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Se apagó el susurro de Victor Démé

Javier Mantecón 24 septiembre, 2015

Se nos fue. Tan rápido como relativamente nos llegó. Victor Démé, la gran “promesa” de la música tradicional y de guitarra de Burkina Faso falleció el pasado martes con solamente 53 años. Un golpe de malaria se llevó consigo una de las historias más fabulosas de África Occidental. Victor Démé fue un gran músico con una larga carrera a sus espaldas, aunque fuera recientemente descubierto por las discográficas occidentales.

Démé nació en Bobo-Dioulasso, capital cultural tradicional de Burkina Faso, de una madre griot y un padre costurero. Su madre se ganaba la vida animando bodas y bautizos mientras que su padre, al igual que Victor posteriormente, continuaba la larga saga de costureros que son los Démé, pertenecientes a la etnia Marka, de origen mandinga. Victor vivió los primeros años de su vida en Abiyán donde compaginaba su trabajo de costurero con la intensa vida nocturna de la gran ciudad en la que comenzaba a forjarse una carrera como cantante de pequeños grupos musicales. La esperanza que Thomas Sankara insufló al antiguo Alto Volta, hizo que Victor decidiera regresar a su país natal en 1988, un año más tarde de la muerte del añorado líder burkinés.

A partir de ese momento Victor Démé despega como artista y durante el principio de los años 90, se erige como una de las grandes figuras musicales a seguir de cerca del país de los hombres rectos. Desgraciadamente, un virus que contrae en las encías le retira de la escena musical. Su guitarra, heredera del blues mandinga, absorbente de la salsa y cercana a la tradición dioula, se difumina en el tiempo hasta prácticamente extinguirse. Victor Démé vuelve al oficio que su apellido le marca para ganarse la vida aunque continua escribiendo canciones, prácticamente para su disfrute personal.

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La vida da muchas vueltas y a Victor Démé la fortuna le sonrió por casualidad. Mientras continuaba tocando en bares de Uagadugú versiones de otros músicos africanos como Salif Keita, la propietaria de uno de los lugares donde actuaba le pidió que le tocara algunas de las canciones que tanto tiempo llevaba atesorando. Ante la calidad de las composiciones que Démé había escrito, la propietaria y un periodista formaron un sello discográfico ex novo para poder difundir su música. En 2007, con 46 años, Victor Démé lanza su primer álbum titulado simplemente “Victor Démé”.

La mezcla de blues mandinga, salsa y tradición dioula impulsan su debut discográfico en el extranjero y lo afirman como uno de los mejores discos editados en Burkina Faso. Una maravilla de trabajo que no pasó desapercibido para el gran público que comenzó a demandar su presencia también en Occidente. Démé agarra su guitarra y comienza a actuar en los festivales más prestigiosos del mundo dejando con la boca abierta al público asistente. ¿Cómo era posible que un talento así hubiera estado oculto tanto tiempo?

Aprovechando el tirón internacional Démé publica poco después “Deli” su segundo álbum ahondando en la tradición y al mismo tiempo acercándose a otras músicas y artistas como el nigeriano Femi Kuti o Fixi del grupo francés Java. Con “Deli”, Démé confirmaba que su talento no era sólo un golpe de suerte y continuó girando por todo el mundo mientras colaboraba con artistas de Burkina Faso. La última grabación que lanzó al mercado sería en 2013 como vocalista invitado en el disco debut de Yizih, saxofonista burkinés de enorme talento.

En los últimos años Victor Démé continuaba girando como un joven mientras perfilaba las nuevas canciones que formarían parte de su nuevo disco, para editar a finales de 2015. Ahora que su talento era reconocido, que podía vivir holgadamente de su arte, que tenía el respeto de sus compañeros de profesión, partió. Una absurda malaria se lo llevó el martes 21 de septiembre de 2015 cuando tenía sólo 53 años.

Su funeral se celebra hoy, en su localidad natal Bobo-Dioulasso junto a sus familiares. La inestabilidad política que sufre en estos momentos en Burkina Faso no permitirá que su entierro sea la celebración que todo el mundo hubiera querido. Las principales carreteras del país están cortadas y los aeropuertos cerrados. Victor Démé se irá de este mundo de manera humilde, como llegó, como su música. Un susurro demasiado corto pero tan intenso que quedará grabado en nuestros oídos por muchos años que pasen. Valga este pequeño artículo como homenaje a su arte, tan grande como su humildad. ¡Buen viaje Tonton Démé!

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