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El prefijo ‘afro-‘, un obstáculo a la creación africana

Invitado 5 septiembre, 2013
UltraSol_Phetogo portada

Autor invitado: Phetogo Tshepo Mahasha* (Sudáfrica) 

Un prefijo modifica un término o una declaración. El prefijo “afro-” usado en la crítica de arte modifica manifiestos que ya existen. En mi opinión, no promueve la generación de ideas completamente nuevas, sino que modifica simplemente la creatividad de otros. El prefijo “afro-“ ha adquirido un carácter parasitario, chupando de otros manifiestos: Afro-Surrealismo, Afro-Punk, Afro-Futurismo y Afro-etc. Creo que tiene la capacidad de limitar la imaginación africana, de manera que ésta sólo acaba siguiendo otros manifiestos, atándose a los mismos y no llegando nunca a sacar a la luz uno original propio.

No tendría personalmente ningún problema con ello, puesto que la creatividad consiste en modificar elementos que están ya ahí y crear algo nuevo a partir de ellos, pero ante las cosas que se pueden ver, he acabado teniendo una objeción al respecto. Una rápida búsqueda por Internet nos desvela cosas como que la película Matrix” está clasificada como Afrofuturismo en algunas páginas web.  Podemos llegar entonces al punto en el que el término Afrofuturismo haga referencia simplemente a una persona de color en un espacio en el futuro, cuando en realidad en un proyecto como “Matrix” las caras y razas son intercambiables; seguiría siendo igual si no apareciera gente negra.

Una vez leí un manifiesto afro-surrealista escrito por D. Scot Miller que me hizo plantearme muchas preguntas. En su texto, Miller resume lo que no es Afro-Surrealismo. Escribe: “El Afro-Surrealismo no es Surrealismo (…) Leopold Senghor, poeta, primer presidente de Senegal, un surrealista africano, hizo esta distinción: “El Surrealismo europeo es empírico. El Surrealismo africano es místico y metafórico.” Y dice a continuación sobre el Afro-Surrealismo: “presupone que detrás de este mundo visible hay un mundo invisible que lucha por manifestarse y es nuestra labor desvelarlo.”

Y continúa así: “Los afro-surrealistas restauran el culto al pasado. Revisitamos formas y maneras antiguas desde una perspectiva nueva. Nos apropiamos de símbolos del esclavismo del s. XIX, como Kara Walter, y otros coloniales del s. XVIII, como Yinka Shonibare. Volvemos a presentar la “locura” como visitas de los dioses y una confirmación de la posibilidad de que exista la magia. Tomamos las obsesiones de los antiguos y despertamos la enfermedad, aclarando la oscuridad de la inconsciencia colectiva tal y como se manifiesta en esos sueños llamados Cultura”.  

Miller asegura que el Afro-Surrealismo no es Surrealismo. Y sigue definiendo algo que es diferente del “Surrealismo” y lo llama “Afro-Surreal”. Mi pregunta al leer el manifiesto de Miller fue: ¿Por qué llamarlo entonces Afro-Surrealismo si no es Surrealismo? ¿Por qué poner el prefijo “afro-“ al término Surrealismo? Y más importante: si tan diferente es del Surrealismo, ¿por qué no llamarlo de una manera completamente nueva? Miller condsidera a The Neptunes musica afrofuturista temprana. Si esa misma música fuera hecha por una persona de una raza diferente, ¿se seguiría considerando afrofuturista? ¿Qué es lo que la hace fundamentalmente futurista, si no es la raza?

Comercio de Manifiestos

La primera vez que oí hablar de Spoek Mathambo me enteré de que llamaba a su música “Township Techno”. Es verdad, puede que no esté tan alejado del sistema de prefijo “Afro-algo”, pero por lo menos era un intento honesto de contextualizar su música en el continuum de los townships sudafricanos y dentro de la línea de la música del país. Con sólo oír el nombre del género, “Township Techno”, se tiene una idea bastante buena de lo que puede denominar, aunque no llega tan lejos como yo lo hubiera esperado, es decir, dando un nombre completamente nuevo, como pasa con la música highlife (Ghana) o el kwaito (Sudáfrica).

Spoek Mathambo

Spoek Mathambo

Spoek Mathambo es un artista aun más interesante en cuanto a crítica artística, pues ilustra la fuerza de los “vendedores de manifiesto”. Para dar una idea clara de lo que quiero decir al hablar de comercio de manifiestos, hay una reseña interesante sobre el caso de Frida Kahlo y el Surrealismo: André Bréton se paseaba vendiendo el manifiesto surrealista a artistas que producían este trabajo sin un conocimiento previo de su manifiesto. La reseña “En el País de las Maravillas: Las Aventuras Surrealistas de Mujeres Artistas en México y Estados Unidos”, de LA Reviews of Books, termina así: “Así que al final resulta que los miedos de Bretón estaban justificados. La gente llamará Surrealismo a casi cualquier cosa”.

Eli Diner escribe: “Tomen el caso de Kahlo. Conoció a Bréton durante su viaje de 1938 a  México. Fascinado por su trabajo, escribió un ensayo para acompañar su exhibición de aquel año. En 1940, ella expuso en la Exhibición Surrealista Internacional de Ciudad de México. Experimentó un poco con la escritura y la pintura automáticas y participó en algunos encuentros exquisitos, pero Kahlo rechazó por su parte la etiqueta  y repudió todo interés por el Surrealismo, insistiendo en que ella no ‘pintaba sueños’”.

Lo que me lleva al discurso en TED de Wanuri Kahiu titulado ‘Afrofuturism and the African’ (El Afrofuturismo y lo africano, julio de 2012). Con todo el debido respeto, está muy claro el tono de venta de manifiesto, comparable con el tono de ventas de André Bréton, en el que no considera la “similitud” casual del trabajo que se produce alrededor de África con el Afrofuturismo, dejando de lado el contexto africano en el que este trabajo se produce alrededor del continente, y trata de forzar el contexto “afrofuturista”, como si tuviera su propia historia en las creaciones africanas. En el discurso, Kahiu da una breve historia del Afrofuturismo, con un subrayado tono comercial, como explicaba. Y a continuación procede a inclinar hacia el Afrofuturismo el contexto africano de los antiguos mitos, leyendas y creaciones visuales. Sin querer ofender, encuentro esta especie de comercio de manifiestos “bretoniano” algo dañino. Tergiversa el análisis diacrónico –la narrativa histórica- de la creación al no verla como una relación simplemente simultánea e incidental. Dudo humildemente, y puede que me equivoque, que Spoek Mathambo o Wanuri Kahiu supieran lo que era el Afrofuturismo en sus comienzos, como me ocurrió a mí. Asumo humildemente que se lo vendieron, como me lo vendieron a mí. Puede que me equivoque al darlo por hecho.

El prefijo ‘afro-’ debe ser minimizado para poder liberar la creación africana. Lo veo como algo necesario para poder fomentar la imaginación y no restringirla a otros manifiestos y tendencias preexistentes sin poder crear algo único en sí. Esto promoverá un pensamiento nuevo. Los Afro-manifiestos tienen un matiz de “sanguijuela”. Son formas de reacción, en lugar de un intento de originalidad. Gente negra reaccionando a otros manifiestos: Punk (Afro-Punk), Surrealismo (Afro-Surrealismo),  etc. Y ni siquiera he tenido en cuenta que puede que Afrofuturismo sea un error de término, si se lo mira desde el manifiesto futurista.

La crítica de arte debe ser lo suficientemente audaz como para poder dar nombres propios a las cosas. Se trata de estimular la inventiva. La música “highlife” es highlife. Y eso implica que cualquier persona de cualquier origen puede hacer highlife. ¿Se puede decir lo mismo de cualquiera de los semi-manifiestos con el prefijo “afro-“? ¿O gira en torno a la raza? ¿Puede hacer Afro-Punk un japonés? Y, si es el caso, ¿necesitaría otro prefijo para ser Nipón-Afro-Punk? Me es difícil responder a estas preguntas. No estoy lejos de imaginar que el manifiesto sudamericano del “Realismo Mágico” habría sido llamado “Afro-algo” si fuera llevado a cabo por gente de descendencia africana. Necesitamos fomentar nuevos nombres y manifiestos.

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El artículo original es una respuesta a un artículo de Thisisafrica y fue publicado incluyendo una reflexión sobre el Renacimiento Africano como contexto. La versión extendida original en inglés puede leerse haciendo clic aquí.

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Phetogo Tshepo Mahasha es director y animador 3D. Combina este trabajo con sus estudios en Filosofía, de la que le interesa sobre todo la Estética. En este momento prepara su próximo corto de animación, “Ultrasol“, al que pertenece la foto de portada. Para seguir su trabajo: http://phetogotshepomahasha.com/

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5 Comments

  1. morutes 10 diciembre, 2014 at 13:39

    Exactamente, cada una de tus apreciaciones las encuentro aplomadas.
    No hay forma alguna de que estemos hablando de un nuevo movimiento y una nueva estética si simplemente adicionamos nuestro entorno a los códices creativos que ya determinaron otras vertientes artísticas o filosóficas. Es un error garrafal.

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