gracias por esta excitante selección!! ¡Cuántas sorpresas! Soy de Blanes (Girona) y hago un pequeño programa sobre Blues, Jazz y Soul.Y tras descubrir esta web por pura, y alegre, casualidad, he pensado en hacer unos cuantos monográficos dedicados a los mejores discos africanos.
    No sé de dónde eres, pero si algún día quisieras venir a la emisora a hablar de música, bienvenido serás.
    Un abrazo y gracias por tus recomendaciones!!!
    Pere

    • Javier Mantecón 22 enero, 2019 at 20:54

      ¡Gracias por seguirnos Pere! Ahora mismo Girona me queda a la otra punta de la península pero gracias por la invitación. Espero que disfrutes de los discos. Un abrazo.

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